Ayuda internacional
Directo a la basura: por qué EE UU va a destruir 500 toneladas de alimentos que iban a ir a emergencias y catástrofes
La decisión afecta directamente la asistencia humanitaria internacional
La Administración Trump ha tomado una decisión sin precedentes: incinerar casi 500 toneladas de alimentos de emergencia destinados a niños en Afganistán y Pakistán; una cantidad que podría haber alimentado aproximadamente un millón y medio de niños durante una semana, por lo que representa un severo revés para los programas de ayuda exterior.
La decisión surge en un contexto de desmantelamiento sistemático de iniciativas humanitarias, generando preocupación entre funcionarios gubernamentales y organizaciones internacionales sobre el futuro de la asistencia estadounidense.
Desde principios de 2025, cuando se había emitido una orden ejecutiva congelando la asistencia exterior bajo el argumento de que esta podría beneficiar igualmente a grupos terroristas, los funcionarios de USAID (la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, por sus siglas en inglés) empezaron a batallar infructuosamente por obtener autorización para desviar los alimentos a sus destinatarios originales. Sin embargo, la burocracia y los cambios administrativos han obstaculizado los esfuerzos para preservar esta crucial ayuda alimentaria.
De hecho, la USAID fue disuelta y luego incorporada como subdivisión del Estado por un decisión tomada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental, mientras estuvo a cargo de Elon Musk, de acuerdo con lo dicho por algunos empleados antiguos y actuales de la agencia a The Atlantic. Por esta razón no fue posible transferir la asistencia, pues los nuevos encargados no emitiron su aprobación.
Detalles detrás del almacenamiento y posterior destrucción de los allimentos
Según lo publicado por The Atlantic, el cargamento de casi 500 toneladas está compuesto por unas galletas de alta energía adquiridas hacia el final del mandato de Biden por más de 800.000 dólares, y posteriormente almacenadas en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), estaban específicamente diseñadas para proporcionar nutrientes esenciales a niños menores de cinco años. El Programa Mundial de Alimentos (WFP) sería el responsable de su distribución, antes de que los nuevos protocolos administrativos interrumpieran este proceso.
Al encontrarse almacenadas en los Emiratos Árabes, su aprovechamiento depende de la normativa establecida, la cual establece que no podrían usarse ni tan siquiera como alimento para animales, lo que ha llevado a determinar su incineración por un coste extra de 130.000 dólares.
Las implicaciones de esta decisión son profundas. Según proyecciones del WFP, aproximadamente 58 millones de personas enfrentan riesgo de hambre extrema. En Afganistán, solo uno de cada diez habitantes recibe la ayuda alimentaria necesaria, evidenciando el crítico panorama humanitario.
Los funcionarios de USAID han manifestado que este no es simplemente un fracaso logístico, sino un "desastre moral" ya que la desaparición de la asistencia estadounidense representa un golpe significativo a los esfuerzos humanitarios globales, aumentando el sufrimiento en zonas marcadas por conflictos y desastres naturales.