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¿Qué consecuencias tendrá el reconocimiento ruso de Lugansk y Donetsk?

Las tropas rusas podrían ayudar a los separatistas a recuperar las zonas bajo control ucraniano, lo que provocaría un conflicto abierto entre Moscú y Kiev

Habitantes de Donetsk salen a la calle para celebrar el reconocimiento ruso
Habitantes de Donetsk salen a la calle para celebrar el reconocimiento ruso FOTO: Alexei Alexandrov AP

El presidente ruso, Vladimir Putin, adelantó el lunes a los líderes francés y alemán sus planes de firmar un decreto que reconozca a dos regiones separatistas en el este de Ucrania como independientes, Donetsk y Lugansk.

Esta decisión unilateral de Moscú tendrá importantes implicaciones para la crisis más amplia que enfrenta a Rusia y Occidente, en la que Estados Unidos asegura que Rusia puede estar lista para invadir Ucrania con una fuerza de hasta 190,000 soldados que ha concentrado cerca de las fronteras de su vecino.

¿Cuáles son las regiones separatistas?

Los separatistas respaldados por Rusia en las regiones de Donetsk y Lugansk, conocidos colectivamente como Donbás, rompieron el control del Gobierno ucraniano en 2014 y se autoproclamaron “repúblicas populares” independientes, hasta ahora no reconocidas. Desde entonces, Ucrania calcula que unas 15.000 personas han muerto en combates. Rusia niega ser parte del conflicto, pero ha respaldado a los separatistas de numerosas maneras, incluso a través de apoyo militar encubierto, ayuda financiera, suministros de vacunas contra la covid y la emisión de al menos 800.000 pasaportes rusos para residentes. Moscú siempre ha negado tener planes para invadir Ucrania.

¿Qué supone el reconocimiento ruso?

Por primera vez, Rusia asegura que no considera al Donbás como parte de Ucrania. Eso allana el camino que Moscú envíe fuerzas militares a las regiones separatistas abiertamente, con el argumento de que está interviniendo como un aliado para protegerlas contra Ucrania. Un miembro del Parlamento ruso y ex líder político de Donetsk, Alexander Borodai, dijo a Reuters el mes pasado que los separatistas buscarían entonces a Rusia para ayudarlos a arrebatar el control de partes de las regiones de Donetsk y Lugansk que aún están bajo el control de las fuerzas ucranianas. Si eso sucediera, podría conducir a un conflicto militar abierto entre Rusia y Ucrania.

¿Qué pasará con los Acuerdos de Minsk?

El reconocimiento ruso acaba con los los Acuerdos de paz de Minsk de 2014-2015 que, aunque aún no se han implementado, hasta ahora han sido vistos por todas las partes, incluida Moscú, como la mejor oportunidad para una solución. Los acuerdos exigen un alto grado de autonomía para las dos regiones dentro de Ucrania.

¿Cómo responderá Occidente?

Los Gobiernos occidentales han estado haciendo fila durante meses para advertir a Moscú de que cualquier movimiento de fuerzas militares a través de la frontera con Ucrania generaría una fuerte respuesta, incluidas estrictas sanciones financieras.

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, dijo la semana pasada que el reconocimiento “socavaría aún más la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, constituiría una grave violación del derecho internacional (y) pondría en duda aún más el compromiso declarado de Rusia de seguir participando en la diplomacia para lograr una resolución pacífica de esta crisis”. En opinión de Blinken, necesitaría una respuesta “rápida y firme” de Estados Unidos y sus aliados.

¿Rusia ha reconocido antes otras regiones separatistas?

Sí, reconoció la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, dos regiones separatistas georgianas, después de librar una breve guerra con Georgia en 2008. Les proporcionó un amplio apoyo presupuestario, extendió la ciudadanía rusa a sus poblaciones y estacionó miles de tropas allí.

¿Cuáles son los pros y contras para Moscú?

En el caso de Georgia, Rusia utilizó el reconocimiento de las regiones separatistas para justificar una presencia militar ilimitada en una antigua república soviética vecina en un intento de frustrar indefinidamente las aspiraciones de Georgia en la OTAN al negarle el control total de su propio territorio. Las mismas consideraciones se aplicarían a Ucrania.

En el lado negativo, Moscú enfrenta sanciones y la condena internacional por abandonar el proceso de Minsk después de haber sostenido durante mucho tiempo que estaba comprometido con él. También tendrá que cargar indefinidamente con la responsabilidad de dos territorios devastados por ocho años de guerra y que necesitan un apoyo económico masivo.