Literatura

Andalucía

Manchados de sangre

«En el corredor de la muerte» recrea el juicio a Pablo Ibar, acusado de tres asesinatos / Foto: La Razón
«En el corredor de la muerte» recrea el juicio a Pablo Ibar, acusado de tres asesinatos / Foto: La Razónlarazon

Hoy se estrenan dos series de televisión basadas en hechos reales, con un libro tras ellas y en las que los conceptos de inocencia y culpabilidad son de extraordinaria relevancia. Movistar+ ofrece «En el corredor de la muerte», sobre el juicio a Pablo Ibar, acusado de tres asesinatos y que en la serie aparece encarnado por Miguel Ángel Silvestre, muy solvente en su personaje al igual que el resto del elenco. Está producida por los responsables de dos excelentes series documentales, «Lo que la verdad esconde: el caso Asunta» y «El caso Alcàsser», ambas dirigidas por León Siminiani con bastante acierto. Nacho Carretero, autor del libro en el que se basa, apuesta con determinación por la inocencia de Ibar, conclusión a la que llegan el lector y el espectador. Esta misma historia también se verá en formato de serie documental bajo el título de «The Miramar murders» y con el productor, también director ahora, Olmo Figueredo al frente. Tras un lustro de trabajo, aún habrá que esperar un poco para poder verla en televisión.

Netflix estrena hoy «Creedme», serie de ficción protagonizada por la excelente actriz australiana Toni Collete, que se basa en un libro de idéntico título premiado en 2016 con el prestigioso Pulitzer. Escrito por Ken Armstrong y T. Christian Miller, narra la historia real de una víctima de violación que sufrió un calvario judicial hasta conseguir ser tenida en cuenta. Pese a que la historia nada tiene que ver con el demoledor documental sobre el productor Harvey Weinstein, «Intocable», coincide al mostar la indefensión de las víctimas hasta lograr que su calvario goce de credibilidad.

Al igual que los títulos precedentes, «Our boys», en HBO, se basa en hechos reales, en este caso, la investigación por el asesinato de un adolescente musulmán en represalia por el secuestro y posterior crimen de tres jóvenes judíos. En los capítulos disponibles hasta el momento destaca cómo sus autores (de ambos credos) recrean la sensación de angustia de los padres del joven musulmán así como el clima de histeria colectiva surgido en ambas comunidades cuando los hechos llegan a la opinión pública. Asimismo, ofrece un retrato impecable de la investigación en la que se denuncia la actitud laxa de ciertos miembros de la policía israelí en contraste con el rigor profesional de su protagonista.

Después de tres décadas como acreditado periodista de investigación especializado en política, el andaluz Javier Caraballo sorprendió por su cambio de registro al escribir «El crimen de Almonte», sobre el trágico asesinato, aún no resuelto, de una niña y su padre en esta localidad. Caraballo toma, además, decidido partido por la inocencia del único enjuiciado hasta el momento, doblemente absuelto; el objetivo lo consigue porque el lector, escéptico de entrada ante esta presumible inocencia, se convence que sí lo es a partir de su lectura. No menos interesante será la mirada que ofrecerá el prestigioso cineasta Isaki Lacuesta en una serie documental de dos capítulos, pendiente de estreno, sobre este crimen que viene avalada por su productor, Ramón Campos, el mismo de los casos Asunta y Alcàsser. Precisamente sobre éste último versa el libro de la jiennense Cruz Morcillo, ligada desde hace más de veinte años al periodismo de sucesos. Más reciente es la apasionante investigación realizada por Toni Muñoz, redactor de La Vanguardia, en «Solo tú me tendrás», sobre el crimen de la Guardia Urbana de Barcelona. Esta historia, magníficamente narrada, posee todos los mimbres para ser llevada a la pantalla especialmente por su protagonista femenina, digna merecedora de figurar, aunque se trate de un personaje real, en una novela negra.

«Helter Skelter», de Vincent Bugliosi y Curt Gentry, posee, como el título anterior, la virtud de convertir su lectura en una adicción, con el mérito añadido de que sus 800 documentadas páginas sobre los crímenes de la familia Manson se devoran en pocos días. Es por méritos propios uno de los títulos más representativos de lo que se conoce como «true crime» y en el que también destacan «La casa de los lamentos» y «Nada más real que un cuerpo»; en ésta, Alexandra Marzano-Lesnevich regresa a una dolorosa infancia cuando en el bufete de abogados, especializado en condenados a muerte, donde hace sus prácticas, conoce de cerca la historia de un pedófilo. La prestigiosa escritora australiana Helen Garner recurre en «La casa de los lamentos» a un suceso que conmocionó a sus paisanos: un coche se hundió en una balsa, lo que provocó la muerte de tres niños; el único superviviente fue su padre, juzgado para establecer si se trató de un accidente fortuito o un asesinato premeditado.

Por último, se antoja fundamental «Asesinos múltiples y otros depredadores sociales», del criminólogo Vicente Garrido, para comprender mejor la psicología de los protagonistas reales de estas historias, responsables de dejar estos libros y series de televisión manchados de sangre.

Risas antológicas

Contaba Lucas Haurie en estas mismas páginas, hace una semana, que es la undécima vez que Les Luthiers actúan en Sevilla; ahora se les puede ver en el Teatro de la Maestranza hasta el domingo. Vienen con una antología titulada «Viejos hazmerreíres» en la que logran una extraordinaria combinación de juegos de palabras, ironía y música. El espectáculo comienza con la muy divertida «Las majas del bergantín» y concluye con la estelar referencia a Mastropiero en un concierto un tanto desconcertante. También en Sevilla, concretamente en la Sala Cero, se puede ver «Justo a tiempo», con los cómicos Práxedes Nieto y Víctor Carretero, Los Síndrome, que vuelven a conquistar al público con un espectáculo de risas garantizadas como pudieron comprobar los espectadores en Barcelona el pasado verano. Del mismo modo que en «Mejor... es posible» aconsejaban al público cómo vivir mejor, ahora canalizan todo el humor en cómo aprovechar el tiempo con una divertida disertación en la que no falta una cuenta atrás, a la que tan buen partido saben sacar, y un estupendo uso de los sencillos elementos escénicos.