¿Por qué en Irán no se lleva corbata y el velo es obligatorio?

Se cumplen 43 años de la Revolución Islámica iraní que denostó esta prenda e impuso el hiyab a las mujeres

Unas mujeres iraníes salen de un centro de vacunación en un centro comercial de Irán, en Teherán
Unas mujeres iraníes salen de un centro de vacunación en un centro comercial de Irán, en Teherán FOTO: ABEDIN TAHERKENAREH EFE

La mayoría de los hombres en Irán no visten corbata ni en las celebraciones, ni en los actos oficiales. Muchas de sus camisas elegantes ni siquiera tienen los típicos cuellos bajo los que anudar la corbata. Cada 11 de febrero, por ejemplo, se celebra el triunfo de la revolución islámica, un acto en el que las autoridades no visten de corbata. Incluso en los actos de la Embajada en España, su personal diplomático no viste corbata.

En 1979, aquel 11 de febrero, el ayatolá Ruhola Jomeini volvió a Teherán, consolidando así la revolución islámica que capitaneó (desde el exilio) contra el sha Mohamad Reza Pahlevi. Aliado de Washington, el sha defendía los beneficios de la occidentalización, por lo que el ayatolá Jomeini hizo todo lo contario: impulsó una República Islámica y teocrática que sigue vigente hoy con un alto rechazo a la influencia estadounidense en el mundo.

Cuando se cumplen 43 años de su instauración, la corbata brilla por su ausencia, mientras que el velo es imperativo para todas las mujeres, incluso si no son musulmanas o iraníes.

En algunos países en los que el islam es ley, se tiene más mano ancha con las no musulmanas o extranjeras. No es el caso de Irán. Y es que el hiyab es obligatorio desde la revolución liderada por el ayatolá Jomeiní, quien declaró que sin él las mujeres estaban “desnudas”, mientras que la corbata es una muestra de la “decadencia occidental” y están prohibidas para los empleados gubernamentales y mal vistas en general.

EL VELO

Convertido en un elemento integral de la fe, el hiyab o velo es quizás el mayor recordatorio de que la teocracia instaurada por Jomeini en 1979 sigue en pie.

Según recuerda Efe, la prenda es omnipresente en las calles del país, donde es extremadamente raro ver a una mujer sin la cabeza cubierta.

El uso del hiyab es obligatorio por ley y las mujeres que no se tapan en público se enfrentan a penas de entre 10 días y 2 meses de prisión o 74 latigazos, y a una multa.

Pero si uno se fija con atención descubrirá que muchas mujeres en realidad solo se tapan la parte de atrás de la cabeza, flequillos al aire, en desafío de la obligatoriedad de la prenda, una tendencia al alza en los últimos años.

La Policía iraní inmoviliza los coches de las mujeres que no llevan «hiyab»
La Policía iraní inmoviliza los coches de las mujeres que no llevan «hiyab»

“El Gobierno no tiene derecho a forzarnos a que nos cubramos el cabello”, dice a Efe Parisa, una joven de 16 años.

“Para lo único que vale el hiyab es para que la Policía nos pida sobornos para no denunciarnos”, continúa.

POLICÍA DE LA MORAL

Parisa se refiere a la Policía de la Moral, que tiene como misión asegurarse de que se cumple con el Código Islámico de Comportamiento Público, un reglamento que nació durante la revolución cultural que combatió el “imperialismo cultural” durante los primeros años de la nueva república.

Otra joven, la universitaria Sanaz, de 20 años, sencillamente quiere “arreglarse para salir de casa” en Teherán.

“¿Por qué tenemos que taparnos? ¿Los hombres de aquí no se pueden controlar?”, se pregunta.

Además del velo, las mujeres deben usar ropas amplias que disimulen el cuerpo. La máxima expresión de esto es el chador, una prenda negra que se coloca en la cabeza y cubre todo el cuerpo salvo el rostro.

Las opiniones de Parisa y Sanaz no son únicas. Las propias encuestas del Gobierno muestran que un número creciente de mujeres están en contra del velo, algo que perciben como una imposición.

De hecho la imposición del velo no estuvo exenta de controversia. Cuando Jomeini anunció en 1979 la obligatoriedad de la prenda en las oficinas gubernamentales, las mujeres protestaron en las calles durante seis días.

El ayatolá dio marcha atrás, pero un año más tarde impuso la obligación del velo en los puestos gubernamentales y en 1983 el hiyab se convirtió en obligatorio para todas las mujeres.

En los últimos años se han producido varias protestas contra la prenda, a las que el régimen ha respondido con ferocidad.

LA CORBATA

Si el velo es emblema del islam en Irán, la corbata está considerada un símbolo de la “decadencia occidental” y del cristianismo.

Vetada para los empleados gubernamentales y extraoficialmente prohibida su venta en el país, su estatus queda claro en las películas iraníes, en las que solo los “malos” llevan corbata.

En los últimos años su prohibición se ha relajado y en algunos escaparates se muestran, pero apenas se ven por las calles.

La encargada de una tienda de ropa italiana de Teherán explica que una o dos veces al mes van a la tienda inspectores del Gobierno y para evitar multas esconden las corbatas que venden como accesorios de trajes.

“Los dependientes barones llevan corbata y cuando vienen inspectores se la quitan corriendo”, indica.

Para el escritor iraní-estadounidense Hooman Majd el veto sirve para proyectar “que el país es independiente de las normas de comportamiento internacionales impuestos por Occidente” y como prueba “de la liberación de las cadenas del colonialismo”.

El negociador jefe de Irán, Ali Bagheri Kani, (sin corbata) llega al Palais Coburg, donde se celebran las conversaciones nucleares a puerta cerrada con Irán, en Viena
El negociador jefe de Irán, Ali Bagheri Kani, (sin corbata) llega al Palais Coburg, donde se celebran las conversaciones nucleares a puerta cerrada con Irán, en Viena FOTO: LEONHARD FOEGER REUTERS

Majd recuerda en su libro “The Ayatollah Begs to Differ” que los diplomáticos y políticos iraníes son de los pocos que no usan corbatas en sus interacciones en el extranjero.

“Irán no juega con las reglas de Occidente”, es el mensaje que el escritor cree que el régimen manda al vetar el uso de corbatas.

POCOS CAMBIOS

A pesar de cierta relajación en los últimos años, es poco probable que el régimen cambie su posición acerca del velo y la corbata.

“La eliminación de la obligatoriedad del hiyab sería una severa derrota (para el régimen)”, afirma el periodista Afshin Molavi en su libro “The Soul of Iran: A Nation’s Struggle for Freedom”.

Después de todo Jomeini llegó a afirmar que solo por cubrir el cabello de las mujeres la revolución ya era un éxito.

De momento, en algunas fiestas privadas las mujeres se quitan los velos y los hombres visten corbatas, en una peculiar forma de rebeldía.