Partidos Políticos

Pugna por el voto catalán moderado

Ciudadanos y PSC pierden la centralidad a causa de la volatilidad del voto con el «procés». Podem y C’s pugnan por un votante no independentista con propuestas que había defendido Mas

La Razón
La RazónLa Razón

Ciudadanos y PSC pierden la centralidad a causa de la volatilidad del voto con el «procés». Podem y C’s pugnan por un votante no independentista con propuestas que había defendido Mas,

Desde que en 2012, Artur Mas colocara el debate soberanista en el centro de la política catalana, los partidos alfa –PSC y Convergència– no han dejado de perder votos en las sucesivas citas electorales a las que se han enfrentado. Cinco, entre autonómicas, municipales, europeas y generales. El proceso soberanista, con el que Mas creyó mantener la hegemonía de CDC, ha tenido el efecto contrario, convergentes y socialistas perdieron su posición central. Su teoría de que el independentismo pasaría a equivaler al espacio central en la sociedad catalana se quedó en teoría. A la práctica ha dividido Cataluña en dos. El último barómetro del Centron de Estudios de Opinión de la Generalitat reitera un empate entre quienes quieren que Cataluña sea un estado independiente (45,3%) y los que no (45,5%).

Mientras CDC aún está digiriendo el resultado del 20-D –pasó de primera a cuarta posición–, el país se prepara para unas nuevas elecciones donde puede oficializarse la debacle convergente. CDC que obtuvo una fugaz victoria en 2011, ganó por primera vez al PSC en unas generales, no solo perdió el podio y la mitad de votos, el revés que les empuja a replantear su estrategia es que las dos listas independentistas (CDC y ERC) sumaron un 31 % de los votos y 17 diputados, cuando apenas tres meses antes, en las autonómicas que Mas planteó como un referéndum ganó con el 47,8 por ciento de los votos.

En Comú Podem, la coalición de izquierdas que a diferencia de las catalanas contó con el aval de Ada Colau, arrebató al PSC su preeminencia en Barcelona y su área metropolitana con la apuesta por el referéndum que Mas aparcó para apostar directamente por la independencia. Las últimas encuestas del CEO y del CIS vuelven a dar la victoria a los podemitas, que el 20-D frenaron el ascenso de Ciutadans que en las autonómicas con 736.000 votos se situaron como segunda fuerza y apenas tres meses después sólo sumaron 489.000 votos.

Consciente de que el voto ha dejado de ser fiel y es muy volátil, sobre todo en el área metropolitana, donde se libra la principal batalla en Cataluña, Albert Rivera, que el 20-D en su tierra sólo consiguió 5 de sus 40 diputados, ha dado un paso hacia un discurso más moderado. Además de marcar distancias con el PP, quiere demostrar que tiene más propuestas más allá de plantar cara a la independencia y a la inmersión lingüística. Ayer, la líder de Ciutadans en Cataluña, Inés Arrimadas, y el coordinador del programa económico, Luis Garicano, dieron una muestra. Expusieron su propuesta de reforma de financiación autonómica, otra apuesta que años ha enarboló Mas. Quieren demostrar así que pueden ser útiles defendiendo los intereses de los catalanes en Madrid.