La UE y China buscan el deshielo con un gran pacto de inversiones

Bruselas pretende que Pekín deje de competir de manera desleal con las empresas comunitarias a través de la inyección sin control de capital público

La Unión Europea celebra hoy un cumbre telemática con China. Se espera que esta cita suponga el impulso definitivo para poder firmar un acuerdo de inversiones con el gigante asiático a finales de año, a pesar de que las tensiones han sido la nota dominante en los últimos meses y que, tal y como recalcan fuentes comunitarias, los socios europeos no van a aminorar sus exigencias.

Hace meses se esperaba que este encuentro fuera el broche de oro tras años de negociaciones, con la celebración de una cumbre presencial en Leipzig, durante la presidencia alemana. Pero el coronavirus ha trastocado todos los planes, aunque las dos partes intentan aminorar las diferencias no sólo en el terreno comercial sino también en el de los Derechos Humanos.

El camino se presenta pedregoso y, por eso, no habrá comunicado conjunto. La diplomacia europea prefiere, por el momento, no enredarse en malabarismos y eufemismos y aspira a salir de este encuentro con una agenda clara de pasos concretos. Tampoco habrá fotografía común. Por parte europea participan la canciller Ángela Merkel, la presidenta del ejecutivo comunitario Úrsula von der Leyen y el del Consejo, Charles Michel. El gigante asiático estará representado a través del presidente Xi Ping.

En los últimos años, la UE ha abandonado su tradicional postura ingenua respecto al gigante asiático. China ya no es un gran bazar de productos baratos sino un rival en sectores estratégicos tan importantes como la red 5G de alta velocidad, el desarrollo del coche eléctrico o el suministro de productos farmacéuticos.

A pesar de la alta dependencia en muchos sectores y de las habituales diferencias entre las capitales europeas, en los últimos meses ha emergido un cierto consenso a favor de un endurecimiento tanto en el tono como en las acciones. Aunque fuentes comunitarias aseguran que en los últimos meses se han producido algunos avances, los socios europeos quieren aprovechar esta cita para seguir exigiendo a China que las empresas europeas puedan operar libremente en su país ya que el gigante asiático mantiene cerradas a cal y canto aquellos sectores más jugosos de su economía, lo que contrasta con la apertura europea.

Además, Bruselas también pretende que Pekín deje de competir de manera desleal con las empresas comunitarias a través de la inyección sin control de capital público. En medio de la contienda comercial entre Washington y Pekín, los socios europeos intentan encontrar una voz propia.

Asimismo, los socios aprovecharán para exigir a China mayores compromisos en la lucha contra el cambio climático, la ciberseguridad y la estrategia contra el avance del coronavirus. Además, también habrá un recordatorio de la necesidad de respetar los Derechos Humanos, especialmente en Hong Kong.