Rocío Muñoz- Cobo “En Madres se rompen los estereotipos de la mujer buena, la puta, la mala… todos tenemos muchos colores”

La actriz acaba de estrenar la serie Madres mientras el gran público la sigue reconociendo por su papel en Élite. Rocío Muñoz- Cobo parece haber llegado donde siempre quiso y disfruta del momento tras veinte años trabajando sin descanso.

El estreno esta semana de Madres llega como un bálsamo para poder evadirnos de la cuarentena y disfrutar de la última gran producción nacional. La serie, hecha y protagonizada por mujeres, muestra el día a día de un grupo de madres cuyas vidas giran alrededor de un hospital, unas mujeres que aman y luchan por seguir adelante cada día.

Rocío Muñoz- Cobo es Kira, la amiga y redactora jefa del periódico donde trabaja Belén Rueda. Aunque no nos puede dar detalles de la trama, sí que nos adelanta que su personaje se transformará a lo largo de la temporada “en el primer capitulo ya se ve que hace a Belén una faena muy gorda. Kira tiene todo un discurso de porqué lo ha hecho y cuáles son sus razones. Todos tenemos aristas, muchos colores, y hasta los malos tienen razones buenas (para ellos) para comportarse así”.

El personaje de Kira es el de una mujer que ocupa un puesto de dirección y no duda en coger lo que necesita. Para Rocío “es una mujer fuerte, solitaria, jefa, lo que le ha hecho adoptar algún que otro rol masculino. Es una mujer que quiere ser entendida, que quiere ser comprendida, que tampoco está dispuesta a quedarse con cualquier cosa. Sobre todo es una mujer que no tiene pelos en la lengua, no se calla, y para mí eso es muy interesante”.

Madres es una serie coral inspirada en la historia personal de su guionista, Aitor Gabilondo, pues sus problemas renales le obligaron a visitar diversos hospitales a lo largo de toda su infancia, siempre acompañado de su madre. Madres nos muestra la maternidad con todos sus claroscuros, sin edulcorar la realidad y mostrando temas muy duros como son abusos sexuales, drogas o anorexia desde un punto de vista respetuoso y empático.

La serie llega al corazón de los espectadores porque trata de entender la vida de todo el mundo sin emitir juicios. “Se explican las razones de porqué una madre abortó y otra entregó a su hija en adopción” – continúa Rocío- “Se trata todo desde un esquema muy amplio, intentando entender a los personajes femeninos”. “En Madres se rompen los estereotipos de la mujer buena, la puta, la mala… todos tenemos muchos colores. Aquí no eres la madre de o la mujer de, no, yo soy yo y tengo estos deseos y me pasan estas cosas”.

Laura en Élite

Es inevitable hablar con Rocío sin preguntarle por el futuro de Laura, la madre alcohólica de dos adolescentes en Élite, el éxito internacional de Netflix.Es una mujer que vive en una jaula de oro, lo único que tiene solvente es su tarjeta de crédito. El resto no controla nada, ni a sus hijos, ni a su marido ni a sí misma. Es una mujer que toma pastillas y alcohol, seguramente para sobrellevar su propia vida. En las últimas temporadas la vemos prácticamente agarrada a un vaso de vino. La vida de Laura como la de muchísimas mujeres es muy complicada porque no tiene el control de nada”.

La clave para interpretar a un personaje tan ajeno a la personalidad de la actriz no se encuentra en el maquillaje, sino en su interior “Interpretar es una cuestión energética. El día que me toca hacer de Laura me apago, me voy dejando morir, no tengo ninguna fe ni esperanza. Me veo pequeña, no sé por donde tirar, me siento triste, vieja… además del poco maquillaje, ese pelo y esa ropa que te afea y envejece, yo creo que mi cara refleja que Laura no tiene luz”.

Como madre, la actriz reconoce que Élite es una serie que le da pánico “espero no tener nunca esa relación que tiene Laura con sus hijos, y pensar que eso sea la juventud de ahora me asusta muchísimo”.

La prueba de fuego de Jesús Hermida

La vida de esta actriz sería en sí misma una interesante película. De pequeña aspiraba a ser criminóloga y se licenció en Derecho mientras trabajaba como azafata y modelo. Además de cursar la carrera y Arte Dramático, imparte clases a jóvenes actores y tiene diversos máster y estudios en Coaching, Astrología y Programación Neurolinguística.

En sus inicios fue presentadora de un programa musical, aunque su su oportunidad de oro la tuvo al trabajar al lado de una “bestia televisiva” como fue Jesús Hermida. La anécdota del casting donde fue escogida nos revela la fuerza interior que se encuentra tras las finas facciones y los penetrantes ojos verdes de Rocío.

Jesús Hermida reunió a todas las que nos presentábamos para azafatas y dijo: “que den un paso adelante las morenas”, y se fueron muchas. Siguió “las que tengan estudios y sean universitarios”. Ahí nos quedamos unas tres. Jesús se dirigió a mí y me preguntó: ¿nombre? – Rocío-. ¿Qué estudias?- Derecho. Y mirándome a los ojos me dijo: picapleitos. Y yo le respondí: cuentacuentos. Por dentro yo me estaba muriendo, pero tras unos segundos mirándome en silencio dijo: Cogida. Él quería a su lado a alguien rápido que supiese resolver conflictos".

Tras Hermida y trabajar otro año a los mandos de Chicho Ibáñez Serrador en “El semáforo”, Muñoz- Cobo dio el salto al cine y a series españolas como “el Comisario” donde se dio a conocer. Después llegarían otros personajes relevantes en “El secreto de Puente Viejo”, “Amar es para siempre” y películas y obras de teatro, como su adorada “Lady Macbeth” o la última, “Las bicicletas son para el verano”.

La cuarentena ha privado a Rocío de estrenar Madres como a ella le hubiera gustado, con su estreno, photocall y looks de infarto. Sin embargo la actriz no ha perdido su carácter positivo gracias a que se ha impuesto horarios y rutinas aún estando en casa, sin dejar nunca de arreglarse “por sentido estético”. En los últimos días aprovecha su paseo diario para publicar en sus redes sociales bellas fotos del Madrid monumental. “Adoro mi ciudad. Siempre he dicho que lo peor de ser de Madrid es que no tienes un sitio al que volver”.

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