Bélgica

Bart Somers: «Cuando florece el crimen, nace el extremismo»

Bart Somers / Alcalde de Malinas (Bélgica) y diputado del Partido Flamenco. El alcalde Somers ha llenado Malines de cámaras de vigilancia, pero también ha incluido un “cabezudo” negro y otro marrón, porque “hay una nueva realidad en la ciudad”. Su fórmula secreta para tener el contador del yihadismo a cero es una mezcla de medidas de derechas -como la tolerancia cero con el crimen- junto a políticas izquierdistas como la lucha a favor de la diversidad y en contra del racismo.

Bart Somers: «Cuando florece el crimen, nace el extremismo»
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Ninguno de los jóvenes musulmanes de su ciudad se ha unido a las filas del Estado Islámico en Irak o Siria, una afirmación casi imposible de hacer por otros alcaldes cuando se habla de Bélgica.

Bart Somers habla inglés a una velocidad que denota sus ganas por explicar su fórmula del éxito que comparte con todos los habitantes de Malines: “es nuestro logro, de todos”.. El alcalde y diputado del Partido Flamenco ha llenado la ciudad de cámaras de vigilancia, pero también ha incluido un “cabezudo” negro y otro marrón, porque “hay una nueva realidad en la ciudad”. Su receta para tener el contador del yihadismo a 0 es una mezcla de medidas de derechas -como la tolerancia cero con el crimen- junto a políticas izquierdistas como la lucha a favor de la diversidad, la integración y en contra del racismo. Medidas por las que ha sido muy criticado desde los dos espectros políticos, respectivamente. Durante la conversación con LA RAZÓN, el alcalde menciona decenas de ejemplos reales de chicos que se afeitaron las barbas y crítica el islam retrógrada que fomenta Arabia Saudí.

-¿Cómo se puede prevenir el terrorismo? Porque me imagino que a pesar de que los atentados de Bruselas de marzo y los de París -con muchos en noviembre, para no tener ningún yihadista en su ciudad usted ha tenido que empezar antes a darse cuenta del problema...

-Totalmente. No hay soluciones milagrosas, no existe el milagro. He sido alcalde durante 15 años y lo extraño es que Malinas está ubicada en medio de una aglomeración de 2,5 millones de habitantes entre Amberes y Bruselas. Desde esa aglomeración, alrededor del 10% de todos los combatientes extranjeros de Europa salieron de allí. 198 de Bruselas, 93 de Amberes, 38 Vilvoorde (que está a 5 km), pero ninguno de Malinas.

-¿Cuántos habitantes tiene Malinas?

-Tiene una población de casi 90.000 personas, 128 nacionalidades, es súper diverso, el 20% es musulmán, uno de cada dos niños nacidos en Malinas tiene algún padre extranjero, y uno de cada tres viene de una familia musulmana. La mayoría de esos musulmanes son de Marruecos. (El grupo más vulnerable de ser reclutado para ir a luchar a Siria). Digamos que por estadística, de Malinas tendrían que haberse unido unas 40 o 50 personas al Estado Islámico, pero no se ha ido nadie. Esto marca la diferencia.

-¿Y cómo se marca la diferencia?

-No es fácil de explicar. Primero, hay que entender el proceso de radicalización, que siempre es igual. Existen muchos motivos por los que se radicalizan y muchos tipos de personas que se radicalizan, pero el proceso siempre es el mismo: el aislamiento. Es un gurú, llámemosle así, de internet o en carne y hueso, que comienza a convencerte de que tú, como musulmán, te equivocas al tener amigos que no son musulmanes. Una vez los dejas de lado, también tus amigos musulmanes son malos, porque no abrazan el verdadero islam. Al final, hasta tu hermano, tu hermana, tu padre y tu madre son malos. Y cuando estás completamente aislado, pueden hacer lo que quieran contigo. Tú eres el ratón y ellos el gato. Si quieres prevenir esto, debes estar ahí en una etapa muy temprana, cuando acaban de iniciarse las ideas radicales. Se puede frenar si le traes a una persona o personas en las que todavía confían, con las que pueden dialogar, y esas personas les pueden convencer de que hay alternativas a su concepto extremista del uso de la violencia para crear un nuevo mundo.

-¿Incluso si ya han empezado el proceso de radicalización?

-No, sólo al principio. Estoy convencido de que si alguien ya está completamente radicalizado y tiene la convicción de que puede usar la violencia para sus objetivos políticos o religiosos, es muy complicado desradicalizarlo. Tras la Segunda Guerra Mundial, también pasó lo mismo, la desnazificación fue un proceso súper complicado. Lo sabéis en España. Convencerlo de que debe volver a la democracia, a una humanidad más respetuosa, es muy difícil. Por lo que la prevención es lo más exitoso. Pero , ¿cómo se previene desde el principio?

-Ésa es la gran pregunta.

