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El habitat natural de los Nobel

Caixa Fórum acoge una exposición que reúne los encuentros del periodista Xavi Ayén y el fotógrafo Kim Manresa con 23 escritores premiados con el prestigioso galardón, de García Márquez a Günter Grass, Dario Fo o Toni Morrison

  • Orhan Pamuk, que tenía escolta en esos momentos, bromeó que si salían ahora a hacerse fotos al Bósforo sin guarda espaldas, al primero que dispararían sería al fotógrafo. Toni Morrison hizo volver a Barcelona a Manresa porque no estaba peinada para la ocasión. Y con Nadine Gordimer, visitaron la prisión de Mandela, donde ella iba a visitar a una buena amiga en tiempos del apartheid
    Orhan Pamuk, que tenía escolta en esos momentos, bromeó que si salían ahora a hacerse fotos al Bósforo sin guarda espaldas, al primero que dispararían sería al fotógrafo. Toni Morrison hizo volver a Barcelona a Manresa porque no estaba peinada para la ocasión. Y con Nadine Gordimer, visitaron la prisión de Mandela, donde ella iba a visitar a una buena amiga en tiempos del apartheid

Tiempo de lectura 4 min.

17 de abril de 2018. 07:59h

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Carlos Sala.  17/4/2018
El habitat natural de los Nobel
El habitat natural de los Nobel

El periodista Xavi Ayén estaba la mañana del jueves 7 de octubre de 2010 en la planta 46 de un rascacielos de Manhattan, con unas asombrosas vistas de Central Park y el río Hudson. Entrevistaba, en ese preciso instante, a uno de los hombres más buscados del mundo, ante la desesperación de su asistenta, Flora, una chica hondureña que veía como el alboroto que se estaba generando a su alrededor le iba a impedir salir del trabajo a su hora. La excepcionalidad del momento lo merecía. A su jefe, Mario Vargas Llosa, le acababan de otorgar el Premio Nobel de Literatura.

Desde 2005, Ayén y el fotógrafo Kim Manresa han visitado 19 países para entrevistar y retratar en su habitat natural a premios Nobel de literatura, que no son precisamente las personas más gráciles y accesibles del mundo. Sin embargo, su dedicación y talento les han permitido, entre otras cosas, ser los últimos en entrevistar a genios como Gabriel García Márquez. Lo mismo podría decirse prácticamente del egipcio Naguib Mahfuz, un hombre por aquel entonces de 95 años, ciego, prácticamente sordo y sin poder hablar durante mucho tiempo por culpa del la puñalada en el cuello que recibió en 1994 por culpa de un integrista. O la poeta Wislawa Szymborska, que se niega de primeras a hablar de poesía, de ella misma y de política. «De qué podemos hablar, pregunta, y dice de animales, así que empezamos a hablar de su pastor alemán y de pronto nos invita a un conyac y hablamos de todo y más», recuerda Manresa.

Este itinerario por la vida y obra de los últimos premiados con el galardón más importante de la literatura es la base de la exposición «Passejades de Nobel», que ahora llega a CaixaFórum después de su paso por Estocolmo. en esta ocasión se podrán ver 96 fotografías de 23 Premios Nobel, de Toni Morrison a J. M Coetzee o Kenzaburo Oe. «El proyecto era poder mostrar a los Nobel en su propio contexto, en acción.Manresa no es un fotógrafo de estudio. Es una reivindicación del periodismo en profundidad, que permite ver qué hay detrás de estos grandes autores», afirma Ayén.

Las anécdotas en estos viajes se multiplican. Derek Walcott fue el único que quiso cobrarles por la entrevista, así que se tuvieron que volver de Santa Lucía, en pleno Caribe, sin poder empezar su trabajo. Toni Morrison se negó a hacerse fotos porque decía que nadie la había avisado y no podía salir sin peinar, así que Manresa tuvo que volver a Barcelona y regresar a Nueva York una semana después. Darío Fo tenía la agenda tan copmpleta que el único hueco que encontró fue su propio 80 cumpleaños, así que se pasaron tres días en los fastos de aniversario del juglar. «Cada uno tiene su historia,. Coetzee, por ejemplo, es un hombre muy tímido, que rehuye del contacto con los demás, así que fuimos con él a Santiago de Chile y le retratamos siempre en las sombras, que parecía el escenario más adecuado para representarlo», confiesa Manresa.

Los hay que los recibían en grandes mansiones y otros que, a pesar del galardón, todavía viven en pequeños pisos de 50 metros cuadrados, como SvetlanaAleksiévitx. Con Kenzaburô Oê fueron al metro de Tokyo donde se lanzó el gas Sarín, mientras en su casa le presentaba a su mujer y a su hijo que a pesar de sufrir una discapacidad, gracias al apoyo del escritor ha conseguido convertirse en un gran músico. «Gracias a esta entrevista, el escritor japonés escribió a Günter Grass hablándole de nosotros y así pudimos entrevistarle en plena polémica por su pasado nazi», recuerda Ayén.

Un «work in progress»

La muestra nos presenta así las casas donde viven y trabajan, y los lugares importantes en la vida de estos literatos, a los que Manresa siempre incluye el detalle de un primer plano de sus manos,

El proyecto continúa vivo y ya están trabajando en los útlimos premiados. A Bob Dylan les permitían hacer fotografías de su concierto en el Liceo, pero se negaron porque esto no iba con la filosofía del proyecto. «Con Mo Yang creemos que pronto podremos ir a visitarle. La canadiense Alice Munro está enferma en estos momentos y Elfriede Jelinek, que tiene fobia social y no recibe a nadie, nos han ofrecido entrevistarla vía skype. Quizá aceptemos porque, si la retratamos así, también estaríamos contando muchas cosas de su personalidad», aseguran.

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