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Francia e Irlanda vetan el acuerdo con Mercosur por Bolsonaro

El presidente francés, Emmanuel Macron, asegura que su homólogo brasileño «miente» sobre su lucha mediambiental por la catástrofe del Amazonas, crisis que protagonizará la cumbre.

  • Activistas de Oxfam protestan contra el G7 y la cumbre de Biarritz
    Activistas de Oxfam protestan contra el G7 y la cumbre de Biarritz
París.

Tiempo de lectura 4 min.

24 de agosto de 2019. 03:23h

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Paula Estañol.  París. 23/8/2019

«Nuestra casa se quema». Esas palabras –las mismas que el ex presidente Jacques Chirac pronunció durante la Cumbre de la Tierra en Suráfrica– fueron las que Emmanuel Macron eligió ayer para poner en evidencia su preocupación por los devastadores incendios que arrasan este verano la selva amazónica. Lo expresó a través de las redes sociales y desde allí instó a los miembros del G-7 a hablar de esta emergencia en la cita de los países más industrializados del mundo, que se celebra entre hoy y el lunes en la elegante ciudad de Biarritz, al suroeste del país.

Después, el mandatario galo fue más lejos, abriendo un pulso diplomático con el Brasil de Jair Bolsonaro. «Teniendo en cuenta la actitud de Brasil durante las últimas semanas, el presidente de la República constata que el presidente Bolsonaro mintió durante la Cumbre del G-20 en Osaka», reza un comunicado enviado por el Elíseo. La Presidencia francesa estima «que el presidente Bolsonaro decidió no respetar sus compromisos climáticos, ni de comprometerse en materia de biodiversidad». «En esas condiciones, Francia se opone al acuerdo con Mercosur tal y como está», añade.

Una amenaza potente sobre un texto recién firmado el pasado mes de junio y que tuvo que esperar dos décadas de negociaciones para su aprobación por Bruselas. Entre otras cosas, el acuerdo prevé eliminar, a largo plazo, el 91% de los derechos de aduana a los productos europeos que entren en Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, países miembros del Mercosur. En contrapartida, la UE suprimirá el 92% de los impuestos con los que actualmente grava a los bienes suramericanos que ingresan en suelo europeo. Un tratado de libre comercio que debe tener el aval de los 28 países miembros para su entrada en vigor, por lo que París tiene capacidad de bloqueo.

Mientras se multiplican las llamadas a salvar al pulmón del planeta, Macron asumió un evidente liderazgo al decidir no dar marcha atrás ante las acostumbradas bravuconadas del mandatario brasileño, que ya había respondido al interés del francés por los incendios en el Amazonas acusándolo de tener «una mentalidad colonialista» y de instrumentalizar políticamente «un tema interno de Brasil y otros países amazónicos con un tono sensacionalista que no contribuye a arreglar el problema».

Ante una Cumbre en la que las diferencias de opinión parecen multiplicarse, Macron parece estar consiguiendo un invaluable consenso. Desde la canciller alemana, Angela Merkel, hasta el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, las opiniones se repiten en torno a la importancia de que la protección de la selva amazónica quede inscrita en la agenda de la cita del exclusivo grupo en Biarritz. Un consenso sobre la importancia del cuidado del medio ambiente que podría servirle a Macron para poner entre las cuerdas a un reconocido escéptico como Donald Trump, que se negó a ratificar el Acuerdo Climático de París.

Calificado de histórico al momento de su firma, el Acuerdo de Libre Comercio entre la Uniôn Europea y Mercosur acumulaba detractores en Francia, desde los agricultores al partido de izquierda Francia Insumisa, que a través de un comunicado de prensa respondió al anuncio de la Presidencia diciendo que «solamente Macron podía imaginar que Bolsonaro era ecologista. Pero no podemos calificarlo de otra cosa que de hipocresía si Emanuel Macron no da marcha atrás en otros tratados ecocidas», declararon ayer. También le criticaron Los Verdes.

Lo cierto es que el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Mercosur contiene un capítulo sobre desarrollo sostenible, en el que se contempla un comisión para evaluar el daño que un incremento en la producción agrícola podría causar a la selva amazónica. Sin embargo, nada se dice sobre posibles sanciones a países que violen las normas medioambientales. Tampoco acerca de una hipotética expulsión.

El problema medioambiental ya estaba en la agenda del G-7, pero con esta polémica está llamado a protagonizar el encuentro de los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, EE UU y Japón, con la presencia también de la UE. El libre comercio y las guerras arancelarias también están llamados a capitalizar el debate, sobre todo después de las andanadas lanzadas ayer por Trump y Pekín. En relación a ello, los protagonistas abordarán también cómo combatir la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la socialización de la globalización entre los más desfavorecidos con políticas comerciales y fiscales más justas.

Dentro de la agenda internacional están previstas las cuestiones de Irán, Corea del Norte, Ucrania, Siria y Venezuela. También el Brexit adquiere relevancia con la reunión prevista entre Boris Johnson y Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo.

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