Europa

Salvini se sienta en el banquillo por impedir el desembargo del “Open Arms”

La defensa del ex ministro del Interior mantiene que la competencia de asignar un puerto seguro correspondía a España y no a Italia

El líder de la Liga, Matteo Salvini, tras comparecer en la corte de Palermo
El líder de la Liga, Matteo Salvini, tras comparecer en la corte de Palermo FOTO: Gregorio Borgia AP

En el verano de 2019, Matteo Salvini, entonces ministro del Interior de un Gobierno de coalición junto al Movimiento Cinco Estrellas (M5E), alzó un muro invisible en el Canal de Sicilia. El líder de la Liga, que se encontraba en el máximo de su popularidad, cerró los puertos italianos a las embarcaciones de rescate de las organizaciones humanitarias que operaban en el Mediterráneo, en el marco de su política contra la inmigración irregular. Una de ellas fue el barco de la ONG española Open Arms, que permaneció durante casi tres semanas esperando un permiso para desembarcar en Lampedusa, con más de un centenar de migrantes a bordo. La Fiscalía de Palermo acusó al ex ministro de abuso de poder y secuestro. Y este sábado arrancó el juicio contra el líder de la Liga.

Salvini llegó acompañado de su abogada, la senadora Giulia Bongiorno, al aula búnker de la cárcel Pagliarelli de Palermo, donde se celebró la primera audiencia del proceso en el que podría ser condenado a 15 años de prisión. Fuera del aula, un amplio despliegue policial acordonó la zona limítrofe donde se concentraron algunos manifestantes. “El juicio que quería la izquierda y los ‘tifosi’ de la inmigración clandestina comienza: ¿Cuánto le costará a los italianos?”, escribió el político en las redes sociales.

Los hechos se remontan a agosto de 2019, cuando el entonces ministro del Interior negó el desembarco de unos 150 migrantes, que habían sido rescatados por el buque de la ONG española, y que permanecieron a bordo durante casi tres semanas en condiciones precarias. Durante esos días, algunos migrantes tuvieron que ser evacuados por cuestiones de salud y otros, desesperados, se lanzaron al mar para tratar de llegar nadando hasta Lampedusa.

El Gobierno de Pedro Sánchez ofreció el puerto de Algeciras, y luego el de Mahón, pero el “Open Arms” lo rechazó por encontrarse demasiado lejos. Finalmente, los fiscales italianos ordenaron la evacuación de los 83 migrantes rescatados que todavía permanecían en la embarcación.

La defensa del ex ministro mantiene que la decisión de bloquear el desembarco no fue tomada solo por Salvini, sino por todo el Gobierno, y asegura que Italia no era competente para asignar un puerto seguro al barco de “Open Arms”, ya que esta correspondía a España. “Los barcos españoles tienen que volver a España sobre todo si España les ha ofrecido hasta dos puertos y no estar al capricho de un señor que quizá tiene otras intenciones”, denunció el líder de la Liga.

Open Arms se presentó como acusación particular y en las próximas audiencias llamará como testigo, entre otros, al actor Richard Gere, que en agosto de 2019 se encontraba a bordo del buque como voluntario. “Salvar personas no es un delito, sino una obligación de todos los Estados. Conceder un puerto seguro es un acto humanitario”, declaró el fundador de Open Arms, Óscar Camps.

El juez admitió a trámite las acusaciones de 18 partes civiles que se personan en la causa, entre ellas, siete inmigrantes que viajaban a bordo del barco. Está previsto que en los próximos meses declaren la ministra del Interior, Luciana Lamorgese; el actual ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, que en el momento de los hechos compartía con Salvini la vicepresidencia del Gobierno; y Giuseppe Conte, quien presidió el Ejecutivo de coalición. La próxima audiencia se celebrará el 17 de diciembre.

No es la primera vez que Salvini se enfrenta a una acusación similar. El líder de la Liga fue investigado por haber impedido el desembarco de 130 migrantes rescatados por la nave militar italiana ‘Gregoretti’ en julio de 2019, pero el fiscal de Catania recomendó que el ex ministro no fuera juzgado.

El juicio contra el líder leguista llega en un momento complicado para el político. La recientes elecciones municipales celebradas en más de 60 ayuntamientos italianos confirmaron la derrota de la derecha, que perdió en Milán, Roma, Turín, Nápoles y Bolonia, las cinco ciudades más importantes donde se votaba, y confirmaron que el otrora todopoderoso ministro del Interior no pasa por su mejor momento. El ascenso en los sondeos de Hermanos de Italia y Giorgia Meloni, hasta hace unos meses, socios minoritarios en la coalición conservadora junto a Forza Italia y la Liga, amenaza con poner en cuestión el liderazgo de Salvini como jefe de la derecha italiana.

Más de 50.000 migrantes desembarcaron en Italia en 2021, el doble del año anterior, según confirmó esta semana el primer ministro, Mario Draghi, en un discurso en el Parlamento, en el que hizo un llamamiento para que la UE acelere la reforma del reglamento de Dublín. Según revela la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), solo en lo que va de año, con la mayoría de los barcos de rescate de las ONG fuera de juego, casi 25.000 personas han sido devueltas a Libia, mientras que más de 1.400 han muerto.