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Johnson, el burka y la batalla por Downing Street

¿De quién hablamos?

Con su carácter mediático y despeinado pelo rubio, Boris Johnson es el antiguo Ministro de Exteriores que ganó su apuesta por el «brexit». Con fama de histriónico y un sentido del humor que hace reír hasta a sus más acérrimos enemigos políticos, Johnson, de 54 años, es el típico «tory» británico: partidario del Estado pequeño y defensor de las tradiciones del país. Su formación ha abierto un proceso interno para esclarecer si su último artículo centrado en el burka ha violado el códido interno

  • El ex ministro Boris Johnson acapara toda la atención este verano a raíz de un artículo sobre el uso del burka y la política /Reuters
    El ex ministro Boris Johnson acapara toda la atención este verano a raíz de un artículo sobre el uso del burka y la política /Reuters
Londres.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de agosto de 2018. 00:09h

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Celia Maza - .  Londres. 12/8/2018

Boris Johnson nunca ha sido un político al uso. Su excentricidad y verborrea en discursos que nunca pasan desapercibidos son parte de su esencia y clave de la popularidad que goza incluso entre los votantes laboristas. No en vano, ganó dos veces la elecciones a la alcaldía de Londres, ciudad en la que nunca antes el Partido Conservador, al que pertenece, había contado con posibilidades.

En definitiva, siempre ha sido uno de los grandes protagonistas de Westminster. Pero este verano, más que nunca la Prensa sigue de cerca cada uno de sus pasos con el objetivo de averiguar si realmente está tramando desafiar el liderazgo de la premier Theresa May.

La primera ministra británica está más debilitada que nunca. A duras penas consiguió sobrevivir políticamente a un final de curso en el Parlamento completamente agónico. Que no haya actividad en los Comunes da ahora una imagen de aparente calma. Pero las tramas internas en el Partido Conservador continúan en la sombra y no se descarta que finalmente Johnson lleve a cabo su particular golpe de Estado aprovechando la gran crisis que atraviesa la formación, que no logra llegar a un acuerdo respecto al Brexit a pesar de que las negociaciones con Bruselas comienzan este otoño su recta final.

En medio de la tormenta, no es de extrañar que la polémica creada en torno a un artículo que Johnson ha publicado en «The Telegraph» sobre el burka haya centrado el debate político en suelo británico.

Tras dimitir el pasado mes de julio como ministro de Exteriores al no compartir la propuesta comercial que May ha presentado a Bruselas –un claro movimiento para ganar el apoyo entre las filas euroescépticas– el excéntrico político recuperó su muy bien pagada columna en el rotativo conservador, desde la cual, el pasado domingo, se pronunció contra la ley que ha entrado en vigor en Dinamarca para prohibir el uso del burka y el nicab en lugares públicos.

Aunque el texto reivindicaba el derecho a la mujer a elegir vestimenta, el lenguaje empleado levantó polvareda entre las asociaciones musulmanas y diputados de todo espectro al comparar a las féminas que utiliza este tipo de velo tradicional en algunos países de religión islámica con «buzones» y «ladrones de bancos».

El Partido Conservador está ahora examinando «numerosas» quejas y ha confirmado que podrían iniciar una investigación sobre si los sus comentarios representan una violación del código de conducta. Teóricamente, el proceso podría terminar con su expulsión. Aunque en la práctica, no parece una opción muy probable.

El presidente del Partido Conservador, Brandon Lewis, y la propia May han pedido a Johnson que se disculpe. Pero el ex ministro se niega.

Los detractores de Johnson aseguran ahora que el polémico artículo forma parte de una estrategia para ganar más apoyo entre las bases más derechistas del partido, donde su popularidad ha ido «in crescendo» desde su dimisión en julio, después de que la premier propusiera un mercado común con la UE de bienes y productos agrícolas.

Sin embargo, los fieles a Johnson acusan al presidente de la formación de crear todo este «revuelo» para cargarse al que «figura como favorito para suceder a May». «El proceso ha logrado convertir una historia menor en un frenesí de cinco días que no hacen otra cosa que descartar tonterías. Brandon (Lewis) necesita cerrar esto o no durará como presidente del partido», aseguraba una fuente anónima a The Telegraph.

Lo cierto es que dentro de la formación, Johnson tiene la presión de una parte importante del sector euroescéptico para desafiar a la primera ministra y consideran que cuanto más tiempo espere más mermada se verá su actual popularidad. Entre tanto, Bruselas sigue de cerca la evolución de los acontecimientos ante las consecuencias que podría tener una batalla interna en el Gobierno británico en las negociaciones del Brexit. De momento, el calendario oficial no se ha modificado y el Reino Unido debe abandonar la UE –con o sin acuerdo– el 29 de marzo de 2019.

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