Qué es el torio, el elemento que China usa para revolucionar las centrales nucleares

Pekín pondrá en funcionamiento la primera planta de sales fundidas de torio operativa en todo el mundo

Central nuclear de Qinshan, en China
GUANG NIU
  (Foto de ARCHIVO)
10/06/2005
Central nuclear de Qinshan, en China GUANG NIU (Foto de ARCHIVO) 10/06/2005GUANG NIU GUANG NIU

Donde otros países han tirado la toalla, China insiste, invierte y desarrolla nuevas tecnologías para mejorar sus fuentes de energía. Pekín está a punto de comenzar las pruebas de un reactor nuclear en Wuwei, cerca del desierto de Gobi, que se convertirá en el primero de sales fundidas de torio operativa en todo el mundo. El torio es un elemento radiactivo más seguro y más ecológico, dicen sus defensores, que ya ha sido probado en el pasado en otros reactores sin éxito. Ahora, Pekín quiere explotarlo a nivel industrial, sobre todo en un momento en el que está buscando diversificar su mix energético y lavar su imagen como el país más contaminante de la tierra. Este mensaje ha sido el que ha querido trasladar Xi Jinping, el presidente chino, durante su intervención en la Asamblea General de la ONU esta semana, donde ha anunciado que Pekín dejará de construir centrales de carbón en el extranjero con el propósito de frenar el cambio climático.

¿Qué tiene el torio y cuál es el potencial que lleva a pensar a Pekín que está a las puertas de una nueva y revolucionaria tecnología energética? El torio es un elemento químico, de la serie de los actínidos, que se encuentra en estado natural en los minerales monacita, torita y torianita. En estado puro es un metal blando de color plateado que se oxida lentamente. A diferencia del uranio, no se puede emplear para la fabricación de armas atómicas tan fácilmente. A día de hoy no tiene un uso industrial a gran escala; sin embargo, cada vez más está siendo extraído en la explotación de minas de tierras raras en China, cuyas autoridades energéticas intuyen que este elemento puede ser una opción más atractiva que el uranio, que tiene que ser importado de otros países.

Descubierto en 1828, su nombre hace honor al dios del trueno escandinavo, Thor. El torio es tres veces más abundante que el uranio, pero lo que realmente seduce a los científicos chinos es que resulta un metal mucho más seguro que el uranio. “El torio es mucho más abundante que el uranio, por lo que sería una tecnología muy útil durante los próximo 50 o 100 años, cuando se agoten las reservas de uranio”, señala el periódico Asia Times.

El reactor de esta planta experimental no necesita agua para su enfriamiento, lo que permite detener la reacción de torio en cualquier momento apagando la planta de alimentación de uranio o plutonio. Como explica a France 24 el experto Sylvain David, director de investigación del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas (CNRS), con la tecnología de sales fundidas, “es la propia sal la que se convierte en combustible”.

La planta piloto de China, Operado por el Instituto de Física Aplicada de Shanghai (SINAP), utiliza sal fundida en lugar de agua. Los reactores de sal fundida funcionan a mayores temperaturas que los enfriados por agua. Además, la sal es un refrigerante que actúa más rápido y se solidifica antes al entrar en contacto con el aire, lo que permitiría que en caso de fuga radioactiva la emisión de radiación en el medio ambiente sea más limitada.

En un artículo en la revista Nature, el experto Lyndon Edwards, ingeniero nuclear de la Australian Nuclear Science and Technology, sostiene que este el torio “es mucho más abundante que el uranio y, por lo tanto, sería una tecnología muy útil de tener dentro de 50 o 100 años”, cuando las reservas de uranio comiencen a agotarse.

Hasta el momento, China habría invertido unos 500 millones de dólares desde que puso en marcha en 2011 su programa de reactores nucleares de sal fundida. El reactor Wuwei, que pondrá en marcha a finales de septiembre, ha sido diseñado para producir dos megavatios de energía térmica, suficiente para proporcionar energía a 1.000 hogares. Nature asegura que si los experimentos funcionan, Pekín pretende desarrollar un reactor mucho mayor, de 373 megavatios en los próximos diez años. La idea, según contó el periódico “South China Morning Post”, es que China llegue a vender estos nuevos reactores a los países aliados que forman parte de la llamada nueva Ruta de la Seda china, el gran proyecto comercial impulsado por Xi Jinping en 2013 para desarrollar macroinfraestructuras para conectar a China con todos los continentes buscando vías comerciales más rápidas y fluidas. Esta nueva fuente podría servir para proporcionar energía tanto a portaaviones como a submarinos de la Armada china.

Las centrales nucleares de torio podrían funcionar en lugares donde apenas hay agua ya que funcionan con sales fundidas FOTO: PnP! (nombre del dueño) https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/

Los detractores de las nucleares replican que si se hubiera empleado en la industria de las energía renovables una pequeña fracción de los recursos financieros destinados a la experimentación con el torio y otros elementos, el mundo se encontraría ahora sin el gran problema de las emisiones de gases de efecto invernadero. En cuanto al torio en sí mismo, los expertos señalan que este elemento no contiene suficiente material fisible para dividir los átomos y provocar la reacción en cadena, por lo que se debe mezclar con otros componentes para desencadenar este proceso.

Estados Unidos primero y después países europeos como Noruega y Países Bajos han llevado a cabo desarrollos con la tecnología de reactores de sales fundidas con el objetivo de convertirla en una fuente de energía a escala industrial. En 1969, Estados Unidos frenó las actividades de su instalación del Laboratorio Nacional Oak Ridge en Tennessee en las que trabajaba con torio.