Australia saca a sus dos últimos corresponsales en China para evitar su detención arbitraria

Tensión entre los dos países tras el anuncio de Sídney de abrir una investigación sobre los orígenes del nuevo coronavirus en Wuhan

Los dos últimos corresponsales acreditados de medios australianos que quedaban en China fueron evacuados la noche del lunes por temor a que fueran detenidos arbitrariamente, en medio tensas relaciones diplomáticas entre ambos países.

Los periodistas Bill Birtles, corresponsal en Pekín desde 2015 para la cadena pública ABC, y Michael Smith, quien trabajaba desde hace más de dos años en Shangái para el diario Australian Financial Review, fueron interrogados por separado en las últimas 48 horas por agentes del Ministerio del Interior chino.

Los periodistas, quienes estuvieron alojados por varios días en las legaciones diplomáticas en las respectivas ciudades en las que residían, fueron sometidos a interrogatorios por un presunto caso de “seguridad nacional”

Los funcionarios del país oceánico negociaron con las autoridades chinas para que autorizaran el retorno de ambos periodistas, quienes llegaron a Sídney en la mañana del martes.

Es muy decepcionante tener que salir bajo estas circunstancias, pero es un alivio estar de vuelta en un país con un verdadero Estado de derecho”, dijo Birtles a su llegada, mientras que Smith admitió que se sintió “un poquito” amenazado en China en los últimos días.

Acoso a la prensa extranjera

En Australia se baraja la posibilidad de que los interrogatorios a los dos periodistas estén vinculados con la detención el mes pasado de la presentadora de televisión chino-australiana Cheng Lei por razones desconocidas.

Birtles dijo a la ABC que la manera como lo interrogaron le dio la impresión de que era “una persona de interés y no el principal sospechoso en un caso existente”, al mencionar que tenía poco contacto con ella.

El corresponsal de la ABC comentó que se trataba de “acosar a los periodistas australianos que quedaban” en China, en donde los medios de Australia se han quedado por primera vez sin periodistas en el terreno desde la década de 1970.

Estoy muy decepcionada de que nuestros principales medios no estén representados, o mejor dicho, no se les permita seguir con su labor de informar desde China”, dijo la ministra de Exteriores de Australia, Marise Payne, a la emisora 2GB, que lamentó que se estén viviendo estos “episodios decepcionantes” con el principal socio comercial de su país.

Este incidente se suma a las tensiones entre China y Australia, que han llegado a uno de sus peores momentos desde que Camberra impulsó este año una investigación internacional sobre el origen de la covid-19, que dieron paso a represalias comerciales del gigante asiático.

Asimismo, las recientes leyes contra el espionaje y la interferencia en asuntos domésticos del país oceánico, así como las críticas de Camberra respecto a la militarización en el Mar de China Meridional y su creciente influencia en la región del gigante asiático, también han contribuido al malestar de Pekín.

Antecedentes

El incidente también se ha visto en Australia como parte de la “constante intimidación y acoso a los periodistas extranjeros” en China, según dijo Marcus Strom, presidente de la Alianza Australiana de Medios y Entretenimiento (MEAA), quien consideró que se ha llegado al “peor momento en las relaciones de la prensa extranjera con Pekín en casi 50 años”.

Para el director ejecutivo del Instituto Australiano de Políticas Estratégicas Peter Jennings, el incidente sigue a una serie de episodios de un “trato espantoso” a los periodistas extranjeros en China en los últimos años.

Jenning hacía alusión a la expulsión por parte de China de una veintena de periodistas de medios extranjeros en el primer semestre del año y las penalizaciones de distinto tipo contra los profesionales de la prensa, como otorgar acreditaciones de más corta duración.

Este mes también China dejó de renovar las credenciales de prensa a corresponsales de medios estadounidenses en medio de un ambiente de animadversión hacia los medios extranjeros, a cuyos miembros se vigila e intimida cada vez más de manera cotidiana.

La ministra australiana de Exteriores recalcó que el Ejecutivo de Camberra sigue brindando ayuda consular a los ciudadanos australianos detenidos en China, entre ellos Cheng Lei, quien trabaja para el canal chino en inglés CGNT y que se encuentra detenida en una vivienda vigilada.

El caso de la periodista pone una vez más a prueba los lazos entre Australia con China, país que cuenta con un largo historial de detenciones de disidentes, algunos de ellos mientras residían en el extranjero.