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EE UU evacúa su embajada en Irak por la tensión iraní

El Ejército francés, por su parte, no tiene previsto de momento suspender las labores de formación militar en Irak.

  • El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y su mujer Susan, en el complejo de la Embajada de EEUU en Bagdad / Reuters
    El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y su mujer Susan, en el complejo de la Embajada de EEUU en Bagdad / Reuters
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Nueva York/Beirut.

Tiempo de lectura 5 min.

16 de mayo de 2019. 02:20h

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Julio ValdeónEthel Bonet Nueva York/Beirut. 15/5/2019

La tensión no deja de crecer en Oriente Próximo. El penúltimo capítulo es la decisión del Gobierno de EE UU de ordenar la evacuación de todo su personal diplomático en Irak no imprescindible. Una medida que apenas si deja a los diplomáticos en labores de emergencia y que estaría relacionado con los ataques y sabotajes contra instalaciones e intereses de Arabia Saudí en el Golfo Pérsico. Apenas dos días antes, EE UU envió a la zona una flota de combate, encabezada por el portaaviones «Abraham Lincoln».

El Departamento de Estado catalogaba esta misma semana a Irak como un país en el nivel 4 de riesgo para los ciudadanos estadounidenses. Una etiqueta que a la postre se traduce en la recomendación de no viajar al país en ningún caso debido a la amenaza del terrorismo, la posibilidad de sufrir un secuestro y los peligros inherentes a todo conflicto armado. En su comunicado el Departamento explica que «los ciudadanos estadounidenses en Irak están en alto riesgo de violencia y secuestro. Numerosos grupos terroristas e insurgentes están activos en Irak y atacan regularmente tanto a las Fuerzas de Seguridad iraquíes como a los civiles. Las milicias sectarias también pueden amenazar a ciudadanos estadounidenses y compañías occidentales en todo Irak». Por si fuera poco, y como consecuencia de la evacuación de la embajada, «la capacidad del Gobierno de Estados Unidos para proporcionar servicios de rutina y de emergencia a los ciudadanos de Estados Unidos en Irak es extremadamente limitada».

Los servicios normales de visados han sido suspendidos temporalmente. Una de las grandes preocupaciones de los servicios secretos estadounidenses tiene que ver con el creciente auge en suelo iraquí de los grupos cercanos a Teherán. En declaraciones a la cadena de televisión Fox, un oficial de la Casa Blanca, que pidió no ser identificado, ha advertido de las crecientes «amenazas que estamos viendo en Irak, y que hemos compartido con el Gobierno iraquí durante la visita del secretario de Estado el 7 de mayo». En su reciente viaje a Irak Mike Pompeo comentó que había informado a sus homólogos iraquíes sobre las crecientes «amenazas que habíamos visto y darles un poco más de información al respecto para que puedan asegurarse de que hacen todo lo posible para brindar protección a nuestra gente».

El secretario de Estado enfatizó que el Gobierno de Irak comprende la preocupación de Washington. «No queremos que nadie interfiera en su país», enfatizó. Pero eso no significa que EE UU vaya a tolerar que sus instalaciones militares o sus ciudadanos puedan ser objeto de un ataque. Pomeo también explicó que desea asegurarse de que todos sus socios en la región entiendan que «la principal amenaza en el Medio Oriente es Irán».

Coincidiendo con el anuncio de EE UU, el Gobierno alemán informó de que ha suspendido la instrucción de las Fuerzas Armadas en Irak en línea con la coalición que combate al Estado Islámico, pese a considerar que no hay «amenazas concretas» de un ataque iraní, aunque sí una situación «extremadamente seria» en la región. El portavoz del Ministerio de Defensa, Jens Flosdorff, comunicó que el Ejército alemán «ha suspendido el entrenamiento, orientándose en sus socios» de la coalición internacional que opera en Siria e Irak, pero subrayó que «eso no quiere decir que no se vaya a retomar» en los próximos días.

También reconoció que la situación es de «alerta elevada», aunque señaló que Berlín no tiene «indicios propios» de «una amenaza concreta de atentado contra objetivos alemanes». Según explicó el portavoz, sus soldados permanecerán de acuerdo con la estimación que hace Berlín sobre la situación de seguridad, aunque precisó que en estos momentos no deben abandonar sus instalaciones.

A la decisión de Alemania se sumó también Países Bajos, que anunció que suspende de forma temporal la misión de entrenamiento de las fuerzas kurdas por parte de sus 50 soldados en Erbil, en el norte de Irak, alegando «amenazas» para la seguridad, sin especificar. Los instructores holandeses tienen prohibido salir de su base desde la tarde del domingo pasado y hasta nuevo aviso. «No está actualmente entre los planes» de Países Bajos su repatriación, aseguró un portavoz de Defensa.

Ajena a todo el ruido de sables, o quizás alentado por ello, y una semana después de que el presidente iraní Hasan Rohani anunciara un parón en sus compromisos nucleares, causando alarma entre los socios europeos, el régimen de los ayatolás confirmó oficialmente ayer que abandona el barco de las negociaciones nucleares. Según la agencia de noticias oficial INSA, Teherán ha suspendido «los planes para cumplir con el límite de producción de uranio enriquecido y de agua pesada en las instalaciones de Arak», las autoridades están llevando a cabo estos planes «de modo serio», indicó un responsable de la Agencia de Energía Atómica de Irán (AEAI).

Cuando Rohani informó de su disposición de suspender parte de sus obligaciones con el pacto nuclear dio un ultimátum de 60 días a las potencias europeas para que cumplieran su promesa de proteger los sectores petrolero y bancario de Irán frente a las sanciones estadounidenses. Sin embargo, a la Unión Europea parece que también se le ha agotado la paciencia y dejó claro ayer que no aceptará «ultimatums» de Irán, y advirtió de que las sanciones se reimpondrán si deja de cumplir sus compromisos.

En medio del tira y afloja entre EE UU y el régimen de los ayatolás, el líder supremo, Ali Jameneí, alertó ayer de que la opción de la nación iraní será «la resistencia frente a EE UU y, en esa confrontación, EE UU se verá obligado a retirarse». El ayatolá descartó una guerra con Washington, pero advirtió de que no volverá a negociar con la Administración Trump, a la que calificó de «venenosa». «Ni nosotros ni ellos estamos buscando una guerra», aseveró, según un comunicado de su oficina.También señaló que «nadie debe temer la aparente grandeza de EE UU, ni su despliegue militar en el golfo Pérsico porque su verdadero poder es mucho menor».

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