La extraña muerte del caricaturista sueco al que Al Qaeda puso precio a su cabeza por una viñeta de Mahoma

Lars Vilks, blanco de un atentado en Copenhague en 2015, vivía bajo protección tras dibujar a Mahoma con cuerpo de perro en 2007

El dibujante Lars Vilks
El dibujante Lars Vilks FOTO: Lehtikuva Lehtikuva REUTERS

La vida del ilustrador sueco Lars Vilks dio un vuelco radical cuando saltó a la fama en 2007. De disfrutar de una vida relativamente tranquila a vivir bajo constantes amenazas de muerte del yihadismo global por dibujar al profeta Mahoma con cuerpo de perro en 2007.

Al Qaeda llegó a ofrecer una recompensa de 100.000 dólares a quien lograra “sacrificar” a Vilks, “que se atrevió a insultar la imagen de nuestro Profeta, que descansa en paz”, y 50.000 dólares más a quien “degüelle como a un cordero” a Ulf Johansson, responsable del periódico local sueco ‘Nerikes Allehanda’, por “haber publicado el dibujo blasfemo”.

Después de varios intentos de atentado que le obligaron a vivir bajo protección, el caricaturista falleció este domingo a los 75 años en un accidente de tráfico en Suecia junto a los dos policías que lo escoltaban. Vilks y sus dos acompañantes perdieron la vida en un extraño choque frontal con un camión después de que su coche invadiese el carril contrario, en el que resultó herido de gravedad el conductor de este vehículo, en una autopista a las afueras de Markaryd (sur).

Según el diario sueco ‘Expressen’, el vehículo policial, que iba a alta velocidad, atravesó una valla de seguridad por razones aún no determinadas antes de chocar con el camión. Los dos vehículos ardieron tras el choque, cuya causa aún no está “clara”, aunque “nada indica que alguien más estuviese envuelto”, señaló en un comunicado la policía. “Que la persona que protegíamos y dos compañeros hayan fallecido en esta tragedia es inconcebible y terriblemente triste”, agregó Carina Persson, jefa de la policía regional.

Todo se remonta a septiembre de 2004 cuando el diario danés ‘Jyllands-Posten’, de tendencia conservadora, generó una enorme controversia y una crisis diplomática con el mundo islámico tras publicar una docena de viñetas de Mahoma en su portada, una de ellas con una bomba como turbante, que meses después provocaron ataques a legaciones diplomáticas danesas en varios países y un boicot a productos del país nórdico.

Escena del accidente en el que murió Lars Vilks, en Markaryd en Suecia
Escena del accidente en el que murió Lars Vilks, en Markaryd en Suecia FOTO: TT NEWS AGENCY via REUTERS

La gota que colmó el vaso de la paciencia del yihadismo global se produjo casi un año y medio más tarde cuando el citado diario ‘Nerikes Allehanda’ publicó un dibujo de Vilks para ilustrar un editorial en el que se defendía la libertad de expresión y se criticaba la negativa de dos centros culturales a autorizar una exposición con trabajos suyos en los que se caricaturizaba al profeta como un perro.

Tanto el propio medio escandinavo como el ilustrador, que indicó haber recibido amenazas de muerte, se negaron a pedir disculpas pese a las protestas de la comunidad musulmana en Suecia. Sin embargo, el entonces primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt, se reunió inmediatamente con embajadores de una veintena de países islámicos con representación diplomática en Estocolmo para evitar que la polémica generada fuese a más.

Desde que empezó a vivir con protección policial, Vilks recibió amenazas de muerte y fue objetivo de numerosos atentados los últimos 13 años. Uno de ellos fue un intento de incendio de su casa en Suecia, o un complot, fracasado, organizado por activistas estadounidenses vinculados a la red Al Qaeda.

También el artista sueco fue el presunto blanco del atentado registrado el 14 de febrero de 2015 en un centro cultural de Copenhague en el que se celebraba un debate sobre blasfemia y libertad de expresión. El atacante, un joven danés de origen palestino, disparó contra los asistentes al acto y asesinó a un cineasta danés de 55 años. Horas después ejecutó a un joven que custodiaba una sinagoga, para ser abatido más tarde por la policía. Y es que la mayoría de los musulmanes consideran una ofensa cualquier representación del fundador del Islam.