Brasil

Bolsonaro se encomienda al voto evangélico para ganar la reelección

El presidente brasileño lidera la preferencia entre los evangélicos con un 50% de apoyo frente al 32% de Lula

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, saluda a sus simpatizantes al llegar a un mitin de motociclistas en Pocos de Caldas
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, saluda a sus simpatizantes al llegar a un mitin de motociclistas en Pocos de CaldasAndre PennerAgencia AP

Ariel Nery, cristiana evangélica de 25 años, evita hablar con sus padres sobre sus planes de votar al ex presidente brasileño Lula da Silva, favorito en las elecciones de este domingo, para no generar problemas en casa. “Tengo miedo porque no quiero arruinar mi relación con mi familia”, cuenta desde Recife, capital de Pernambuco, estado al noreste de Brasil. Sus padres, seguidores incondicionales del presidente Jair Bolsonaro, rechazaron hace cuatro años su decisión de cambiar los bancos de su iglesia evangélica de doctrina conservadora por los cojines en el suelo y las hamacas de la iglesia de corte progresista Igreja Mangue. La fuerte polarización política en Brasil se ha extendido hasta esta rama del cristianismo que representa el 31% de los 212 millones de brasileños.

Es un refugio donde puedo ser yo misma entre tanta gente diferente, entendiendo que el reino de Dios no es uniformidad, sino diversidad en la unidad”, contaba Ariel a Reuters a pocos días de los comicios presidenciales, parlamentarios y a gobernador en los 26 estados brasileños. Bolsonaro y Lula se disputan el voto evangélico mientras esta rama del cristianismo gana terreno día a día al catolicismo en el país con más católicos del mundo, 108 millones de bautizados en la Iglesia de Roma frente a los 65 millones de creyentes evangélicos.

Bolsonaro lleva la delantera en la caza del voto evangélico con un 50% de apoyo frente al 32% de Lula, revela la última encuesta de Datafolha. Tras la victoria de Bolsonaro en las elecciones de 2018 en las que ganó el voto evangélico por dos a uno, la gestión de la pandemia y una cierta distancia con el electorado de esta vertiente del cristianismo le hizo perder apoyos. Hace unos meses, los evangélicos mostraban una preferencia similar entre Lula y Bolsonaro.

El presidente brasileño de 67 años ha salpicado su agenda pública de actos casi diarios con lideres religiosos en los últimos meses logrando recuperar la confianza de este sector que representa un tercio de la multicultural sociedad brasileña. Muchas iglesias evangélicas brasileñas y pastores de alto perfil han abrazado a Bolsonaro por su defensa de las estructuras familiares tradicionales y su rechazo a despenalizar el aborto. Al igual que Lula, Bolsonaro es católico. El ex capitán del ejército se casó en una ceremonia evangélica en 2013 con su tercera esposa, Michelle Bolsonaro, creyente evangélica.

Bolsonaro ha hecho suya la doctrina evangélica de “Dios, patria y familia”. El gran interés de Bolsonaro y Lula por el electorado evangélico se explica en parte por su gran crecimiento en Brasil, donde gana terreno a la Iglesia católica al haber inaugurado 21 lugares de culto al día en los últimos diez años. Hace diez años, los evangélicos representaban el 20% de la población brasileña. En una década, se estima que los evangélicos superarán a los católicos en Brasil.

Bolsonaro mantiene desde hace años fuertes vínculos con las estructuras más altas de la fe evangélica en Brasil. Desde 2018, su bloque político en el Congreso, llamada bancada evangélica, ha apoyado al mandatario ultraconservador. El líder religioso de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, Silas Malafaia, se ha vuelto muy cercano a Bolsonaro en los últimos meses. Incluso, Malafaia acompañó a Bolsonaro en su reciente viaje a Londres para acudir al funeral de la reina Isabel II.

El líder evangélico declaró recientemente que apoya al presidente brasileño, aunque no están de acuerdo en todo porque Bolsonaro “no es un candidato a ser Dios”. Bolsonaro felicitó a Malafaia su cumpleaños el pasado 15 de septiembre: “Recuperamos nuestros valores, nuestra libertad y nuestra fe”. Michelle Bolsonaro convocó a un ayuno de 12 horas entre las 12 de la noche del miércoles y el mediodía del jueves para “librar” a Brasil de los “fraudes” y de los corruptos que “saquearon” el país. La esposa del presidente brasileño, ferviente evangélica, publicó un vídeo en Instagram en el que llamó a los brasileños a encontrar algunos minutos para rezar y declarar que “Brasil es del Señor Jesús”.

El pastor evangélico de izquierdas, Paulo Marcelo Schallenberger, trata de reforzar el “tímido” apoyo a Lula entre los evangélicos. Sus sermones pretenden contrarrestar la “demonización” del Partido de los Trabajadores de Lula en los círculos evangélicos. “Recibimos un gran número de personas en la iglesia que van a votar por Lula, pero no lo admiten porque si lo hacen, serán perseguidos por sus iglesias y expulsados”, cuenta a Reuters Schallenberger.

Las preferencias de la comunidad evangélica serán una de las claves de las elecciones este domingo, cuando 156 millones de electores brasileños están llamados a elegir entre el proyecto ultraconservador de Bolsonaro y el frente amplio de diez partidos liderado por el izquierdista Lula da Silva. Bolsonaro y Lula se cruzaron insultos y duros reproches en el último debate antes de las elecciones organizado por la cadena Globo. Bolsonaro acusó a Lula de “mentiroso, expresidiario y traidor a la patria”, en referencia a los 19 meses que Lula pasó en prisión condenado por corrupción, sentencias que fueron anuladas debido a la falta de imparcialidad del juez Sergio Moro, ministro de Justicia de Bolsonaro tras encarcelar al ex sindicalista del metal.

“No mienta, es feo que un presidente de la República mienta a toda hora, descaradamente”, le respondió Lula. El expresidente de 76 años se mostró confiado de lograr una victoria en primera vuelta: “Por eso el 2 de octubre el pueblo te va a mandar a la casa”. Bolsonaro cuestionó los datos de la última encuesta de Datafolha, en línea con sus críticas al sistema de votación electrónico y sus acusaciones sin pruebas de un fraude a favor de Lula: “¿Qué es lo que Datafolha quiere? ¿Validar algo más adelante, quiere darle legalidad a algo?”, lanzó el ex capitán del ejército en el tradicional debate de Globo. Bolsonaro busca la reelección contando con la mayoría del voto evangélico y empresarial. Sin embargo, el presidente brasileño se ha visto superado desde hace meses en los sondeos por Lula, más apoyado entre las clases populares, los jóvenes y las mujeres.

La división dentro de la fe evangélica ante las elecciones brasileñas de este domingo se refleja en el contraste entre las misas tradicionales de la Asamblea de Dios de Recife y la iglesia Igreja Mangue al otro lado del río Capibaribe, donde grupos de jóvenes comparten sus historias de vida durante el culto mientras se sienta entre ellos un pastor descalzo y en camiseta. La violencia y la enorme crispación entre seguidores de Bolsonaro y simpatizantes de Lula ha traspasado los muros de las iglesias evangélicas. Rodolfo Capler, pastor baptista e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, lamenta que la fuerte polarización política en Brasil contribuye a que cerca de dos de cada diez evangélicos brasileños se declare “sin iglesia”.