Los Navy Seal ganan una demanda contra Joe Biden por la vacunación obligatoria

Miembros de estas fuerzas de élite se negaron a recibir la vacuna contra la COVID-19 por motivos religiosos. La Administración Biden quiso sancionarlos

SEAL Team Six de Estados Unidos
31/10/2020
SEAL Team Six de Estados Unidos 31/10/2020 FOTO: Servicio Ilustrado (Automático) US NAVY / ZUMA PRESS / CONTACTOP

El Departamento de Defensa de Estados Unidos tiene prohibido castigar a partir de ahora a los soldados de élite de un grupo de los Navy SEALs (Equipos de Tierra, Mar y Aire de la Armada de Estados Unidos) y otros miembros de las fuerzas especiales que se negaron a recibir la vacuna contra la covid-19 por motivos religiosos.

Según recoge la agencia Reuters, el juez de distrito Reed O’Connor, en respuesta a una demanda presentada en nombre de 35 miembros de las fuerzas especiales, emitió una orden judicial preliminar que impide a la Marina y al Departamento de Defensa aplicar el mandato.

Reed, que fue nombrado juez federal en Texas por el presidente George W. Bush, aseguró que la Armada no había concedido ni una sola exención religiosa a la regla de la vacuna.

“Los miembros del servicio de la Marina en este caso buscan reivindicar las mismas libertades que han sacrificado tanto para proteger. La pandemia de COVID-19 no proporciona al Gobierno ninguna licencia para derogar esas libertades”, escribió el juez en una decisión de 26 páginas.

Los miembros de este grupo de élite se habían enfrentado a una serie de medidas disciplinarias militares por negarse a recibir la vacuna.

El First Liberty Institute, una organización jurídica dedicada a la defensa de las libertades religiosas en Estados Unidos y que representó a los miembros del servicio demandantes, saludó la sentencia como una victoria.

En la página web de la organización se podía leer la defensa de los miembros de las Fuerzas Especiales de la Armada de EE UU. “Los Seals son valientes y fieros luchadores que dedican años de su vida, sacrificándose física y mentalmente para servir a nuestra nación y defender nuestras libertades”.

First Liberty Institute ha representado a 35 soldados de élite de Estados Unidos “cuyas carreras y medios de vida están amenazados con un castigo, una separación involuntaria o incluso un consejo de guerra. ¿Por qué? Porque buscan una adaptación legal y religiosa al mandato de vacunación del Departamento de Defensa (DoD)”. En la organización recuerdan que no son sólo los “SEALs los que se enfrentan al acoso, sino también sus familias. First Liberty dispone de documentación del Departamento de Defensa que indica que los miembros del servicio militar y sus dependientes (que no están sujetos a órdenes militares) no pueden viajar hasta que se vacunen”.

La organización recuerda que en conjunto, “nuestros clientes tienen más de 350 años de servicio militar y más de 100 despliegues de combate”.

Asimismo, inciden en que cuestan millones de dólares (de los contribuyentes en EE UU) entrenar y preparar a los SEAL para que “sean la fuerza de combate más selecta de la faz de la tierra”. Cada miembro de la Navy SEAL cuesta aproximadamente dos millones de dólares.

Una de las claves para la defensa es que resultaba “terrible y vengativo que el Pentágono y el Comandante en Jefe (Joe Biden) los expulsen de la Armada, pudiendo incluso echarlos y obligarlos a reembolsar a la nación por su formación, todo ello por el simple hecho de pedir una acomodación religiosa legal, que está prevista tanto en la ley federal como en la militar”.

“Obligar a un miembro del servicio a elegir entre su fe y servir a su país es aborrecible para la Constitución y los valores de Estados Unidos”, indicó Mike Berry, consejero general del First Liberty Institute.

“Los estadounidenses no renuncian a su libertad religiosa cuando se alistan en el Ejército. El Pentágono debería preocuparse más por el cumplimiento del 100% de la Constitución, no del 100% de las vacunas”, escribió Berry en la web de la organización jurídica.

El fallo marca la última salva en una serie de luchas legales sobre los mandatos de la vacuna COVID-19 ordenados por el presidente Joe Biden que han resultado muy controvertidos entre los conservadores.