Joe Biden: “Es el momento de sanar América”

El demócrata lanza un mensaje de unidad y apela a los valores comunes en su primera comparecencia como mandatario electo

En Wilmington, Delaware, presentado por la vicepresidente electa, Kamala Harris, el nuevo presidente de los EE UU, Joe Biden, habló finalmente a la nación. Lo precedieron canciones de Etta James y gritos de júbilo. Vestida de blanco, más dueña que nunca del escenario, Harris agradeció al pueblo americano por su participación masiva, recordó el dolor y las dificultades vividas durante los últimos meses y alabó la generosidad y la resistencia de los ciudadanos. También recordó a las sufragistas y enfatizó la importancia simbólica de ver a una mujer por vez primera en la vicepresidencia. No digamos ya la primera hija de inmigrantes. Afirmó, como tantas veces durante la campaña, que había llegado el momento de unir a la gente y de cicatrizar heridas.

Poco después, con los acordes de Bruce Springsteen disparados en los bafles, salió al escenario el propio Biden. Energizado por el triunfo, el hombre que fue senador durante más de 30 años y vicepresidente con Obama prometió trabajar para superar la retórica partidista e imploró una oportunidad para superar las divisiones. «El pueblo de esta nación ha hablado y nos ha entregado una victoria clara, una victoria convincente, una victoria para nosotros, el pueblo», dijo.

Joe Biden sostiene la mano de su hijo Hunter, mientras ellos y la candidata a la vicepresidencia Kamala Harris celebran con sus familias la victoria demócrataJIM BOURGREUTERS

Aunque en el discurso hubo tiempo para el coronavirus, la lucha por los derechos civiles, la marcha de la economía y otros asuntos muy presentes en el debate nacional, la idea esencial era la apuesta por la reconciliación. Ni una mención al todavía presidente, que a esas alturas seguía sin reconocer la victoria de su oponente, ni tampoco, por cierto, a sí mismo.

De los que sí habló, en numerosas ocasiones y en el mejor de los tonos posibles, fue de los millones y millones de ciudadanos que habían votado a su oponente. «Es hora de dejar de lado la retórica dura», dijo, «de rebajar la temperatura y volver a vernos y escucharnos, y para avanzar hay que dejar de tratar a nuestros oponentes como enemigos. No son nuestros enemigos. Son americanos». Católico practicante, añadió que «la Biblia nos dice que para todo hay una temporada, una época para construir, una época para cosechar, una época para sembrar y una época para sanar. Este es el momento de sanar en América».

Mientras, desde la Casa Blanca, Donald Trump proclamaba que había ganado las elecciones e insistía que había recibido cerca de 71 millones de votos, más que ningún presidente en la historia. Muy cierto. Pero no competía contra el anterior presidente, él mismo, sino contra otro candidato, Biden, que había recibido 70 millones... y luego otros 5 suplementarios. De vuelta a Wilmington, rodeado de los suyos, Biden se despedía mientras volaban los fuegos y artificiales y el Dj pinchaba a Jackie Wilson, mito del rhythm and blues, hermano y rival de Sam CookeYour love, lifting me higher/ Than I’ve ever been lifted before...»), a Tom Petty (I won´t back down) y a su majestad Tina Turner («You’re simply the best, better than all the rest»).