ALFRED GARCÍA: “Cuando estás al borde del precipicio es cuando suceden las cosas más interesantes”

Cantautor, músico y compositor. Con tan solo 24 años, Alfred García, presenta su segundo disco ‘1997′ como un homenaje a la vida.

Alfred García presenta su segundo disco, '1997'.
Alfred García presenta su segundo disco, '1997'. FOTO: Imagen cedida por Universal Music

Vivir al borde al precipicio, en los márgenes de la vida. Como en una película de esas que pueden acabar en desastre o en final feliz. Eso es la vida. Y muchas veces lo olvidamos. Pero cada vez que nos sentamos a charlar con Alfred García lo recordamos. Un golpe de realidad como esos rayos que pasan por la cara y te dejan señales. Así es este joven cantautor, músico y compositor, al que la etiqueta de ‘ex triunfito’ ya se le queda pequeña. Muchas veces me preguntan que es lo que más me gusta de mi profesión, y si duda, es poder hacer entrevistas como estas. De esas que se convierten casi en una conversación de diván.

Un patio de juegos en el que se ha crecido y en el que por primera vez en mucho tiempo ha disfrutado. Alfred García, con tan solo 24 años, llega con su segundo álbum ‘1997′ como homenaje a la vida. Como un café de otoño en un día lluvioso. Esclavo de su autoexigencia tan propia de nuestra generación, pero sintiéndose de otra época. Nada de Disney y mucho de Albert Pla. Un ‘viejoven’ que diría él. “Tenemos que normalizar mucho más que las cosas fluyan y cambien. Nunca sabes lo que te va a pasar mañana. Hay que relajarse un poco”. Y por eso ahora llega con este su segundo nacimiento, con un 50% de canciones pop y otro 50% de lo que le da la gana. ¡No te pierdas nuestras charla con Alfred García!

¿Qué tal Alfred, cómo estás? Por fin tiene tu cuadro acabado, ese que nos decías a principio de año, hasta que no lo tenga bien contemplado no lo expondré. Y aquí ya vuelves con tu segundo disco, ‘1997′.

Así es, feliz de habérmelo sacado de encima (risas).

Es como quién se prepara para unos exámenes, que al acabarlos se quita un gran peso de encima.

Sí, realmente es así de crudo. El disco cuando lo tienes terminado ha acabado todo el sentido que tenía. Llegas al final y lo único que te queda es tocarlo en directo y ese es el siguiente paso. Hasta me bajan las defensas, con el primer disco también me pasó, que cuando se iba a lanzar me puse malo y otra vez me ha pasado.

Eso es la tensión y que eres un chico muy perfeccionista. Entiendo que si has decidido sacar a la luz este segundo disco ya, es que estás muy orgulloso del trabajo hecho.

Sí, estoy orgulloso de haber podido hacer este álbum en un momento complicado de mi vida y no solo por la pandemia. Para mi la pandemia ha sido una anécdota comparado con el resto de la población. Cuando llegó la pandemia yo estaba en un momento de parálisis, de no saber hacía dónde ir, en un momento de incertidumbre. Y la verdad es que lo he podido resolver y el disco es el espejo donde poderse mirar.

Lo anunciabas en Instagram como un viaje desde que naciste hasta hoy, un viaje cortito desde 1997 pero de lo más intenso. ¿Por qué has decidido hacer este homenaje a tu vida?

Tengo 24 años, por eso el homenaje no es muy largo (risas). En el primer álbum hablaba mucho de esos años durante y posteriores a ‘Operación Triunfo’ y ahora hablo de muchas experiencias desde un punto mucho más experimental y alternativo. Hablo de mi familia, de mis incertidumbres y de mis cosas. De mis cosas, de mis amigos, de mi pueblo...

Entiendo entonces que de este segundo disco estás más orgulloso porque has tenido más tiempo para cocinarlo...

