Aliados

La UE aprueba otros 500 millones de euros para tanques y artillería para Ucrania

El ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, acusa a la UE de convertirse en un “actor agresivo y belicoso”

Los participantes en la Cumbre del G7
Los participantes en la Cumbre del G7Georg Wendt / POOLAgencia EFE

La Unión Europea (UE) entregará otros 500 millones de euros a Ucrania para la compra de armamento pesado con el que hacer frente a la invasión rusa. Así lo anunció este viernes el jefe de política exterior del bloque comunitario Josep Borrell, en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en la localidad alemana de Weißenhaus, junto al mar Báltico. Una cifra que aumentaría los fondos de la UE para ayuda militar a Ucrania hasta los dos mil millones de euros y que, según Borrell, “deberían dar un nuevo impulso”.

El dinero debe invertirse en armas pesadas. Hasta ahora, los fondos se han utilizado para financiar equipos de protección personal, combustible, pero también armas para la defensa. La primera ayuda militar de 500 millones de euros se decidió a finales de febrero proveniente del Mecanismo Europeo de Paz, un nuevo instrumento de financiación creado por la UE para, entre otras cosas, fortalecer las capacidades de las fuerzas armadas de los países socios y que, hasta el 2027, está dotado con alrededor de cinco mil millones de euros. De ellos, tal y como recordó el viernes la ministra alemana de Defensa, Christine Lambrecht, Alemania ha financiado alrededor de una cuarta parte.

La reunión de cancilleres también sirvió para reafirmar su solidaridad con Ucrania. “En este momento es muy importante mantener la presión sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, suministrando más armas a Ucrania y endureciendo las sanciones”, dijo la secretaria de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Liz Truss, a la vez que describió la actual unidad del G7 como “crucial para proteger la libertad y la democracia”. Por su parte, la ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, escribió en su cuenta de Twitter que los países del G7 nunca habían enfrentado un desafío mayor desde el final de la Guerra Fría: “Nunca hemos estado más unidos. Nuestros valores comunes son nuestra fuerza”.

Una declaración similar a la realizada por su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian, que aseguró que el Grupo está “muy fuertemente unido” en sus esfuerzos por “apoyar la lucha de Ucrania por su soberanía”. Mientras tanto, el gobierno ruso sigue acusando a los países occidentales de intensificar la guerra al suministrar armas a Ucrania. Una postura que no obstante sigue siendo demasiado pausada para el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, que una vez más pidió a los países del G7 que aceleren las entregas.

“Cuando estás luchando, no ayuda si las armas que necesitas están todavía en camino”, dijo después de consultar con sus homólogos. Por eso hablaron de cómo asegurarse de que Ucrania obtuviera todo lo que necesitaba para derrotar militarmente a Rusia. Específicamente, Kuleba mencionó como prioritaria la entrega de lanzacohetes y el fortalecimiento de la fuerza aérea ucraniana y exigió a Alemania y a los países del G7 que aprueben leyes para confiscar los bienes del Estado ruso y ponerlos a disposición de Ucrania para la reconstrucción del país. “Estamos hablando de cientos de miles de millones de euros”, dijo.

La cumbre del G7 se alargará hasta este sábado. En la mesa también estarán las sanciones contra Rusia y las perturbaciones en las entregas del gas ruso a Europa, cuya dependencia energética de Moscú ha impedido hasta ahora la aprobación de un veto total a las importaciones de hidrocarburos rusos. Además de Alemania, están presentes Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y en las deliberaciones también participan los ministros de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, y de la República de Moldavia, Nicu Popescu.

En paralelo, y después de más de seis semanas de silencio radical, el canciller Olaf Scholz volvió este viernes a llamar por teléfono a Putin. El Kremlin anunció que la conversación se llevó a cabo por iniciativa alemana y con una clara prioridad por parte del ejecutivo federal: la guerra debe terminar de inmediato. Según Berlín, Scholz pidió el fin de las hostilidades en Ucrania durante la llamada. “Debe haber un alto el fuego en Ucrania lo antes posible”, escribió el canciller en Twitter poco después y contestó a la afirmación del presidente ruso de que los “nazis” gobernaban Ucrania. Esto “no es correcto”, enfatizó.

Según el portavoz del gobierno germano, la llamada duró 75 minutos y se sucedió a la que previamente mantuvo Scholz con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Ante la gravedad de la situación militar y las consecuencias de la guerra en Ucrania, especialmente en Mariupol, el canciller instó al presidente ruso a mejorar la situación humanitaria y avanzar en la búsqueda de una solución diplomática al conflicto. También se trató la tensa situación alimentaria y en especial la falta de trigo en el mercado mundial, debido a que Ucrania no puede exportar. Palabras que tuvieron poco efecto en el Kremlin. Putin insistió en su tesis de que Rusia se opondría a la “ideología nazi” en Ucrania y que el país tenía que ser “desmilitarizado”.

Según información de Moscú, Putin también afirmó que Ucrania “bloquearía” los esfuerzos de paz y utilizaría “métodos terroristas”. Unas declaraciones que se ajustan a la línea sustantiva de Rusia: el país justifica repetidamente su guerra de agresión contra la vecina Ucrania, que comenzó el 24 de febrero, con una supuesta “desnazificación”, algo que los expertos califican como un mero pretexto para la agresión de Moscú. El ejecutivo alemán admitió antes de la conversación que “no debían ponerse demasiadas esperanzas” en el intercambio con Putin. No obstante, se trata de explorar si “tiene sentido seguir hablando” para “poner fin a esta terrible guerra”, aseguró el portavoz federal.