El «plan Illa-Franco» para Madrid: 700 controles para dos millones de vehículos

El tráfico en el exterior de la M-30 crece un 2% y los viajeros en Metro lo hacen un 1% en el primer día laborable con las restricciones impuestas por el Ministerio de Sanidad

La capital y otras nueve ciudades de la Comunidad de Madrid vivieron ayer su primer día laborable bajo las restricciones de movilidad impuestas por el Ministerio de Sanidad. Casi cinco millones de vecinos están concernidos por este semi confinamiento –relajado por un amplio abanico de excepciones– aunque ayer, al menos con las cifras de intensidad del tráfico privado en las carreteras de le región, no se notó una disminución significativa de movimientos. En la M-30, por ejemplo, el tráfico cayó un 4,4% respecto a los datos registrados el lunes pasado en la hora punta, esto es, en el tramo de la mañana comprendido entre las seis y las diez. En el trazado urbano situado dentro del perímetro de la carretera de circunvalación, la caída en la intensidad del tráfico fue de apenas un 0,1%. Y en la zona urbana situada en el exterior de la M-30, el tráfico aumentó un 2,1% respecto a la situación del pasado lunes, cuando aún las restricciones no afectaban al conjunto de la capital y las otras nueve grandes localidades del área metropolitana.

Y es que, en el interior de la carretera M-30, la intensidad registrada superó el millón de vehículos a la hora, tanto en el tramo comprendido entre las ocho y las nueve como en la hora posterior (9-10 h.). Entre las ocho y las nueve de la mañana se registró también el pico de mayor intensidad en la M-30 con 91.675 vehículos. En el exterior urbano de esta vía, también fue en esta hora en la que se registró una mayor intensidad con más de 980.000 vehículos, según los datos del informe diario que elabora el Ayuntamiento de la capital.

Unas cifras de enorme movilidad que contrastan con los laxos controles efectuados, al menos hasta ahora, por los agentes de la Policía Nacional desplegados en la región. Según los datos de la Delegación del Gobierno, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las distintas Policías Locales practicaron durante el pasado fin de semana un total de 5.095 identificaciones de personas, 2.072 vehículos parados y 721 controles en calles y carreteras de toda las región. En total han sido 1.200 efectivos de la Policía Nacional los que han intervenido en los controles móviles y aleatorios, y en las distintas vigilancias, cien de ellos en la estaciones ferroviarias de Atocha y Chamartín. Ambas estaciones de tren registraron el número más bajo de viajeros desde que decayese el estado de alarma: pasaron por los controles de Atocha un total de 2.837 viajeros y 732 en Chamartín. De momento, la Delegación del Gobierno no ha informado de agentes desplegados en el aeropuerto de Barajas con el fin de que vigilen que las personas que entran o salen de la capital, por vía aérea, lo hacen de acuerdo a las excepciones contempladas en la orden del Ministerio de Sanidad.

En lo que afecta a la actividad en el suburbano, se registraron 107.555 viajeros hasta las 8:00 horas, lo que supone un 48% menos que el mismo lunes de 2019, y un 1% más que el pasado lunes. En comparación con el pasado viernes, el crecimiento de usuarios fue del 4%, cuando se contabilizaron 968.645 viajeros, lo que, a su vez, ya representó una subida de un 1% más que el día anterior. Este crecimiento contrasta con la caída experimentada durante el fin de semana, que coincidió con los primeros dos días de restricciones: el uso del transporte público cayó un 4 por ciento el sábado y el 6% el domingo respecto a la semana anterior. Este descenso de viajeros fue más acusado en la Línea 12 (MetroSur), donde alcanzó hasta un 23 por ciento. El sábado se marcaron 1,34 millones de viajeros y el domingo no alcanzaron el millón (se quedaron en los 919.952).

El ligero incremento registrado en algunos de los parámetros que miden la movilidad viene a dar la razón al análisis que hizo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el fin de semana, cuando acusó al ministro de Sanidad, Salvador Illa, de poner en marcha unas medidas que no iban a conseguir reducir los movimientos en la región. Dentro de la pugna política entre ambas administraciones, Martínez Almeida acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de querer focalizar el debate en la Comunidad de Madrid y de intervenir sanitariamente la región «para tapar determinadas cuestiones» y remarcó que «de ahí deriva que unas medidas que son aplicables a toda España, sólo se apliquen en Madrid». Un extremo que negó con rotundidad el ministro Illa. Descartó que estas restricciones obedezcan a criterios políticos y avanzó su intención de proponer medidas más duras si la situación en la región no mejora: «Mañana vamos a trabajar sobre esto. De momento, hay unas medidas contundentes. Vamos a ver si dan resultados, y si no los dan, habrá que incrementarlas, y si los dan, habrá que ir con mucho cuidado, adaptándolas».