Macron «toma el pulso» a Francia

A menos de un año de las elecciones, el presidente francés arranca su campaña para la reelección con una minigira por el país. Los votantes de izquierdas son los más satisfechos con sus gestión de la pandemia

Emmanuel Macron trata de ganarse a la Francia olvidada que tanto ha mimado la ultra Marine Le Pen
Emmanuel Macron trata de ganarse a la Francia olvidada que tanto ha mimado la ultra Marine Le PenFrancois MoriAP

El escenario de la post pandemia de coronavirus coincidirá en Francia con la antesala de la campaña presidencial de 2022 y un baile de primarias e intentos de candidaturas para suceder a Emmanuel Macron al frente del Elíseo. Pero el presidente francés quiere marcar el paso de su reelección desde ahora mismo, con la campaña de vacunación avanzada y el horizonte del final de las restricciones, para aprovechar el todavía incierto panorama a izquierda y derecha de cara a la cita electoral.

Es por ello que Macron arranca este mes de junio con un peregrinaje por la geografía francesa para «tomar la temperatura» del país tras más de 15 meses de crisis sanitaria y a menos de un año de las elecciones. Una especie de «tour» macronista a un ritmo de dos destinos por semana con claros tintes electorales que el Elíseo prefiere disfrazar con la grandilocuencia de la promoción turística, el patrimonio nacional o el impulso económico tras la crisis sanitaria.

El primer destino de esta semana inaugural ha sido Saint-Cirq Lapopie, una emblemática población medieval a 600 kilómetros de la capital considerada como el pueblo «más bonito» de Francia. En cada una de las paradas, que llevarán a Macron a grandes ciudades como Marsella o departamentos muy castigados por el virus como Saint-Saint Denis, el presidente se reunirá con las autoridades locales y tendrá la oportunidad de conversar con sus vecinos mientras deambula por sus calles.

Una gira que tiene por escenario político dos certezas de cara a 2022. Uno: la única candidata consolidada que hoy por hoy puede arrebatarle la Presidencia es la ultraderechista Marine Le Pen. Y dos: la constatación de que existe una Francia «olvidada» a la que Macron quiere ahora acercarse tras años de recelo y en la que Le Pen ya hace tiempo le saca una considerable ventaja. La hipótesis nada descabellada es que, al igual que en los comicios de 2017 París llevó a Macron hasta el Elíseo, en 2022, con las consecuencias que deje la pandemia y cinco años de constantes movimientos sociales contra las reformas liberales del presidente acaben dando la llave de la presidencia a la líder del Reagrupamiento Nacional (RN).

La pandemia tuvo un efecto aplacamiento sobre huelgas sociales y movimientos como los «chalecos amarillos» que se llegaron a convertir durante este quinquenio en la «verdadera oposición» al macronismo. Pero nadie sabe a ciencia cierta en qué medida el fin de la pandemia y la antesala electoral pueden hacer resurgir esta bomba de relojería contra el mandatario galo.

Popularidad de Macron
Popularidad de MacronJosé Luis Montoro

En este contexto se explica esta gira. A lo largo de su particular «Tour de Francia», Macron podrá «tomar la temperatura del país» de cara a las próximas elecciones presidenciales y abordar ciertos temas candentes como la inseguridad, la laicidad o el sentimiento de abandono de los territorios rurales. Pero, además, este peregrinaje le permitirá sondear los ánimos de los franceses en la recta final de su mandato para decidir si retoma o abandona su programa de reformas, que incluye su contestada e impopular reforma de las pensiones, paralizada por la crisis sanitaria.

«El desgaste del poder es más fuerte ahora que en el pasado. Hay una necesidad de relegitimación constante. El presidente acepta esta situación», añadió ayer en el diario «Le Monde» su exconsejero y actual secretario de Estado de Asuntos Europeos, Clément Beaune.

Este acercamiento del presidente a los franceses ya se ha ido manifestando con otras fórmulas en los últimos meses de pandemia. Por ejemplo con los jóvenes, cuando el mes pasado reunió en el Elíseo a los «youtubers» McFly y Carlito, después de que ambos ganaran su reto de superar los diez millones de visualizaciones con un vídeo en el que tenían que incitar a los jóvenes a cumplir las medidas para frenar la expansión de la covid-19.

Un sondeo publicado ayer por la revista «Paris Match» apunta que cuatro de cada diez franceses dan un aprobado a su actuación presidencial, una cifra similar a la obtenida en abril y febrero. Esa encuesta efectuada por el instituto demoscópico Ifop los pasados 27 y 28 de mayo recalca un dato interesante por lo novedoso respecto a encuestas anteriores: el jefe de Estado durante esta crisis ha sido más apoyado entre la población que se declara de izquierdas (41%) que entre la de derechas (35%). Entre los simpatizantes de Europa Ecología-Los Verdes, por ejemplo, el respaldo ciudadano llega al 53%, frente al 35% recabado entre los partidarios del partido conservador Los Republicanos (LR).

La irrupción de Macron en la política en 2016 supuso una «opa hostil» contra los partidos tradicionales que habían dominado Francia durante el último medio siglo (los conservadores y los socialistas del ex presidente François Hollande).