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Así registra Carmena a los inmigrantes «sin papeles»

Cinco ciudadanos de Bangladesh recibieron ayer las primeras tarjetas de vecindad que sólo sirven para demostrar arraigo. Medio centenar de personas ya han solicitado su cita.

  • Así registra Carmena a los inmigrantes «sin papeles»

Tiempo de lectura 8 min.

19 de julio de 2018. 00:34h

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Belén V. Conquero Madrid. 19/7/2018

Sifat, Saifur, Nupa, Abdul y Sale protagonizaron ayer la imagen que desde hace dos años lleva buscando el Gobierno de Ahora Madrid, con el apoyo de los socialistas madrileños. Ellos han sido los primeros en recibir la tarjeta que les otorga la categoría de «vecinos» de la ciudad. Eso sí, no sustituye en ningún caso al DNI o al permiso de residencia. Sólo sirve para mostrar arraigo.

La primera teniente de alcalde y delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, y la portavoz socialista en el Consistorio, Purificación Causapié, entregaron estos primeros documentos destinados a personas en situación administrativa irregular en un proyecto piloto que arranca en el distrito Centro y que continuará hasta el mes de septiembre.

La tarjeta de vecindad, iniciativa que llegó al Pleno de la mano del PSOE, «avalará el arraigo de los inmigrantes en situación irregular, les aportará una identidad cierta a través del empadronamiento», aseveró Higueras, lo que les permitirá acceder a los servicios municipales, incluidas las becas remuneradas de formación de la Agencia para el Empleo. Así lo confirmó la primera teniente de alcalde. A los cursos de la Agencia para el Empleo que no podrán acceder serán a aquellos que exigen un contrato de trabajo dado que estas personas no cuentan con permiso de trabajo.

¿Cómo se obtiene esta identificación? El trámite es el ordinario, que empieza con una petición de cita, vía telefónica o por Internet, en la Oficina de Atención al Ciudadano. El escollo inicial que encuentran las personas en situación irregular es que no pueden acreditar la residencia al no poder ofrecer una recibo de la luz o de cualquier gasto a su nombre. Esto se salva en la Oficina de Atención al Ciudadano al preguntarles si han sido atendidos por algún servicio social desde hace más de seis meses. Si la respuesta es afirmativa serían empadronados en la sede del servicio social donde estén siendo atendidos.

Otra vía se abre para aquellos que no son atendidos por Servicios Sociales pero sí por asociaciones especializadas en estas situaciones, que son las principales impulsoras de este trámite. Serán éstas las que deberán rellenar la documentación asegurando que conocen a los solicitantes desde hace más de seis meses. Serán empadronados en la sede de la asociación. Tanto por la primera como por la segunda vía, los solicitantes obtendrán un volante de empadronamiento y con él podrán solicitar la tarjeta que les acredita como vecinos de Madrid. Será en las propias Oficinas de Atención al Ciudadano donde se les hará una foto y se les emitirá la tarjeta.

Higueras destacó que el primer objetivo del documento es «reconocer a estas personas como vecinos» de Madrid, un reconocimiento que los beneficiarios valoran como «una de las cosas más importantes» en lo que respecta a esta iniciativa. Higueras indicó que la Oficina de Atención a la Ciudadanía cuenta ya con 48 citas pendientes para la expedición de la Tarjeta de Vecindad en lo que queda de julio.

Por su parte, Causapié afirmó que «el Grupo Municipal Socialista ha visto como es posible que un deseo se convierta en realidad». «Lo que quisimos desde el Grupo Municipal Socialista y lo que ha querido este Consistorio es que las personas en Madrid sean ciudadanos de esta ciudad y que su Ayuntamiento sea un espacio que sea como su casa», precisó. Según la portavoz socialista, la tarjeta es «un instrumento para facilitar la convivencia». Abogó por ampliar los servicios vinculados a la tarjeta y, en particular, por que sirva para adquirir el Abono Transporte, una decisión que le corresponde a la Comunidad y, por tanto al Gobierno popular de Garrido.

Por su parte, el delegado de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, Pablo Soto puso en valor la «fama internacional» de Madrid como «una ciudad en la que todo el mundo cuando llega, venga de donde venga, al poco tiempo es madrileño».

Elahi, portavoz de Valiente Bangla, organización que colabora en la obtención de la tarjeta, valoró con prudencia este nuevo documento , con el que por ahora no están «muy contentos» porque no les da muchos beneficios, pero que esperan que «mejore la vida de los 15.000 inmigrantes que vivimos en Madrid», reduciendo el número de detenciones por falta de papeles, algo que, aseguró, «depende del Gobierno». Eso sí, insistió en que «este es un paso de esperanza en el que trabajamos todos los colectivos unidos».

Como ha podido saber LA RAZÓN, este nuevo documento no evitará que los inmigrantes en situación irregular que sean detenidos por la Policía acudan a centros de internamiento, pero «la tarjeta si que se podrá presentar ante el juez para demostrar el arraigo de esa persona», insisten fuentes municipales. Eso sí, por parte del Consistorio no se ha trasladado ninguna directriz a los agentes municipales si detienen a alguna persona que cuente con este documento identificativo.

Nupa tiene 24 años, lleva el pelo cubierto con un pañuelo. Como el resto de compañeros que acudieron ayer a la presentación, ha recibido su tarjeta que le confirma que ella también es vecina de Madrid. No habla español e intenta defenderse con algunas palabras en inglés: «Llevo seis meses aquí. Vine a España en busca de un futuro mejor, de trabajo». Esta última palabra es la que pronuncian con más énfasis todas las personas que acuden a hacerse «vecinos» de la ciudad. «Ninguno tiene documentos que acrediten que llevan tiempo viviendo en la capital. Por eso, lo hemos tramitado todo nosotros», explica Elahi que, con este paso que ha dado el Ayuntamiento, espera que «no se persiga tanto a los lateros, que no tienen otro empleo».

Por su parte, desde la Comunidad, Garrido tachó ayer de «fuegos de artificio» la entrega de estos «DNI», ya que «no sirven absolutamente para nada». «Si cada uno expide una tarjeta, estamos en contra de lo creemos, que es más coordinación y unión».

Huir de Bangladesh para ser «latero» en Madrid

Muchos de los que acudieron ayer a recibir su tarjeta de vecindad reconocen que abandonaron su país para buscar un futuro mejor, pero que, la mayoría, al llegar a la ciudad, no tuvo más opción que la de vender latas en la calle. Aunque no todos lo reconocen. «Yo trabajo en la hostelería, pero no lo he podido hacer de forma legal porque no tengo permiso de trabajo», explica Sale Houdin, de 43 años (en la imagen de la derecha). Ya hace una década que vive en la capital y sí que aprecia este nuevo documento. «Antes me daba miedo salir de casa, por si la Policía me paraba y me pedía el pasaporte porque no tenía. Por eso, prefería quedarme encerrado», pero Houdin reconoce que «al final tienes que buscar cualquier trabajo porque debes pagar una habitación, comprar comida...». Abdul, Sifat y Saifur (en la imagen de la izquierda) asienten mientras su compañero habla. Llevan, como mucho, seis meses en el país, y a penas saben algunas palabras de español. No tienen más de 25 años y buscan una oportunidad porque «huimos de nuestro país donde había miseria y no teníamos ningún futuro», asegura Sifat, mientras posa orgulloso con su tarjeta.

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