No, de ‘1016′ también estoy orgulloso. Fue un disco que no solo fue importante para mi, si no a nivel discográfico también fue importante en este país. Hay un frase de unos amigos míos que dice, “cuanto menos lo pienso, más lo peto” y yo creo que va muy acorde con lo que ha pasado. En cambio este disco es muy pensado, viene de un momento de mucha incertidumbre, dentro de esta autoexigencia que me mata y no me deja ser muy libre. Soy esclavo de mi autoexigencia. No es un disco tan impulsivo como el primero, es más reposado. La antítesis del primero.

Y para una persona tan autoexigente, dices que eres esclavo de tu propia exigencia, en qué momento decides que el disco ya está acabado... Porque entiendo que le das mil vueltas a cada canción hasta estar perfecta.

Yo creo que fue mi compañera Eva Cebrián que me dijo “ya, ya. Hay que terminar, hay que dejarlo, tu disco está muy bien”. Pero yo hasta la última mezcla le daba vueltas. Yo he llevado la producción ejecutiva de este disco también, hasta el último momento estaba cambiando cosas. Tengo suerte de tener unos grandes compañeros.

Los has tenido que volver un poquito locos...

No, ellos ya están locos y también saben que yo estoy loco (risas). Entonces, dentro de este caos, funcionamos bien.

En la nota de prensa de presentación del disco que nos han enviado a los medios, dicen; “un patio de juegos en el que se ha crecido y en el que por primera vez en mucho tiempo ha disfrutado”.

(Risas). Digamos que durante estos primeros dos años de carrera estuve un poco anestesiado por el éxito. Ese momento impresiona, digamos que a mi el efecto adverso me ha venido más tarde porque había compañeros que ya les estaba pasando dentro de ‘OT’. Yo he llegado un poco más tarde. Cuando terminé la primera gira paré y ahí es cuando empecé a disfrutar. A disfrutar más que a vivir, porque vivir ya vivíamos demasiado intensamente. Y a tomármelo con mucha calma. Hay público que se habrá ido, pero yo he podido decidir lo que quiero hacer con calma porque hacer las cosas con prisas no tenía sentido en un momento que yo estaba reposando. No iba al ritmo al que me llevaba la vida. Otro ritmo, otro compás, otro manera de disfrutar la vida.

Dentro de este ritmo, si ahora miras para atrás, se te ha pasado rápido o lento este tiempo desde el Alfred que conocimos en ‘Operación Triunfo’.

Toda ha pasado muy rápido, me siento mucho más mayor de lo que soy. Bueno, siempre me he sentido más mayor de lo que soy...

La última vez que hablabamos nos decías que eras todo un ‘viejoven’... (risas)

Sí, además, no lo veo una cosa buena. Es una losa, porque no me comunico igual que las personas de mi edad. A mi me pasa que no me llevo mucho con las personas de mi edad...

Te sientes de otra generación...

Nunca mejor dicho. Cuando hablan de ‘millennials’, de ‘Generación Z’, yo no me siento en ninguna. Siempre me he sentido de otro lugar. Mi generación se identifica con Disney y yo siempre me he sentido más cerca de Albert Pla, de Roberto Iniesta, de Marea. Me he sentido más cerca de eso pero al final hablo un lenguaje pop. Es una cosa muy rara.

Una cosas muy rara dices, pero al final es tu sello, eso es Alfred.

Sí...

Y eso es muy importante porque en esta generación es muy difícil encontrar tu propia voz, y tu la has encontrado.

También la identidad es una cosa que hace mucho. El hecho de vivir en Cataluña, de tener una singularidad con la cultura, con el idioma... Yo creo que también te hace sentir a las afueras de todo eso. Toda la industria está centralizada en Madrid, pero al final soy un cantante pop. Al final de todo soy un cantautor.

Un cantante pop, un cantautor, pero en este disco te has marcado menos barreras que en el primero, ¿no?

