Guaidó augura el «fin de ciclo» chavista en 2021

El presidente encargado de Venezuela pide unidad a la oposición para forzar la convocatoria de elecciones libres

El líder opositor de Venezuela, Juan Guaidó
El líder opositor de Venezuela, Juan GuaidóMANAURE QUINTEROREUTERS

Se augura que Juan Guaidó enfrentará en 2021, como el resto de los opositores a Nicolás Maduro, un largo desierto. Pero él no amilana sus banderas. El domingo, el presidente de la Asamblea Nacional, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de 50 países, hizo un llamamiento a la población para movilizarse el 5 de enero y apoyar la continuidad de la lucha por restablecer la democracia en el país, respaldando al Parlamento. «2021 será un cierre de ciclo histórico de más de 20 años y se dará el inicio de una nueva Venezuela», indicó Guaidó en un mensaje en vídeo y transmitido por redes sociales, pues los medios televisivos ni radiofónicos tienen permitido exponerlo.

Guaidó incluyó su compromiso de unificar la mayor cantidad de fuerzas nacionales e internacionales para lograr los apoyos necesarios para que el pueblo recupere su soberanía y pueda darse la convocatoria a unas elecciones libres en 2021.

Unas palabras cargadas de esperanza y en las cuales, además de enumerar algunos logros del año que termina, aprovechó para asumir la necesidad de reunificar las fuerzas opositoras que se han ido quebrando hasta llegar a estos días con varias islas de grupos que adversan a Maduro: el mayoritario que encabeza Guaidó y Leopoldo López, otro que gira en torno al ex candidato presidencial Henrique Capriles, los llamados «de la mesita» que avalaron las parlamentarias fraudulentas del 6 de diciembre, y los que se asumen liberales y coinciden con las tesis de María Corina Machado.

El asunto no es menor, y mostró sus primeras consecuencias este fin de semana, cuando el Parlamento acordó extender su legislatura más allá del 5 de enero cuando, según la Constitución, se termina su vigencia. Se hizo por acuerdo de las fuerzas que controlan el Legislativo, aunque sin cumplir con rigores parlamentarios en una sesión virtual que, según indagaciones periodísticas, no cumplió con el quórum reglamentario ni pudo dejar constancia de cuántos votos recibió la moción.

De esta forma, una Comisión Delegada asumirá las funciones de la Asamblea Nacional opositora que rivalizará con el Parlamento que el chavismo instalará ese 5 de enero en la sede física del Legislativo, con personas adjudicadas en el fraude electoral de diciembre. Un desorden institucional.

El abogado experto en derecho internacional Mariano de Alba advierte de que gobiernos y organizaciones internacionales tendrán dudas razonables sobre la validez constitucional y legal de lo que fue aprobado por la AN. Sin embargo, estima que aun así el respaldo del grueso de países se mantendrá alrededor de Guaidó como presidente interino, basados en aspectos más políticos que jurídicos. «La inmensa mayoría de los países occidentales no reconocieron a Guaidó porque realmente lo consideraran presidente encargado, sino porque vieron un mecanismo de presión adicional hacia Maduro y su entorno para que se buscaran soluciones a la crisis».

Un punto clave está en la UE, pues ya EE UU ha dicho que continuará dándole su respaldo al Gobierno interino que encabeza Guaidó, y se espera que los países del Grupo de Lima (12 democracias latinoamericanas), le sigan. Pero Bruselas es otro escenario, donde las posiciones pueden ser menos determinadas. No es casual que hace un par de semanas Guaidó sostuvo una reunión con el Senado francés para buscar apoyos, o que el embajador del interinato en España, Antonio Ecarri, haya hecho un llamamiento a que Bruselas mantenga el reconocimiento a la Asamblea Nacional actual más allá del 5 de enero.

Ecarri ha recordado que la UE ya se pronunció en contra de ese «fraude electoral», así que se mostró convencido de se produzca «la misma decisión» en relación con la continuidad de Guaidó.

Lo mismo ha planteado sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, a partir de conversaciones que dijo haber tenido con los partidos políticos que conforman el Ejecutivo, y también con los de la oposición, así como en Bruselas. «Somos optimistas –comentó– porque el Parlamento Europeo, las distintas organizaciones políticas (que lo forman), inclinándose por encima incluso de diferencias ideológicas, han ratificado (anteriormente) su apoyo a Guaidó, al gobierno interino y su desconocimiento a las elecciones fraudulentas».

Dentro del país el camino es más confuso, pues los respaldos populares merman. Ningún líder sale bien parado en encuestas, aunque Guaidó sigue siendo el referente más sólido. El politólogo Ángel Álvarez apunta además que la disidencia vive la amenaza permanente de la represión. «Tenemos que ir hacia un proceso de la creación de una nueva fuerza social», opina la socióloga Colette Capriles al afirmar que hacerlo pasa por tener una estrategia compartida, «como lo es la negociación» con el régimen para lograr posibles aperturas electorales, algo que se espera esté también en la agenda de la nueva Administración Biden.