La ira racial contra la Policía se instala en Wisconsin

Detenido un joven blanco de 17 años por matar a dos personas al abrir fuego con un rifle contra los manifestantes durante la tercera noche de disturbios

Un joven de 17 años fue detenido ayer por la Policía en Illinois sospechoso de homicidio intencional en primer grado en el tiroteo de Kenosha que causó la muerte de dos personas y dejó herida a una tercera durante las protestas raciales desencadenadas en esta localidad de Wisconsin por el último caso de violencia policial contra un afroamericano. Ocurrió este domingo. Jacob Blake, de 29 años, recibió siete disparos por la espalda a manos de un policía blanco y a menos de un metro.

Las autoridades locales decretaron el toque de queda el lunes tras el incremento de episodios violentos en varias protestas por el abuso policial de Kenosha y el gobernador del Estado, Tony Evers, pidió una excepcional «movilización limitada» de la Guardia Nacional para dar apoyo a la Policía y «proteger la infraestructura crítica».

Pero cientos de manifestantes desoyeron las órdenes y se concentraron frente a los juzgados de la localidad, exigiendo que los agentes involucrados en el suceso fueran arrestados. La Policía respondió con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, tal y como ya sucedió en una decena de ciudades del país tras los disturbios de mayo y junio por la muerte de George Floyd.

La detención del menor de edad responde al asesinato de dos personas la noche del martes en un violento ataque cuyos detalles están por aclarar, pero, al parecer, un vídeo muestra al joven blanco abriendo fuego contra las víctimas con un rifle semiautomático. Otros vídeos muestran a civiles armados en frente de sus negocios para evitar saqueos o destrozos fruto de una violencia descontrolada.

El altercado que desencadenó esta nueva ola de protestas dejó a Blake ingresado en el hospital y operado de urgencia, aunque su vida no corre peligro. «Tiene ocho hoyos y está paralizado de la mitad inferior de su cuerpo», confirmó su padre. Una parálisis corporal que los médicos aún no saben si será permanente.

Protest in wake of police shooting of Jacob Blake in Kenosha, Wisconsin
Manifestantes se protegen con un paraguas mientras se recrudecen los enfrentamientos con la Policía en WisconsinTANNEN MAURYEFE

Con el recuerdo todavía latente por la muerte violenta de George Floyd en Mineápolis al ser asfixiado, sin oponer resistencia, durante 8 minutos y 46 segundos por un policía, este reciente altercado reaviva las llamas de la crispación y despierta nuevas olas de protestas raciales y violencia en las calles de Estados Unidos.

Estos últimos hechos ocurrían en un barrio residencial de Wisconsin, uno de los popularizados Estados «bisagra», cuyo voto podría ser decisivo en las próximas elecciones y por el que ambos candidatos lucharán por obtener el apoyo del Colegio Electoral.

La mano dura de Trump bajo el mismo lema, «ley y orden», que le dio la victoria a Nixon en las presidenciales de 1968 han vuelto a convertir una herida abierta, la del abuso policial vinculado al racismo, en una estrategia electoral que favorece, con amplia ventaja, a Trump.

Y es que, tras las protestas raciales históricas extendidas a lo largo y ancho del país con la muerte de Martin Luther King en abril de 1968, las mayores que se han producido en EE UU hasta el día de hoy, la imagen de Nixon salió reforzada, presentándose como una especie de salvador que, a través de la fuerza necesaria de los cuerpos de seguridad, devolvería el orden y la paz al caos sembrado por la creciente violencia en las calles.

Esa misma retórica podría funcionarle ahora también a Trump, como demostraron los altercados que se produjeron en junio en la capital estadounidense. El uso desproporcionado de la fuerza por parte de los agentes de seguridad ante una multitud indignada pero pacífica, lejos de perjudicar al presidente le hizo aumentar su popularidad.

La polémica decisión de Trump de emplear la violencia policial demostró que la población está más dividida que nunca en este tema, a falta de poco más de dos meses para las presidenciales. Así lo aseguran los expertos y así lo ratifican también las encuestas.

Joe Biden mantiene una ligera ventaja sobre Trump, pero no sólo es mínima (47% frente al 40%), sino que además no ha conseguido rentabilizar la recién celebrada Convención Nacional Demócrata, en la que tanto él como Kamala Harris han sido nominados oficialmente como candidatos por el Partido Demócrata. Según estos datos puestos de manifiesto por un sondeo de Reuters/Ipsos publicado este miércoles, esa mínima ventaja podría cambiar de rumbo en cualquier momento y ante cualquier adversidad.

En plena gestión de la pandemia, ante una crisis sanitaria y económica sin precedentes, con altas tasas de desempleo y un prolongado estado de incertidumbre, las crecientes olas de protestas raciales podrían extenderse de nuevo por todo el país, causando nuevos focos de violencia entre la población y la policía.

De hecho, este viernes está prevista una manifestación multitudinaria en Washington para conmemorar el 57º aniversario de la histórica marcha en la que Martin Luther King Jr., frente al emblemático monumento de Abraham Lincoln, ofreció su famoso discurso «Tengo un sueño». Se espera que, convocadas por el movimiento Black Lives Matter, participen miles de personas bajo el contexto de las protestas raciales extendidas por todo el país por la muerte de Floyd en mayo en Mineápolis y ahora también por el tiroteo contra Jacob Blake en Wisconsin.