Sí, y es una licencia peligrosa. Al final no todo el mundo conoce a Albert Pla, a Judit Farrés, a El Niño de Elche, La La Love You... Muchas licencias dentro de este álbum. Soy consciente de eso y por eso este disco tiene un 50% de canciones pop y un 50% de canciones de lo que me da la gana. Pero creo que también es algo inteligente, no tengo que perder la visión de que esto es un negocio y de que también estoy cómodo haciendo canciones para todo el mundo.

Y entre ese “50% de canciones pop y ese 50% de lo que me da la gana”, entiendo que te sientes más cómodo en “lo que te da la gana”. Es más el patio de colegio del que antes hablabamos.

No te creas, simplemente tengo que enfocarlo dentro de mi carrera. No te voy a dar ninguna exclusiva diciéndote esto, pero digamos que me estoy planteando tener proyectos alternativos al mío para poder hacer más lo que me da la gana para un público que no espere tanto de mí. Igual hay otro proyecto, dentro de este disco están todos los proyectos que me gustaría haber hecho. Hay muchos ‘Alfreds’ y al final este disco se tiene que escuchar del principio al fin para entenderlo. Y eso cada vez cuesta más porque la industria está cambiando. El mercado ha cambiado y tampoco soy tonto. Pero también quiero disfrutar con lo que hago y no ponerme barreras.

“Cuando dudamos pasan cosas interesantes”, has dicho en la nota que presenta este ‘1997′. ¿Eso es lo que te ha pasado?

Cuando estás al borde del precipicio, ahí, es donde pensamos las cosas más interesantes. Como cuando nos vamos a dormir. En los márgenes es donde pasan las cosas más interesantes, cuando lo estamos pasando mal o lo estamos pasando muy bien, yo creo que ahí son los momentos más interesantes. Todo el resto es el centro.

Cuando hablabamos en febrero nos decías, “la suerte sonríe a los valientes y yo cambié mi vida por tener la que tengo hoy en día”. Todo eso iría en la misma línea de los márgenes y el precipicio que me comentas ahora.

Es esta emoción que sucede en los márgenes de la cosas, rozando esa línea divisoria entre un desastre o un buen final. Yo estoy ahí siempre.

Pero tienes “la suerte que sonríe a los valientes” y siempre acaba en buen final.

Sí (risas).

Hay dos nacimientos de Alfred, el que sale de ‘Operación Triunfo’ y el que nos presentas ahora este ‘1997′. ¿Qué diferencia hay entre estos dos chicos?

Creo que algo más televisivo. Cuando tu estás en televisión, todo pasa por muchos filtros...Maquillaje, cámaras. Estás en un momento en que te ve mucho gente, te estás haciendo famoso, te están saliendo canciones de puta madre, estás enamorado... Eso es como si estuvieras borracho, estás en otro estado, no es la realidad. Entonces el otro día, no me conecto mucho a redes sociales, pero me conecté y leí un mensaje que me decía que le gustaba más el Alfred de antes... Y yo pensé, ¿quién es ese Alfred? Porque ni yo lo sé. Nadie sabe nada. Tenemos que normalizar mucho más que las cosas fluyan y cambien. Nunca sabes lo que te va a pasar mañana. Hay que relajare un poco.

¿Cómo te definirías?

Cantautor, músico y compositor. Entiendo que la gente quiere saber más de mi vida, pero ya lo explico con mis canciones. No hace falta contar mucho más, si no estaría dando entrevistas a otro tipo de medios. Y también acabé con un de sobredosis de ese tipo de cosas. Yo en aquel momento me sentía muy cómodo porque estaba en otro estado de ánimo. Ahora estoy más sereno y llevando las riendas de mi vida sin depender de un programa de televisión o de un jefe de prensa. Tal cuál las cosas te las cuento, tal cuál suceden. No hay nada más.

En este reflejo de Alfred con tu segundo disco, ¿te van a conocer mejor tus fans que en el primero?

Sí, van a conocer otra parte de mí.