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Así es Pegasus, el virus que espía a los independentistas catalanes como hizo con Macron o el rey de Marruecos

El programa de espionaje, que ha infectado 50.000 móviles de periodistas y políticos de todo el mundo, pone sobre la mesa un nuevo dilema: ¿se acabó la libertad?

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés FOTO: Quique Garcia EFE

El pasado verano, el programa de espionaje Pegasus, vinculado a la empresa israelí NSO, estuvo en el ojo del huracán después de haber infectado 50.000 móviles de periodistas, activistas y políticos de todo el mundo, entre ellos el presidente de Francia, Emmanuel Macron, o el rey de Marruecos. Una herramienta que permite a sus responsables no sólo acceder de forma remota a un equipo infectado sino también controlarlo y obtener información personal de su dueño.

El pasado 20 de julio, la Fiscalía de París anunció que había abierto una investigación a raíz de la denuncia presentada por varios profesionales de la información, que aseguran que sus dispositivos habrían sido hackeados en nombre de Marruecos. Varios medios revelaron que periodistas del diario digital Mediapart, como Lénaïg Bredoux y Edwy Plenel, se encuentran entre los más de 180 periodistas espiados en todo el mundo a través de este virus, acciones que habrían sido llevadas a cabo de forma encubierta por diversos gobiernos: Arabia Saudí, India, Azerbaiyán o Ruanda... Según el portal, el objetivo de estas filtraciones era “silenciar a los periodistas independientes en Marruecos tras ver cómo se investigaba en el país.

El Gobierno marroquí, por su parte, señaló que dichas acusaciones son “falsas y carecen de fundamento”. Además, poco después se desveló que uno de los teléfonos del monarca Mohamed VI figuraba en la lista de posibles objetivos de espionaje marroquí –de hasta 10.000 números- con el programa Pegasus, según ha revelado el consorcio de periodistas Forbiden Stories. Según la investigación, el del rey Mohamed VI no es el único teléfono de su entorno, pues también figuran su exmujer Salma Bennani –se divorciaron en 2018- y sus tres hijos, así como su primo Moulay Hicham, el díscolo ‘príncipe rojo’, conocido por su apoyo público a las Primaveras Árabes.

Casi un año más tarde, vuelve a estar en el centro de la polémica, tras el supuesto espionaje a independentistas. Un escándalo denominado como ‘Catalan Gate’. Así, los abogados de afectados por el espionaje anunciaron que presentarán varias querellas contra NSO.

En las querellas, atribuyen a la empresa una presunta falta de diligencia debida en el expediente previo o falta de control en el uso que sus clientes hacían de Pegasus porque “hay licencias con que los Estados no hacían buen uso”. Si no prosperara esta acusación, las querellas piden considerar a la empresa un cooperador necesario porque la información transitaba por sus servidores antes de llegar a los clientes de NSO.

¿Qué es Pegasus?

Facebook -dueña de WhatsApp- denunció a NSO el año pasado, empresa a la que acusa que infectar en 2019 una red de servidores de Estados Unidos para hackear cientos de smartphones y espiar a unos 1.4000 objetivos a través de su servicio de mensajería WhatsApp. En julio de 2020, Facebook también acusó a la empresa israelí de usar servidores ubicados en California (Estados Unidos) para hackear móviles con su spyware a través de WhatsApp. Así lo publicó entonces Bloomberg en su página web, donde relataba cómo esta compañía estaba empleando este mecanismo para espiar a abogados, periodistas, activistas de derechos humanos o funcionarios del Gobierno, entre otros.

Según explicó el analista de amenazas móviles de Avast, Jakub Vavra, a LA RAZÓN, en documentos judiciales presentados ante la Corte Federal de Oakland (California), Facebook vinculó 720 intentos de ataque contra usuarios de WhatsApp a una sola dirección IP.

Según detallaba el analista, “se utiliza como una herramienta muy selectiva”, ya que este software “se utiliza sólo en unos pocos individuos, aparentemente, con fines de vigilancia”. Lo habitual en otros spyware es extenderse ampliamente para cosechar masas de datos de usuarios. “La mínima propagación del software espía no lo hace menos peligroso, para cada individuo que está bajo vigilancia el alcance del daño a la privacidad es ciertamente muy alto”, asegura Vavra. Un apunte que va en línea con lo expresado por el responsable de WhatsApp, Will Cathcart, quien asegura que el software se utiliza para “cometer horribles abusos contra los derechos humanos en todo el mundo”.