Los 370 neonazis de la Policía alemana

El ministro del Interior califica de “vergüenza” las conclusiones del informe sobre extremismo que confirma la presencia de ultraderechistas en las Fuerzas de Seguridad germanas

El ministro alemán de Interior, Horst Seehofer, calificó ayer de “vergüenza” las conclusiones del primer informe publicado por el Gobierno de Berlín en el que se advierte de la existencia de neonazis en las Fuerzas de Seguridad alemanas.

Desde enero de 2017 hasta marzo de este año, se dieron un total de 370 casos de ultraderechismo entre agentes y funcionarios de la Policía federal y de los distintos “länder”, sobre un total de unos 380.000 efectivos.

Seehofer, al presentar el informe, resaltó que si se tiene en cuenta el alto número de personas que trabajan en los organismos de seguridad, las cifras son bajas y aunque no habló de un “problema estructural” agregó que “cada caso es una vergüenza”.

No obstante, las formaciones opositoras advirtieron que la cifra real es mucho mayor.

“Tenemos que ver que es un escaso número de casos, lo que quiere decir que el 99 por ciento de los funcionarios se mueven en el marco de la constitución”, dijo el ministro. “Pero cada caso es una vergüenza porque afecta a todos los que trabajan en los organismos de seguridad”, agregó.

Las cifras tranquilizaron al ministro, acusado en Alemania de no querer echar luz sobre estas derivas, en su convicción de que las ideas extremistas no son un “problema estructural” en el seno de la Policía. El informe es el primero de ese tipo que se realiza, con colaboración de los organismos de seguridad de todos los estados federados y responde al debate que se abrió por una serie de casos de ultraderechismo dentro de la Policía.

La mayor parte de los casos, 319, se registraron en la Policía de los estados federados mientras que los otros se detectaron en la Policía federal, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el Departamento Federal de lo Criminal (BKA), la Aduana y el Servicio Federal de Inteligencia (BND). En la mayoría de los casos se abrieron procesos disciplinarios o penales pero un 20% de los mismos se archivaron.

Peligro para la sociedad y el estado

El presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, Thomas Haldenwang, dijo que aunque los casos que se han presentado no pueden considerarse como aislados, fueron reportados también por los mismos organismos de seguridad lo que muestra que no se trata de un problema estructural.

El presidente de la Policía Federal, Dieter Romman, dijo que los casos que se han conocido dentro de su organización corresponden a un 0,09 por ciento de los funcionarios. Sin embargo, el informe advierte de que “hay que tener en cuenta los casos que no se han descubierto”.

El dossier también subraya que cuando personas que han recibido formación en el uso de armas se convierten en extremistas “surge un alto peligro para el estado y para la sociedad” y que cada caso amenaza con socavar la confianza en el Estado y en los organismos estatales.

En algunos estados federados surgieron casos posteriores al periodo que abarca el informe. Así, en Renania del Norte de Westfalia, por ejemplo, veintinueve agentes de Policía fueron suspendidos el mes pasado por su participación en cinco grupos de WhatsApp en los que se compartió contenido de extrema derecha e incluso se llegó a enviar imágenes de Adolf Hitler y fotos manipuladas de refugiados camino a una cámara de gas.

Asimismo, en julio, se detuvo a un ex policía y a su esposa, sospechosos de enviar correos amenazadores a políticos y figuras públicas de toda Alemania. Sus mensajes los firmaban “NSU 2.0”, en referencia al grupúsculo neonazi alemán cuyos miembros cometieron una decena de asesinatos racistas durante la década de 2000 y se beneficiaron de la pasividad culposa de la Policía.

También en Berlín y en dos estados del este del país, Turingia y Sajonia, aparecieron nuevos casos en los últimos días. Es por ello que Seehofer apeló a los miembros de los organismos de seguridad a denunciar los casos que detecten en sus filas.

“Estén ustedes atentos. Defiendan activamente nuestra Constitución. La complicidad pasiva tampoco es permisible”, dijo el ministro.

El informe no será el último sino que seguirán otros dedicados a todo el servicio público.

Seehofer reiteró su rechazo a encargar un estudio independiente sobre tendencias racistas dentro de la Policía porque no quiere someter a todos sus miembros a una sospecha generalizada y porque considera que “el racismo es un tema universal que afecta a toda la sociedad”.

Dentro del Partido Socialdemócrata, socio minoritario de la gran coalición de Gobierno, así como dentro de La Izquierda y Los Verdes ha habido críticas a Seehofer por su rechazo a encargar un estudio sobre el racismo en la Policía.