Latinoamérica, de la agonía chavista a las desigualdades agravadas por la pandemia

La nueva constitución chilena, el triunfo en las urnas del partido de Evo Morales y el aislamiento de Maduro sintetizan el año 2020 en la región

Niños con sus familiares en una barriada en el barrio de Pétare en Caracas
Niños con sus familiares en una barriada en el barrio de Pétare en CaracasMatias DelacroixAP

Latinoamérica ha vivido un año marcado por la alta incidencia de la pandemia en países como Brasil, Perú y Ecuador, que han acentuado viejos problemas como la desigualdad, la pobreza y la corrupción. La región también ha sufrido los vaivenes del régimen chavista, principalmente debido a la ola migratoria de venezolanos que siguen peleando por adaptarse a un nuevo país, pese a que muchos de ellos ha preferido regresar a su país de origen.

Venezuela, un régimen asfixiado

El régimen venezolano ha profundizado en su deriva autoritaria en 2020. La celebración de unas elecciones parlamentarias sin apoyo social ha puesto una vez más al descubierto las grietas de un sistema basado en la represión, la mentira y la pobreza. Además, ha evidenciado la falta de apoyo internacional dentro de Latinoamérica, donde sólo el régimen cubano sigue apostando por Maduro. La falta de combustibles ha fortalecido, en cambio, su relación con Irán, que ha enviado varios petroleros para abastecer las estaciones de servicio de Venezuela. También conserva el sostén de Rusia, socio comercial en el palacio de Miraflores. Maduro sigue ganando tiempo y parece estar esperando un ligero cambio de rumbo desde Estados Unidos, con un nuevo presidente menos agresivo que Donald Trump. Mientras tanto, sigue jugando a desgastar y dividir a la oposición, con el objetivo declarado de arrebatar a Juan Guaidó la presidencia de la Asamblea Nacional y del gobierno interino.

Chile, nueva Constitución tras la revuelta

El oasis latinoamericano chileno se esfumó en 2019, cuando estallaron las protestas por el anuncio de un incremento en la tarifa del metro de Santiago. Este año que se acaba ha sido testigo de un cambio que va más allá de los simbólico. Millones de chilenos salieron a la calle para votar en un referéndum en el que se planteaba un cambio de la Constitución, heredada del régimen de Augusto Pinochet. El apoyo mayoritario para elaborar una nueva Carta Magna ha sido interpretado por muchos como un órdago al sistema político chileno. Será primera vez en la historia que una Constitución es redactada en forma paritaria. También tendrá una cuota indígena. “Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, proclamó el presidente Sebastián Piñera.

Bolivia: la vuelta del “evismo”

La inesperada victoria en primera vuelta del candidato del partido de Evo Morales ha acabado con un periodo de incertidumbre en Bolivia, que comenzó en 2019 cuando los militares pidieron al entonces presidente indígena que abandonara el poder tras las protestas en la calle en las que se denunciaba un fraude electoral en los comicios presidenciales. Un año después las urnas han demostrado que el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS) goza de más credibilidad y de una mejor estructura y fidelización con el votante que el resto de las opciones que concurrieron con el objetivo de desterrar al “evismo” del escenario político. Ahora está por ver si Luis Arce, el nuevo presidente, quien fue ministro de Economía y artífice del llamado “milagro económico boliviano”, va a seguir los dictados de su mentor o por el contrario llevará a cabo una gestión sin interferencias. La victoria de Arce también sugiere una derrota del caudillismo, una figura muy asentada en América Latina que lo fía todo a la figura de un líder carismático y populista.