Kaja Kallas, la primera mujer al frente del Gobierno de Estonia

La ex eurodiputada liberal formará un Gobierno paritario con la pandemia y la digitalización como prioridades

La europeísta Kaja Kallas, la nueva primera ministra de Estonia
La europeísta Kaja Kallas, la nueva primera ministra de EstoniaRaul MeeAP

A sus 43 años, la liberal Kaja Kallas hace historia en la política de Estonia. Tras recibir el encargo de formar Gobierno por parte de la presidenta de la República báltica, Kersti Kaljulaid, la líder del Partido de la Reforma ha logrado cerrar un acuerdo de coalición con los centristas de Juri Ratass, que dimitió el pasado 13 de enero por la implicación de cinco dirigentes de su partido en un escándalo de corrupción inmobiliaria en el puerto de Tallin. Este lunes, Kallas era investida en el Riigikogu (Parlamento) con 70 votos a favor y 30 en contra.

Kallas es hija de Siim Kallas, un veterano político que ha sido primer ministro, comisario europeo, titular de Exteriores y Finanzas y gobernador del Banco Central de Estonia, así como fundador del Partido de la Reforma. Su hija se hizo con las riendas del partido en 2018 y un año más tarde ganó las elecciones con 34 de los 101 diputados del “Riigikogu”, pero no reunió los apoyos suficientes para formar Gobierno. En su lugar, Ratass pactó una coalición con el ultraderechista Partido Popular Conservador de Estonia (EKRE).

La flamante primera ministra anunciará un Ejecutivo paritario entre siete hombres y siete mujeres y de representantes de ambos socios de coalición. “Intenté lograr un equilibrio basándome en diferentes criterios”, declaró Kallas el domingo, según la agencia BNS. “El equilibro de género es importante para mí, ya que hay mujeres muy capaces. También es importante un equilibrio en términos de experiencia”, explicó, informa la agencia Bloomberg.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, felicitó a través de Twitter a la nueva primera ministra de Estonia. “¡Enhorabuena, @kajakallas! El liderazgo femenino se abre paso de forma decidida en todo el mundo. Sigamos trabajando, también desde Europa, para facilitar la visibilidad que merecen las mujeres”, escribía.

Con una tasa de 582 casos de coronavirus por 100.000 habitantes, la prioridad del nuevo Gobierno será hacer frente a la pandemia y a sus consecuencias económicas.
«Estamos en medio de una crisis del coronavirus y necesitamos actuar con rapidez con el fin de salvaguardar la vida y la salud de los estonios y mantener funcionando al mismo tiempo nuestra economía», aseguró Kallas a la televisión pública. «Nuestro país no se puede permitir un bloqueo político ahora mismo», advierte. Defensora de la empresas y los emprendedoras, promete acelerar la revolución digital en el país, pionero en la introducción de internet en la Administración.

Kaja tenía 14 años con la República báltica de 1,3 millones de habitantes logró independizarse de la URSS en 1991. En esos años de ebullición política, su hogar familiar era escenario de intensos debates políticos de los que no era ajena como adolescente. “En la cocina de nuestra casa se reunían personas que años después fueron líderes de mi país. Siempre disfrutaba mucho de sus discusiones y me dejaban participar como oyente de ellas”, relata en un entrevista.

Sin embargo, Kallas quiso alejarse en un principio de la alargada sombre de su padre y de la política, por lo que tras concluir sus estudios de Secundaria, se graduó en Derecho en la Universidad de Tartu. “Cuando empecé la universidad no quería saber nada de la política para que nadie me comparara con mi padre, por eso decidí dedicarme a la abogacía”, explica.

En 2007, completó su estudios cursando un MBA de tres años en la Estonian Business School. Sus primeros pasos profesionales fueron en la abogacía trabajando para varias bufetes especializada en competencia.

Europeísta de corazón, su saltó a la política llegó de la mano de las elecciones europeas de 2014. Durante sus cuatro años como eurodiputadas, Kallas supo labrarse un perfil propio. Fue vicepresidenta de la Delegación EU-Ucrania del Comité de Asociación Parlamentario, miembro del Comité de Industria, Investigación y Energía y delegada de la Asamblea Parlamentaria Euronest.

Con su primer marido, el ex ministro conservador Taavi Veskimagi, tuvo un hijo. Desde 2018, está casada con Arvo Hallik, un inversor y emprendedor estonio. “Lo nuestro fue amor a primera vista. Es difícil que algo así ocurra pasados los 40 y con una familia formada anteriormente, pero a nosotros nos sucedió”, reconoce orgullosa.

En sus redes sociales, es habitual verla practicando deporte (corre todos los días y juega al golf los fines de semana), tocando la batería su gran pasión, o haciendo puzles con su hijo.

Lo cierto es que Kallas no es una excepción en el norte de Europa. En Estonia, por primera vez tanto la jefatura de Gobierno como del Estado recaen en mujeres. Pero entre las tres repúblicas bálticas, Lituania también cuenta con una primera ministra, Ingrida Šimonytė, desde noviembre. Asimismo, entre los cinco países nórdicos, Suecia es la excepción en una región dominada por políticas de diferente signo. Las socialdemócratas Mette Frederiksen (Dinamarca) y Sanna Marin (Finlandia), la conservadora Erna Solberg (Noruega) y la ecologista Katrín Jakobsdóttir (Islandia).