Maduro ordena una vacunación masiva pero sólo de “patriotas”

La campaña de inmunización prioriza a los venezolanos registrados en el “sistema patria” frente a los criterios de edad o población vulnerable

Ancianos y personal sanitario espera para recibir su primera dosis de la vacuna Sputnik V en el desmantelado hotel Alba en Caracas
Ancianos y personal sanitario espera para recibir su primera dosis de la vacuna Sputnik V en el desmantelado hotel Alba en CaracasLEONARDO FERNANDEZ VILORIAREUTERS

Ni transparencia ni organización. La vacunación contra la covid-19 en Venezuela se desarrolla de manera macondiana, azarosa, sin certezas. Desde hace varios meses el régimen de Nicolás Maduro ha inmunizado a personal de salud, funcionarios de su gobierno, diputados y amigos del poder, sin importar edades ni cumpliendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de priorizar a los ancianos.

Gremios de la salud afirman que la vacunación de quienes forman parte del sector sanitario roza el 40%, aunque desde el Poder Ejecutivo han dado cifras superiores al 90%. Lo cierto es que hay médicos aún esperando el pinchazo, que se ha hecho con la rusa Sputnik V y la china Sinovac.

Luego de una prueba realizada en abril con 500 personas de la tercera edad, ahora se ha confirmado el inicio de una siguiente etapa en la cual los ancianos son convocados mediante mensajes de SMS para ser inmunizados. Se trata de una selección aleatoria de quienes están inscritos en el Sistema Patria, una plataforma oficial del régimen creada en 2017 a través de la cual se pagan pensiones, salarios del sector público, se asignan bonos de dinero y se controla el consumo de gasolina.

Una plataforma chavista

La “vacunación masiva” será para personas registradas por el Sistema Patria, donde habría más de 21 millones de nombres. Pero no todos los venezolanos están o quieren estar anotados en esa plataforma que también es usada por el gobierno con fines electorales. Ante denuncias de discriminación política, el régimen ha activado un registro aparte a través del Ministerio de Salud, pero el sitio web es inestable, impide terminar el proceso y hasta ahora nadie de quienes lo han completado ha sido llamado. La prioridad es para los “patriotas”.

Estoy inscrita porque soy pensionada y no me queda de otra. Espero que me manden el mensaje entonces”, se mostró esperanzada Carmen Lara, de 67 años. Ofelia González, de 69, se inscribió para poder optar a la gasolina subsidiada hace un par de años “aunque nunca lo usé”. En cambio, Gabriela Montes, de 43, se ha negado a anotarse en el Sistema Patria: “eso es control social y no lo permito”, dice antes de admitir que sí se inscribirá en la plataforma paralela del Ministerio de Salud “porque será la única forma de que me vacunen. Pero esto debería ser para todos, por la cédula de identidad, sin discriminación”.

El gobierno de Maduro no ha publicado formalmente el plan de vacunación nacional. Un documento filtrado del despacho de Salud confirma que se desarrollará en apenas 77 lugares, de los cuales no se han instalado 30 (en Venezuela hay 530 ambulatorios y hospitales), con una aplicación diaria estimada entre 600 y 1.000 dosis. Alejandro Crespo, directivo regional de la Sociedad Venezolana de Pediatría, calcula que lo estipulado en el documento cubriría apenas al 35% de la población.

Pero los números que valen para quienes tienen la esperanza de recibir el fármaco se cuentan en horas, las que tienes que esperar para ser inyectados. Desde el sábado, frente al desmantelado hotel Alba Caracas, en el centro de la capital, se despliegan largas filas de quienes aspiran entrar a alguno de los 42 cubículos. Alí dividen a los mayores de 60 años que recibieron el SMS y a quienes llegaron espontáneamente al ver las noticias. Siempre surge la pregunta de si se está registrado en el Sistema Patria.

Colas de diez horas

Debido a la desorganización, el operativo del domingo terminó en trifulca. La situación no cambió el lunes y el martes, aunque los tiempos de espera sí se redujeron. De 10 horas se pasó a 3 horas de espera a la intemperie, en el mejor de los casos. Buena parte de logística se le encargó a activistas del partido de gobierno.

Algunos de los “espontáneos” que llegaron sin haber sido convocados por el Sistema Patria fueron anotados en listas luego de afirmarles que les tocaría acudir aun hospital en una fecha posterior. Hubo quien afirmaba el lunes “si te llevas a tu viejo en silla de ruedas te pasan de primero”, como comentó Ramiro Guárate a este periódico. El martes hubo militares limitaron el paso a personas con discapacidad, a sabiendas de que comentarios de aquel tenor eran vox pópuli

La desinformación es protagonista. Por Whatsapp corren listados de centros de vacunación a donde la gente acude y se encuentra que allí no hay fármacos contra el covid-19. Quienes recibieron la primera dosis en mayo, ahora dudan de a dónde deberán acudir para la segunda.

Nicolás Maduro prometió en diciembre pasado que antes de marzo habría 10 millones de venezolanos vacunados. En mayo dijo que para agosto 70% de la población estaría inmunizada. El ministro Alvarado reiteró el porcentaje pero poniendo la meta en diciembre.

A Venezuela han llegado poco más de un millón de vacunas china y rusa, pero se desconoce cuántas han sido aplicadas. Maduro ha dicho que en julio comenzaría a usarse la cubana Abdala (aún considerada un “candidato vacunal”), y que espera que el mecanismo Covax provea al país de la vacuna Johnson & Johnson a partir de ese mismo mes, luego de rechazar la AstraZeneca que pudo haber sido entregada desde abril pasado.