Macron y Merkel chocan por el Brexit

Alemania anima a alcanzar un acuerdo para no agravar los problemas en plena pandemia, mientras Francia mantiene su dureza en defensa de su sector pesquero

El coronavirus ha complicado las negociaciones sobre el Brexit con Reino Unido aunque no han mermado los esfuerzos de la Unión Europea (UE) por alcanzar un acuerdo, tal y como declaró hoy en Berlín el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas. En una breve comparecencia junto al jefe negociador de la UE, para el Brexit, Michel Barnier, el ministro germano aseguró que sería «absolutamente irresponsable» en la situación actual causarles «problemas adicionales» por una falta de acuerdo a las personas de ambos lados del Canal de la Mancha que «ya tienen suficiente» con los desafíos relativos a la salud y la economía derivados de la pandemia.

«Realmente tenemos que hacer todo lo posible por lograr este acuerdo. Se lo debemos a nuestros ciudadanos más que nunca», reiteró el ministro. Maas aseguró que la UE acude a estos «últimos metros de la negociación» con «actitud constructiva» y «una gran voluntad de consenso». No obstante, precisó que, aunque el objetivo es lograr una solución, hay aspectos que naturalmente son muy importantes para los Veintisiete, como la paz en Irlanda, el mercado único, una competencia justa y unas estructuras legales eficientes.

Maas recordó que hay muchas cuestiones que siguen abiertas y advirtió de que para llegar al objetivo hay que avanzar ahora en todos los asuntos pendientes. «Nuestra puerta sigue abierta a unas relaciones estrechas y ambiciosas con Reino Unido. Ése es y seguirá siendo nuestro objetivo», agregó.

Barnier no concedió ayer ninguna declaración aunque en los últimos meses se ha convertido en una pieza vital en todo el proceso. El ex comisario europeo de Mercado Interior y Servicios conoce todos los detalles del pacto comercial con Reino Unido. Después de todo, el hombre de 69 años es el jefe negociador del Ejecutivo de la UE desde el verano de 2016, aunque la mejor habilidad diplomática falla cuando no existe la voluntad política para encontrar una solución amistosa. El primer ministro británico, Boris Johnson, a pesar de una llamada telefónica con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, el fin de semana, no mostró voluntad de retirar su controvertida Ley de Mercado Interior.

La UE insiste que sigue habiendo «graves divergencias» en áreas como la pesca o las garantías para asegurar la competencia justa entre empresas británicas y comunitarias. En un comunicado publicado tras la novena ronda de conversaciones entre los negociadores de ambas partes, Barnier aseguró que se han detectado «persistentes divergencias graves en asuntos de gran importancia para la Unión Europea».

Con todo, la UE sigue manteniendo la puerta abierta a una negociación donde los principales puntos de fricción son la frontera entre Reino Unido e Irlanda del Norte y el nuevo marco comercial entre la Unión Europea y su ya ex Estado miembro. En este aspecto, la renuncia del presidente francés, Emmanuel Macron, a hacer concesiones en el sector pesquero preocupa a las autoridades, ya que esto podría socavar los esfuerzos para llegar a un pacto comercial más integral.

Un punto que puede representar una pequeña fricción en las economías de Francia y Reino Unido, pero que asumió un rol desproporcionado en las discusiones. La UE dijo que no puede haber un acuerdo comercial sin llegar a un convenio sobre el acceso que tendrán los barcos de los Veintisiete a las aguas británicas.

Johnson espera llegar a un acuerdo antes del 15 de octubre, el mismo día en que Macron y los otros 26 líderes de la UE celebran una cumbre en Bruselas. Si no se llega a un compromiso antes de ese día, es probable que Macron sea presionado por otros líderes en la cumbre para que ceda y si las dos partes no llegan a un pacto antes de fin de año, Reino Unido dejará el mercado único y la unión aduanera de la UE sin un acuerdo comercial, lo que dejaría a millones de consumidores y empresas con costos adicionales, ya que las tarifas y las cuotas se volverían a imponer por primera vez en una generación.

Optimismo en los mercados

Sin embargo, se mantiene cierto optimismo como demuestra que Goldman Sachs está aconsejando a sus clientes que compren libras esterlinas, señalando que los acontecimientos recientes indican que Reino Unido y la UE están convergiendo hacia un acuerdo comercial posterior al Brexit que estima que podría lograrse a principios de noviembre.

El banco de inversión de Estados Unidos dijo este lunes que, si bien no se podía descartar el riesgo de una ruptura en las negociaciones, “nuestra opinión central sigue siendo que es probable que se llegue a un acuerdo comercial” a principios de noviembre, y posteriormente ratificado para finales de diciembre ".