¿Es lo mismo un tanque que un carro de combate?

La RAE explica que “tanque” es una palabra que deriva del nombre en clave empleado por los británicos en 1915, durante la construcción de los primeros carros de combate

Un tanque Challenger 2 británico
Un tanque Challenger 2 británico

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra “tanque” y la palabra “carro de combate” son sinónimos. Ambas palabras hacen referencia a un “vehículo de guerra armado, blindado y motorizado que, moviéndose sobre una llanta flexible o cadena sin fin, puede ir por terrenos escabrosos”. En el apartado destinado a “tanque”, la RAE explica también que el término procede del inglés. Concretamente, del nombre en clave empleado por los británicos en 1915, durante la construcción de los primeros carros de combate.

Los tanques Leopard 2 están considerados uno de los vehículos de guerra más avanzados jamás creados | Fuente: Peter Steffen/DPA
Los tanques Leopard 2 están considerados uno de los vehículos de guerra más avanzados jamás creados | Fuente: Peter Steffen/DPA FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Water tanks for Russia

La invención del tanque suele atribuirse a los británicos. Sin embargo, la primera patente del carro de combate data del 28 de febrero del año 1912, presentada por Gunther Burstyn, un técnico, inventor y oficial del ejército austrohúngaro. Lo que sí que hicieron primero los británicos fue darle el nombre detank”.

El 26 de diciembre del año 1914, el coronel británico Ernest Swinton escribió una carta a Winston Churchill, quien por aquel entonces hacía las veces de primer Lord del Almirantazgo. En aquella misiva se planteaba la que podía ser la solución definitiva a la parálisis de la “guerra de trincheras” en la que se había estancado la lucha en el frente occidental.

“Sería bastante fácil equipar los tractores con refugios blindados, en los que podrían colocarse hombres y ametralladoras , que serían a prueba de balas. El sistema de orugas permitiría cruzar las zanjas con bastante facilidad y el peso de las máquinas destruiría todos los enredos de alambre. Estos motores podrían avanzar hacia las trincheras enemigas, aplastar todos los obstáculos y barrer las trincheras con el fuego de sus ametralladoras”, decía aquella carta.

Fotografía del diseño final del tanque Little Willie, desarrollado por el Comité de Landship británico | Fuente: Dominio Público
Fotografía del diseño final del tanque Little Willie, desarrollado por el Comité de Landship británico | Fuente: Dominio Público FOTO: La Razón

El 5 de enero del año 1915 Churchill anunció la creación del Comité de Landship, integrado por varios oficiales del Almirantazgo y del Comité de Vehículos terrestres, que tendría como objetivo desarrollar un vehículo armado equipado con caño­nes pesados, que pudiera superar las trincheras y otros obstáculos. Un problema técnicamente complejo que se acabó superando con la incorporación de la tracción de oruga.

El desarrollo de estas modernas armas de guerra estuvo revestido de mucho secretismo (por razones obvias). Tanto es así que debieron utilizarse nombres en clave para referirse a los nuevos vehículos acorazados que se estaban produciendo. Tal y como se explica en la biografía oficial de Winston Churchill, las menciones a estos vehículos se ocultaron con el nombre “water tanks for Russia” o ”tanques de agua para Rusia”.

Tanque estadounidense modelo Abrams en Polonia | Fuente: U.S Army
Tanque estadounidense modelo Abrams en Polonia | Fuente: U.S Army FOTO: U.S. ARMY / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO U.S. ARMY / ZUMA PRESS / CONTACT

La simplicidad del término acabó cuajando y hoy la palabra “tanque” se adoptó en la mayoría de idiomas. Aunque en algunos países también se utilizan otros términos, como en el caso de Francia, donde se refieren a “chars d’assault” o “carros de asalto”; o en Italia, donde hablan de “carro armato” o “carro armado” o en Suecia y en Noruega, donde se utilizan los términos “stridsvagn” o “stridsvogn”, que significan literalmente “carro de batalla”. O también tenemos el caso español, donde utilizamos casi indistintamente el término “carro de combate”.