Cataluña

Colau o la incerteza de lo desconocido

Filósofa, actriz y devoradora de libros, la próxima alcaldesa saltó a la política gracias a su labor en la PAH

En la imagen, Ada Colau paseando por los pasillos del Ayuntamiento de Barcelona después del primer encuentro que mantuvo con el actual alcalde, Xavier Trias
En la imagen, Ada Colau paseando por los pasillos del Ayuntamiento de Barcelona después del primer encuentro que mantuvo con el actual alcalde, Xavier Triaslarazon

Flamante ganadora de las pasadas elecciones municipales, Ada Colau tiene a Barcelona en vilo. Al fin y al cabo, es la viva imagen del ocaso del bipartidismo o, en el caso catalán, de la «sociovergencia». Esos que hasta hace dos días se turnaban para controlar las principales administraciones de Cataluña no tienen más remedio que frotarse los ojos y asumir que una advenediza se ha hecho con las riendas de la capital catalana. Dejando de lado los detalles del programa político de Barcelona Comú, a nadie se le escapa que con Colau, a priori, llega una forma nueva de hacer política, desde la calle a las instituciones. No en vano, la victoria de Colau se debe en buena medida al respaldo de los barrios más populares de la ciudad. Esos en lo que se ha labrado un reconocimiento gracias a su labor como activista al frente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

Ante el alud de información sobre su persona en las últimas semanas, hay poco más que decir. Quizás algunas pinceladas curiosas sobre su vida. Como por ejemplo que le faltan 30 créditos para acabar la carrera de Filosofía. Que hizo el Erasmus en Milán. O quizás que tuvo un efímero paso por televisión en la serie de Antena 3 «Dos + una». Suele comentar que es una devoradora de libros y destaca, de entre sus lecturas de la universidad, a Hannah Arendt. La escritora germanojudía que asistió a los juicios de oficiales nazis tras la Segunda Guerra Mundial y teorizó sobre el origen del mal.

Así que, al margen de Colau, suficientemente conocida para el gran público, hace falta poner la lupa sobre los escuderos de la, casi con toda probabilidad, nueva alcaldesa de Barcelona. Para emprender su aventura política, Colau se esforzó en organizar una candidatura compuesta por sus allegados y otras formaciones políticas, como Podemos. La CUP se desmarcó e ICV vio en esta propuesta una forma de supervivencia ante su lenta pero constante descomposición. La decisión de incluir a los ecologistas en su formación le costó no pocas críticas. Los verdes, a fin de cuentas, han participado activamente del gobierno de la ciudad con el PSC. Y con cargos de responsabilidad cuando, por ejemplo, estalló la polémica de la que se hace eco «Ciutat Morta». En cualquier caso, relegaron a los ecosocialistas al tercer puesto de la listas y sin el que, hasta entonces, Ricard Gomà, era su líder.

Así las cosas, en el número dos de la candidatura de Barcelona en Comú aprece una persona de total confianza de Colau, el profesor Gerardo Pisarello Prados. Argentino de nacimiento, Pisarello, doctor en Derecho, es profesor de la Universidad de Barcelona y autor de diversos libros sobre derechos humanos y vivienda. Con su salto a la política, uno de sus objetivos fundamentales es la remunicipalización de servicios básicos. Como representantes de ICV, números tres y cinco de la candidatura, están dos viejas conocidas del Ayuntamiento, Laia Ortiz i Janet Sanz. Jaume Asens, número cuatro, es abogado y ha defendido varias causas del colectivo okupa, de los indignados y entidades vecinales como por ejemplo contra el hotel del Palau. También defendió a uno de los acusados de Ciutat Morta. Raimundo Viejo es polítologo y también está muy asociado al activismo, fue uno de los rostros visibles del 15M. Gala Pan, a su vez, deja también la lucha vecinal y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para pasar al Ayuntamiento. El arquitecto Josep Maria Montaner es especialmente crítico con el urbanismo que ha practicado Barcelona en los últimos años que han dejado de lado, por ejemplo, la vivienda social. Cierra a lista el ex miembro de la sinidicatura de cuentas Agustí Colom.

Sobre su programa electoral cabe destacar que Colau quiere establecer una renta municipal complementaria para familias bajo el umbral de la pobreza. También pretende mejorar la financiación de las empresas y estudiar la creación de un Instituto municipal de crédito. Viniendo de la PAH cabía esperar una batería de medidas relacionadas con la vivienda, como por ejemplo, iniciar el procedimiento administrativo orientado a sancionar la propiedad de pisos y solares vacíos cuando se trate de grandes propietarios, fondos buitres o bancos. Recuperar locales injustificadamente vacíos para usos comunitarios o recuperar fincas en proceso de degradación continuada con el fin de crear una dotación de vivienda de alquiler social. Colau también quiere reconocer el derecho al agua, la luz y el gas, y garantizar que ningún hogar sufra falta de suministro por incapacidad económica de hacer frente a los recibos. Otra medida novedosa es traspasar un cinco por ciento del presupuesto municipal a los vecinos de los distritos para invertirlos en proyectos presentados por la propia ciudadanía.