-Claro, ahí comienzan los desacuerdos entre los ciudadanos y las estrategias políticas. Porque hasta ahora, todos estamos de acuerdo. Es la segunda clave: crear un clima de confianza. La gente tiene que ver al Gobierno, local o nacional, a la Policía, como un sitio al que pueden acudir. Si soy un padre y veo que mi hijo o hija empieza a tener ideas radicales, puedo ir al alcalde o a la administración y no me verá como una amenaza, sino como una víctima, alguien que necesita ayuda. Sólo se puede hacer esto si no hablas de los musulmanes como el enemigo. Tras los atentados de Zaventeem, el aeropuerto, que está muy cerca de mi ciudad y muchos habitantes de Malines trabajan allí, fui a la mezquita (la más grande de las tres que hay) y antes de que el imán hablase durante la oración del viernes ante cientos de feligreses, les explique: “Os veo como ciudadanos, estoy aquí en solidaridad, porque sois doblemente víctimas. La primera como todos, asustados de la inseguridad, de las bombas, de haber perdido a alguien, pero en segundo lugar como musulmanes, porque gente con ideas bárbaras y medievales está secuestrando su religión”. Si se crea un clima de confianza, la gente está preparada para contarte que un amigo, alguien de mi equipo, etc., se ha radicalizado. Pero no se debe olvidar que ésta es una lucha ideológica. Una lucha entre nuestro sistema político basado en Derechos Humanos, en democracia, en el estado de derecho, y la alternativa: el pensamiento totalitario. Sólo se puede ganar si predicas con el ejemplo. Por ejemplo, un niño que nace en una ciudad en la que sus calles están sucias, donde los criminales mandan, donde en las tiendas se venden objetos robados, donde los jefes son los traficantes, donde la policía es el enemigo, las escuelas están en malas condiciones y la gente no ve su porvenir, siempre al margen de la sociedad, generación tras generación. ¿Cómo puedes convencer a esos chavales de que nuestro modelo es mejor que el suyo? La respuesta no es de derechas o de izquierdas, sino una nueva mezcla de estrategias.

-Por ejemplo, en el caso de Malinas, ¿cómo ha funcionado esta mezcla novedosa?

-Cuando empecé como alcalde invertí un montón en Policía, porque cuando llegué, había una tasa de criminalidad muy alta y aposté por la seguridad. En mi ciudad hay más cámaras de vigilancia por metro cuadrado que en cualquier otra ciudad en Bélgica. Soy súper estricto con esto, quiero que se respete el estado de derecho. He limpiado las calles de criminales y ahora Malines es súper seguro. En ninguna calle de mi ciudad puedes decir que una chica no puede pasear a salvo por la noche. Me criticaron mucho por ser “un bastardo de derechas”, pero para caminar necesitas las dos piernas, asi que soy super abierto con la diversidad. No me gustan los guetos, me gusta que en los clubs de deportes no se distingan entre musulmanes sólo o de color, que jueguen juntos, En el cole juntos. He creado una política para que no existan los guetos. Es una ciudad en la que se viven con y junto al otro. Además, eso me ha ayudado a crear una ciudad que está preparada para luchar contra la radicalización. He luchado contra la discriminación y el racismo, ¿por qué? Porque creo fuertemente en nuestro sistema político, lo que nos diferencia del Estado Islámico es el concepto de libertad, somos una sociedad libre. E insisto, tenemos que ser consecuentes, cuanto más lo seamos, más convincentes seremos entre la gente. La sociedad demanda honestidad.

Por ejemplo, esos populistas o líderes de extrema derecha que dicen que para prevenir hay que abolir nuestros derechos y libertades, eso es una contradicción. Nunca debemos deponer nuestros principios, como la igualdad entre hombre y mujeres. En nuestra sociedad no hay discriminación, es un valor de Occidente. La prohibición, del “burqini”, por ejemplo me pareció fatal. Eso no es un modelo de libertad, el estado está decidiendo por ella que no es libre porque va distinta. No se puede tener diversidad sin libertad y viceversa. Se puede opinar que “no te gusta” y tratar de convencer, pero prohibir... Estamos ante un momento crucial de la historia y tenemos que luchar por nuestros principios. Y hay que hacer gestos simbólicos con el multiculturalismo.

-El problema es que la mayoría de los atacantes del 13N París eran de Bélgica, famosa por su diversidad, multiculturalismo, y mucha gente se quitó la venda.

-La diversidad no es buena ni mala, es una realidad. El problema es que en algunas ciudades belgas no se hizo nada. Permitieron a los traficantes de drogas en sus calles, situaciones ilegales, crearon barrios sin policías, sin estado de derecho. En este ambiente en el que la criminalidad florece, lo siguiente que obtienes es extremismo. Es el lugar ideal para reclutar. La gente no cree en sus autoridades ni en la sociedad, están fuera. Es como pasaba con ETA en País Vasco, insistían en que las autoridades españolas no eran las suyas, que les discriminaban, odiaban... ¿Si vives en un barrio así, cómo no vas a elegir la alternativa? A ti y a mí nos cuesta entenderlo, pero para ellos es: de cero pasas a ser un héroe, de ser la mierda a alguien importante. Te doy un nuevo papel, un propósito en la vida, en un nuevo universo, y tú estás en el bando de los buenos, es más, ¡estás en el bando de dios! Siempre los reclutados son vulnerables de alguna manera. Por eso hay que mostrar alternativas y tenerlas.

-Y en cuánto a la inteligencia, ¿sus policías y administraciones comparten información? Porque en Molenbeek, por ejemplo, cerraron el bar por tráfico de drogas a los hermanos Abdeslam meses antes de que atentararan, algunos habían viajado a Siria...

-Sí, y estoy seguro. ¿Por qué? No hay barreras entre las comunidades y nosotros no hemos invertido en grupos de pensamiento, o sólo hemos ido a hablar con ellos a través de un imán en la mezquita. Yo no hablo con los flamencos a través de un cura, les hablo como ciudadanos, pues esto es igual. No hay que hablarlos como a un grupo aparte de la sociedad, porque así tú haces que sean distinto, les estigmatizas. En Malinas había un centro social para marroquíes y yo dije que tenía que ser abierto para todos, que si no, tendría que crear 128 centros de juventud distintos. En Molenbeek y Schaerbeek es muy distinto. Al principio sólo hablaban con los líderes de la comunidad, (yo sólo tengo una comunidad en Malinas, mi ciudad), no pusieron policías en las calles... El estado era el enemigo. En mi ciudad es imposible decir eso.