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La incorporación laboral, clave para la inclusión de las personas con discapacidad

La presencia de diversidad de perfiles garantiza la igualdad de oportunidades y eleva la riqueza de empresas y organizaciones.

FOTO: Pexels La Razón

Lo diferente suma y solo una sociedad donde haya espacio para todos será capaz de progresar. Bajo esta premisa, Banco Santander, a través de Fundación Universia, lleva más de 15 años desarrollando programas diseñados para fomentar la formación y empleabilidad de las personas con discapacidad.

Igualdad de oportunidades contra la exclusión social

Se calcula que en el mundo hay unos 1.000 millones de personas con discapacidad, lo que representa un 15% de la población total. La inclusión de las personas con discapacidad significa comprender e impulsar la creación de entornos accesibles que posibiliten y favorezcan la participación y la representatividad de todas las personas para, así, ser capaces de garantizar la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

La educación es uno de los pilares básicos para alcanzar este objetivo, como lo es poder acceder a un empleo de forma justa, equitativa e igualitaria. Así quedó patente en 2006, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que consagró su derecho a trabajar en las mismas condiciones que las demás. Más recientemente, en 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. En este momento, comenzaba una ruta de trabajo para hacer efectivo el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Una realidad laboral difícil

Siete de cada diez personas con discapacidad ni trabajan ni buscan empleo en todo el mundo. Las barreras con las que se encuentra este colectivo - con mayor incidencia en el caso de las mujeres - continúan existiendo a día de hoy, según señala Naciones Unidas en base a las últimas estadísticas publicadas en la nueva base de datos de la Organización Internacional del Trabajo sobre su situación en el mercado laboral.

La tasa de desempleo es todavía muy alta, pero no es lo único preocupante. La inactividad prolongada o la falta de acceso a determinados puestos de trabajo provoca que muchas personas con discapacidad se vean obligadas a aceptar empleos en la economía informal, sin prestaciones, ni derechos ni seguridad jurídica, aumentando así su vulnerabilidad. La situación de quienes tienen un empleo tampoco es demasiado favorable: según los datos que Naciones Unidas ha podido recopilar en 60 países, las personas con discapacidad tienen sueldos más bajos y, por tanto, corren un riesgo mayor de caer en la pobreza.

Si nos fijamos en España, vemos que hay una tendencia al alza en la empleabilidad de personas con discapacidad, aunque continúa siendo insuficiente. Según la última la Encuesta de población activa (EPA) que publicaba el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2020 (actualizado a febrero de 2022), el 34,3% de las personas de 16 a 64 años con discapacidad oficialmente reconocida en 2020 eran activos, 0,3 puntos más que en el año anterior. Esta tasa de actividad era 41,8 puntos inferior a la de la población sin discapacidad.

Impulsando la confianza y el empleo

Queda trabajo por hacer: fomentar la contratación por parte de las empresas, sí, pero también ser capaces de dar la confianza suficiente para que las personas con discapacidad desarrollen su talento en su entorno laboral.

Precisamente de derribar estas barreras va la iniciativa de mentoring laboral de Fundación Universia, de Banco Santander. Este programa se centra en dar una experiencia directa a los estudiantes con un profesional de una de las empresas multinacionales que colaboran en el proyecto.

Gracias a esta conexión, el estudiante puede conocer el mundo laboral desde dentro y compartir sus dudas e intereses con el mentor o mentora que le acompaña a lo largo de este recorrido. El objetivo es conseguir conectar el talento con el mercado laboral real. Así, el mentee (estudiante o recién titulado universitario) puede conocer de primera mano cómo es el día a día del trabajo que quiere desarrollar y comenzar a tejer una red de contactos profesionales. Además, gracias a la modalidad Speaking without Frontiers, se podrá practicar la conversación en un idioma extranjero.

El programa consta de 10 horas de duración que se distribuirán a lo largo durante cinco meses, a través de sesiones de conversación online, que pueden ser semanales o quincenales.

En la última convocatoria del programa, 7 estudiantes con discapacidad de los 11 que participaron en Banco Santander consiguieron convertir sus prácticas laborales en un empleo. Eso supone el 64% de éxito, una cifra muy superior al 20% alcanzado en 2020.

Gracias a este tipo de iniciativas es posible confirmar que contratar a personas con discapacidad ofrece grandes beneficios tanto para el empleado como para el empleador y supone subir un peldaño más hacia la plena inclusión en el mercado laboral. Con este proyecto Fundación Universia colabora en la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8: el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos.

Un lugar donde crecer profesional y personalmente

Han sido dos años muy extraños que han puesto todo patas arriba, especialmente las situaciones de mayor vulnerabilidad. Sin embargo, a medida que avanza la recuperación económica podemos ver cómo mejoran las cifras de inclusión laboral de las personas con discapacidad. Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), la contratación de personas con discapacidad creció un 35% en 2021, igualando prácticamente la cifra pre pandemia.

Estos datos señalan un futuro realmente esperanzador en el que creen y participan muchas empresas. Y es que cuando una compañía ofrece un puesto de trabajo a una persona con discapacidad, está ofreciendo mucho más que eso: está ofreciendo un espacio donde es posible relacionarse con otras personas, hacer amistades y, por supuesto, crecer profesionalmente. Se trata de una relación que se retroalimenta positivamente, es decir, que tiene beneficios tanto para el trabajador o trabajadora con discapacidad como para su entorno y la compañía que lo contrata. Así lo revela un estudio a nivel global de la consultora Accenture, que asegura que las empresas que incluyen totalmente a personas con discapacidad tienen mayor capacidad de crecimiento que las que no lo hacen.

Desde la puesta en marcha de este programa de becas en 2007, Fundación Universia ha invertido más de 15 millones de euros y ha resuelto un total de 2.400 becas para impulsar la empleabilidad, el acceso, el progreso y la movilidad de estudiantes con discapacidad.

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