Los trece puntos

¿Qué son los Acuerdos de Minsk?

Firmados en 2015 para frenar los enfrentamientos en el este de Ucrania, Kiev y Moscú se acusan mutuamente de incumplirlos

Separatistas prorrusos permanecen apostados en el exterior del edificio de la Policía regional de Lugansk en 2014
Separatistas prorrusos permanecen apostados en el exterior del edificio de la Policía regional de Lugansk en 2014larazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@6c7ed217

Nada mejor que otro país eslavo hermano para acoger un acuerdo de paz que debía poner fin a diez meses de guerra en el Este de Ucrania. En febrero de 2015, los presidentes ucraniano,Petro Poroshenko, y ruso, Vladimir Putin, firmaban con la mediación del francésFrançois Hollande y la alemanaAngela Merkelen la capital bielorrusa los Acuerdos de Minsk II, herederos de una primera versión elaborada un año antes en el conocido como Cuarteto de Normandía, que incorpora a los cuatro países europeos citados.

Desde hace ahora siete años, Kiev y Moscú se acusan mutuamente de incumplir los compromisos de un pacto que posteriormente fue suscrito por los separatistas prorrusos que se habían levantado en la región de Donbás (Lugansk y Donetsk) y ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

En esencia, los firmado en Minsk suponía que las autoridades ucranianas se comprometían a reformar la Constitución para conceder una amplía autonomía a Lugansk y Donetsk, así como la celebración de elecciones locales en ambas regiones. A cambio, Moscú aceptaba retirar a sus tropas y armamento de la zona. Desde entonces, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europea (OSCE) ha supervisado un frágil alto el fuego que al menos ha congelado el conflicto entre Kiev y los separatistas.

Firmados en plena guerra y con muertos diarios entre las filas ucranianas, los Acuerdos de Minsk son rechazados por una mayoría de la población, entre la que solo apoya su implementación un 12%. El intento del ex presidente Poroshenko de descentralizar el Estado y conceder la autonomía a las regiones prorrusas provocaron agrios debate en el Parlamento (Rada Suprema) y violentas protestas en las calles. Desde Moscú, que sostiene que Rusia solo era un país observador en la mesa de negociación, se justifica el apoyo financiero y militar a las milicias rusas en respuesta al rearme del Ejército ucraniano por parte de Occidente.

Con todas sus deficiencias, estos compromisos son contemplados por la diplomacia occidental como un punto de partida para encontrar una salida a la actual escalada de tensión prebélica que enfrenta a EE UU y sus aliados de la OTAN contra Rusia.

Así, lo recordó la semana pasada, durante su viaje a Moscú y Kiev, el presidente francés, Emmanuel Macron. En su opinión, existe “la determinación compartida [de implementar los Acuerdos de Minsk] es la única forma que nos permite construir la paz y construir una solución política viable”. Macron añadió que durante sus reuniones pudo “obtener un compromiso muy claro y explícito de los presidentes Putin y [Vlodomir] Zelenski para comprometerse con la base estricta de los Acuerdos de Minsk”, pero no dio más detalles.

Con todo, quien insiste más en el texto como basa negociadora es sin duda el Kremlin. Yuri Korchagin, embajador ruso en España, aseguró en un reciento encuentro con la Prensa que “lo que proponemos a colegas europeos es que tienen que presionar a Ucrania para que cumplan los acuerdos de Minsk”. “Si se cumple esto, el problema de estos territorios podría solucionarse más rápido”, aventura.

Duncan Allan, del Programa Rusia y Eurasia en el grupo de expertos Chatham House de Londres, considera que este debate vuelve a poner de manifiesto el gran interrogante en esta crisis geopolítica: “¿Es Ucrania soberana, como insisten los ucranianos, o debería limitarse su soberanía, como exige Rusia?”

Estos son los 13 puntos de las discordia firmados en Minsk:

1. Alto el fuego inmediato en ciertas zonas (las que están bajo control separatista) de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, y su estricto cumplimiento a partir de las 00.00 horas (hora de Kiev) del 15 de febrero de 2015 (22.00 GMT).

► 2. Retirada de todo el armamento pesado a la misma distancia por parte de ambos bandos con el fin de crear una zona de seguridad de de 50 kilómetros para la artillería de 100 milímetros de calibre o más. En el caso de las fuerzas gubernamentales, ese repliegue debe comenzar desde sus actuales posiciones en la línea del frente. En lo que respecta las milicias prorrusas, la referencia será la línea de separación acordada en el Memorándum de Paz de Minsk del 19 de septiembre de 2014. Este proceso debe comenzar no más tarde de dos días después de la entrada en vigor del alto el fuego y no debe durar más de 14 días.

3. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)será la encargada de verificar el cumplimiento del alto el fuego y la retirada del armamento pesado.

4. Inicio de un diálogo para la convocatoria de elecciones locales en las zonas bajo control rebelde en consonancia con la legislación ucraniana y la ley de autogobierno aprobada en 2014, y también sobre el estatus futuro de esas zonas prorrusas.

► 5. Amnistía general para todos los participantes en el conflicto en las regiones de Donetsk y Lugansk.

► 6. Liberación de todos los rehenes y canje de prisioneros de guerra.

► 7. Garantizar el suministro de ayuda humanitaria a través de un mecanismo internacional.

8. Acordar un programa de restablecimiento de las relaciones económicas entre Ucrania y esas regiones, incluido la reanudación de los pagos sociales, pensiones y de los servicios bancarios.

9. Restablecer el pleno control de la frontera ruso-ucraniana en la zona de conflicto por parte del Estado ucraniano para fines de 2015. Esta medida está condicionada al cumplimiento del punto 11.

10. Retirada y desarme de todas la formaciones armadas extranjeras, armamento y también mercenarios del territorio de Ucrania bajo la supervisión de la OSCE.

11. Reforma constitucional, que debe entrar en vigor antes de finales de 2015, para la descentralización de Ucrania teniendo en cuenta las particularidades de las zonas rebeldes de las regiones de Donetsk y Lugansk

12. Celebración de elecciones locales, que debe ser consensuada entre el Gobierno ucraniano y los representantes de esas zonas rebeldes, con supervisión de los observadores de la OSCE.

13. Crear grupos de trabajo en el marco del Grupo de Contacto, que integra a Kiev, los separatistas prorrusos y Rusia y la OSCE como mediadores, para la implementación de éstas medidas.

► Además, el documento incluye algunas observaciones, la más importante de las cuales es el derecho al libre uso de la lengua (rusa) en las zonas rebeldes.