Netanyahu viaja en secreto a Arabia Saudí para reunirse con el príncipe heredero MBS

Las conversaciones se centraron en Irán, enemigo común de Israel y Arabia Saudí, y la futura Administración de Joe Biden en Estados Unidos

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán y el primer ministro israelí, Benjamin NetanyahuRONEN ZVULUNREUTERS

En un desarrollo sin precedentes en la creciente ola de normalización entre Israel y los estados árabes sunitas, una fuente saudí confirmó al Wall Street Journal este lunes que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad Bin Salman (MBS), mantuvieron un encuentro secreto el domingo. “El premier y el jefe del Mossad están escondidos tras las cortinas”, bromeó en Twitter un periodista israelí al publicar la foto de la reunión que sÍ fue publicada entre el joven líder saudí y el secretario de estado norteamericano, Mike Pompeo.

El encuentro, que se mantuvo en la localidad de Neom y donde participó también el jefe del servicio secreto exterior Yossi Cohen, se centró en la carpeta de Irán –su gran enemigo compartido-, y la cada vez más cercana posibilidad que ambos países establezcan relaciones diplomáticas formales, una opción con la que se lleva especulando tras la firma de los “Acuerdos de Abraham” con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin.

Según informaciones en la prensa hebrea, MBS no se opuso a que se aireara el cara a cara. No obstante, horas después de despertarse el revuelo mediático, el príncipe y ministro de Exteriores Faisal bin Farhan denegó la información: “leí reportes de prensa sobre reuniones entre con oficiales israelíes durante la reciente visita de Pompeo. Dichos encuentros no ocurrieron. Solo habían presentes representantes americanos y saudíes”.

Por su parte, el líder del Likud, mantuvo una calculada ambigüedad en sus declaraciones a la prensa local: “Nunca comenté sobre estos asuntos, y no lo haré ahora. Solo puedo decir que estoy trabajando en incrementar el círculo de la paz, y espero que siga creciendo”. Su socio y ministro de defensa Benny Gantz -con quien mantiene la enésima disputa tras establecerse una comisión parlamentaria para investigar presuntas irregularidades que salpicarían a Netanyahu en la compra de submarinos militares-, confirmó el viaje secreto del líder del Likud, y le acusó de filtrarlo por interés político y de dejarle nuevamente al margen.

A pesar de que Arabia Saudí e Israel mantienen relaciones extraoficiales hace años, este es el primer contacto de alto nivel entre los líderes que se publica prácticamente en directo. Datos de radares mostraron que un jet privado partió desde Tel Aviv en la noche del domingo con rumbo a Neom, y regresó apenas cinco horas después al mismo punto de salida. Desde el canal 12 israelí, desvelaron que ambos líderes ya se habían encontrado al menos en una ocasión anteriormente.

El corresponsal diplomático Barak Ravid apuntó en su análisis en el portal Axios que “Israel y Arabia Saudí están muy preocupados por la opción que la nueva Administración Biden vuelva a los parámetros del pacto nuclear con Irán de 2015”. En este sentido, el propio Netanyahu lanzó un dardo premonitorio apenas horas antes del viaje relámpago: “Gracias a nuestra oposición al acuerdo nuclear con Irán, varios países árabes han cambiado fundamentalmente su posición respecto a Israel”.

Las conversaciones, por tanto, se centraron en Irán, enemigo común de Israel y Arabia Saudí, y la futura administración de Joe Biden en Estados Unidos. Horas antes, Netanyahu había pedido a Biden que Estados Unidos no retorne al acuerdo nuclear con Teherán, que abandonó en 2018. “No puede haber marcha atrás hacia el acuerdo nuclear anterior”, sostuvo.

Pese a que Riad no se apuntó oficialmente a la normalización con el estado judío, ya lanzó su primer gesto al aprobar el tránsito aéreo de aviones comerciales israelíes en trayecto a los Emiratos. Además, se da por hecho que el acuerdo sellado con Bahréin –país satélite de la monarquía saudí- se hizo solamente tras la aprobación de MBS.

El domingo, el mismo ministro de Exteriores saudí Faisal bin Farhan recordó cual sigue siendo su condición sine qua non: “Apoyamos la normalización, pero antes debe cerrarse el acuerdo de paz completo entre israelíes y palestinos”. Una exigencia difícilmente alcanzable, ya que la mesa de negociación sigue congelada desde 2014.

Según han venido informando distintos medios, el príncipe MBS sería partidario de firmar el acuerdo de paz pero su padre, el rey Salmán, no estaría a favor por el momento de dar ese paso.