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¿Vale la pena la ‘financiación flexible’ de los concesionarios para comprar un coche?

Es importante que el conductor conozca qué contrata exactamente al financiar su vehículo a través de esta modalidad

Coches de segunda mano en Madrid
Coches de segunda mano en MadridGonzalo Pérez MataLa Razón

Financiación sin entrada, con unas cuotas bajísimas y con la posibilidad de devolver o cambiar el coche dentro de cuatro años si no está usted convencido. Estas son las ventajas de la llamada financiación flexible que se ofrece en los concesionarios de la inmensa mayoría de marcas de vehículos que operan en España, en contraposición de la financiación lineal que consiste, básicamente, en contratar un préstamo normal y corriente para pagar el turismo a plazos.

Dado el elevado precio de muchos modelos de coche, especialmente los híbridos y eléctricos, no son pocos los conductores que se decantan por esta opción para financiar la compra de su vehículo. Pero ¿sus ventajas son realmente atractivas? ¿O hay gato encerrado? Según el comparador crediticio HelpMyCash, la financiación flexible aporta un buen número de beneficios al cliente, pero también tiene diversos inconvenientes que deben considerarse antes de aceptar la oferta del concesionario.

Ni préstamo convencional ni ‘renting’

Para empezar, es importante que el conductor conozca qué contrata exactamente al financiar su vehículo a través de esta modalidad. Básicamente, lo que se suscribe es un contrato de leasing, es decir, de alquiler financiero con opción a compra. Esto significa que el cliente paga una parte pequeña del precio del vehículo durante unos años (entre dos y cuatro, por lo general) y, al terminar ese período, puede decidir si paga el resto de su coste para quedárselo, si lo sustituye por otro turismo (con otro contrato de leasing) o si lo devuelve.

La principal ventaja de la financiación flexible es que permite pagar unas cuotas mucho más bajas durante ese período de dos a cuatro años, dado que solo se devuelve una parte del precio del coche (más los intereses que correspondan). Además, puede servir para poner a prueba el vehículo: el conductor se lo puede quedar si le ha convencido, lo puede devolver al cabo de unos años si su rendimiento no ha sido el esperado o puede cambiarlo por otro modelo más moderno; algo a tener especialmente en cuenta si el turismo es híbrido o eléctrico.

Desde HelpMyCash, eso sí, recuerdan que el leasing no es equivalente al renting, aunque compartan algunas características. Con esta segunda opción, el conductor alquila el vehículo al concesionario y paga unas cuotas en las que se incluye el uso del coche (que sigue perteneciendo al concesionario) y su mantenimiento. La opción de compra no se incluye por defecto en un contrato de renting, mientras que en uno de financiación flexible sí.

Interés más alto y cuota final muy elevada

En el capítulo de los inconvenientes, conviene mencionar que si el conductor decide quedarse con el vehículo, debe pagar una cuota final muy elevada, que suele ser equivalente a prácticamente la mitad del precio del coche. Normalmente, esa mensualidad puede refinanciarse, pero con un interés que suele ser más elevado que el aplicado durante el contrato de financiación flexible.

Además, según HelpMyCash, el tipo de interés de esta modalidad suele ser más elevado que el que se aplica si se compra el coche con un préstamo convencional. En el primer caso, el coste de la financiación suele situarse alrededor del 10% TAE (un indicador que incluye intereses, comisiones y otros gastos) o por encima. En el segundo, en cambio, el precio suele ser de alrededor del 7% o del 8% TAE, sobre todo si se contrata el crédito con una entidad financiera independiente que no colabore con el concesionario.

También es importante tener presente que los contratos de financiación flexible incluyen cláusulas que pueden perjudicar al conductor si quiere devolver el vehículo una vez transcurrido el plazo de reembolso original. En general, el cliente deberá pagar penalizaciones si el coche no está en perfecto estado o si se supera el límite de kilometraje pactado entre las partes.

Hay que valorar qué uso se hará del coche

Dadas sus ventajas e inconvenientes, desde HelpMyCash consideran que la financiación flexible puede ser una buena alternativa si el conductor quiere pagar unas cuotas más bajas y prefiere tener la opción de devolver el vehículo o cambiarlo porque cree que el modelo puede quedarse obsoleto (algo que es probable que pase si el coche es ecológico). Eso sí, deberá tener claro que saldrá perdiendo si finalmente se queda el coche, porque con un préstamo convencional habría pagado menos en intereses y otros gastos.

Si el conductor tiene claro que se quedará con el coche, hay préstamos baratos que permiten financiar la compra con un precio mucho más bajo que el de la financiación flexible. Es el caso, por ejemplo, del Préstamo Personal de Cofidis (desde el 5,38% TAE), disponible para personas con un crédito abierto con esta financiera, o del Préstamo Coche de Laboral Kutxa (desde el 6,08% TAE), al que pueden acceder los clientes de este banco.