Educación

Vuelta al cole para la educación especial: aulas de 8 niños y test masivos

El Plan de Ayuso contempla entradas escalonadas a los centros, test de anticuerpos mensual a profesores y alumnos, más limpieza y autobuses de transporte escolar y «grupos burbuja» con ocho alumnos hasta los 16 años

Unos alumnos atienden las preguntas de la profesora
Unos alumnos atienden las preguntas de la profesoraAlberto R. RoldánLa Razón

Lucía tiene 12 años y no anda, no habla y no puede comer sólidos, porque no tiene capacidad cognitiva para ello. No puede llevar mascarilla, porque se la quitaría. Tampoco es posible explicarla que mantenga la distancia de seguridad, porque no lo entendería. No podría recibir educación telemática, porque no puede fijar la vista en una pantalla. Pero, necesita fisioterapia diaria para evitar que su cuerpo se deforme.

Lucía vuelve al cole el 8 de septiembre de manera presencial junto a otros compañeros que, como ella, tienen una parálisis cerebral y que son especialmente vulnerables porque, además, padecen cardiopatías o problemas respiratorios. «El nivel de preocupación y ansiedad es muy alto. La vuelta al cole la vivimos con mucha intranquilidad porque es importante que acudan a clase porque, si no lo hacen, el perjuicio va a ser enorme, pero a su vez son niños especialmente vulnerables», cuenta Esther, su madre.

Al igual de Lucía, el 8 de septiembre se incorporan otros 5.500 niños a sus clases de Educación Especial. Para estos alumnos se ha previsto que la vuelta al cole sea presencial, aunque «serán los padres los que, teniendo en cuenta el criterio médico, decidan la asistencia de sus hijos a los centros», aseguran desde la Consejería de Educación. Y es que «la presencialidad de los alumnos de Educación Especial es primordial para su bienestar, ya que en los centros a los que acuden reciben diferentes terapias y cuidados de los que pudieron beneficiarse durante el confinamiento», añaden desde Educación. Por eso se pretende que se incorporen con suficientes garantías. La Comunidad de Madrid ha establecido que en la etapa de Educación Básica Obligatoria (EBO) se establezcan «grupos burbuja» de entre 6 y 8 alumnos máximo. Los que cursan esta etapa tienen entre 6 y los 16 años y cursan el currículo de Educación Primaria adaptado a sus necesidades.

Por otro lado, se ha establecido un máximo de 15 alumnos en el caso de los grupos de Transición a la Vida Adulta (TVA). Esta etapa está destinada al alumnado de 16 años que haya pasado por la EBO y está encaminada a facilitar el desarrollo de la autonomía de los jóvenes y la integración social del alumnado, además de orientación y formación laboral.

Test masivos

Otra de las principales medidas que se llevarán a cabo es la realización de test masivos a profesores y alumnos. Las primeras pruebas PCR se harán en el arranque de curso. Pero también se pretende hacer un seguimiento de la evolución del virus. Por eso se realizarán harán test de anticuerpos para profesorado y alumnado de forma periódica y con carácter mensual. La idea es que el personal sanitario se desplace a los centros y así se evite el traslado de alumnos y profesores.

A esta medida de control sanitario se sumarán otras, como extremar la limpieza, no sólo en los colegios, sino también en el transporte, ya que la mayoría de estos alumnos utilizan el servicio de ruta. Es por esto por lo que se prevé adecuar los horarios y se incrementará el número de vehículos, que serán ventilados antes y después de su uso. Los autobuses tendrán que tener disponibles pañuelos de papel desechables, y una papelera con tapa automática y bolsa de plástico en su interior.

En el centro, se hará especial hincapié tanto en la desinfección de las superficies interiores, como los pomos de las puertas, los pasamanos y cualquier otro elemento de contacto. Las entradas y salidas se organizarán de manera escalonada para evitar los contactos.

«Las medidas nos parecen muy buenas, pero ahora pedimos que se apliquen», dice Luis Rojo, portavoz de la plataforma «Inclusiva sí, especial también». La presencialidad para las familias es muy importante «porque nuestros hijos han estado seis meses sin terapia y hemos tenido que hacerlo nosotros con lo poco que sabemos; los centros no han llevado las terapias a los hogares». Por eso piden a Servicios Sociales que se coordine con Educación para que, en caso de confinamiento, estos alumnos puedan recibir esta atención especializada.

La preocupación de las familias se centra en saber qué pasa si un profesor resulta infectado. «Son nuestros héroes y a la vez son profesionales muy especializados. Con este tipo de alumnos no es posible mantener distancia social, por eso pedimos que se aplique un plan de refuerzo y sustitución de estos docentes».