Israel

Mas se queda en fuera de juego tras el plante del PSC a la consulta

Artur Mas, en el muro de las lamentaciones, cumplió con la tradición de dejar un papel con un deseo y explicó que pidió paz
Artur Mas, en el muro de las lamentaciones, cumplió con la tradición de dejar un papel con un deseo y explicó que pidió pazlarazon

La decisión de PSC de desmarcarse del proceso soberanista ha descolocado a Artur Mas. El president de la Generalitat se había volcado para sumar al PSC al frente pro derecho a decidir –para el PP y el PSOE, eufemismo del derecho a la autodeterminación–. Logró que los socialistas catalanes apoyaran una resolución que instaba a la Generalitat a pactar la consulta con el Estado, que participaran en la comisión parlamentaria del derecho a decidir, incluso, pidió al ex presidente del Parlament, Joan Rigol, que intermediara para que suscribieran el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, aunque sólo consiguió que firmaran el manifiesto. El PSC que entiende por derecho a decidir el derecho a hacer una consulta pactada ha avanzado con total desorientación desde que Mas puso rumbo hacia la celebración de la consulta .

Después incluso de desmarcarse del PSOE dos veces en el Congreso para defender en derecho a decidir, ahora, ha anunciado que rechazará la fecha y la pregunta de la consulta, y la solicitud al Congreso que CiU, ERC e ICV para que le transfieran las competencias para convocar el referéndum, por la vía del artículo 150.2.

Desde Israel, donde se reunió con el presidente Shimon Peres, Mas expresó su sorpresa ante el desplante del PSC. «Hacemos lo que querían que hiciéramos y van y se descuelgan. No entiendo nada. Y si lo intento entender, lo entiendo demasiado y no me gusta», declaró, pensando en que tras el Consejo Nacional del PSOE de este fin de semana, el PSC puede haber dado un paso atrás para no perjudicar a los socialistas.

Sin el apoyo del PSC, Mas viajará a Madrid con el apoyo de 87 diputados en vez de los 107 que suman con el PSC, de los 135 que dibujan la cámara catalana.

La manera en que Mas y el portavoz del Govern reclamaron al PSC que rectifique su postura y vuelva a sumarse al frente del derecho a decidir no fue la más adecuada. Mas reprochó a los de Pere Navarro que se hayan bajado del tren de la consulta justo en el momento en el que «el tren va en la dirección que querían», esto es, pedir una consulta legal y acordada con el Estado. «Los veo muy despistados», lamentó.

La técnica de Homs no fue mejor. Tras admitir que le ha sorprendido «negativamente» su decisión, pidió al PSC que rectifique su postura «incoherente». En un intento de hacerle cambiar de idea, admitió que el diálogo con el Estado tendría más contenido si se sumara el PSC». Y se agarró a la idea de que una vez lean el texto que reclama una consulta legal y pactada con el Estado, los socialistas sean «coherentes» y se sumen. Pero el portavoz del PSC, Maurici Lucena, aclaró que pese a que siguen apoyando una consulta legal y acordada, los socialistas consideran la vía 150.2 una «petición unilateral». De hecho, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría avanzaron ayer que no están negociando la consulta y rechazarán la vía 150.2.