Jose Donoso, director de la UNEF: «Las plantas solares deben ser santuarios de naturaleza»

Jose Donoso, director de UNEF
Jose Donoso, director de UNEFJZP

Integrar las plantas de energía solar en el territorio sobre el que se levantan. Este es el objetivo de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que puso en marcha, hace unos días, el primer Certificado de Excelencia en Sostenibilidad y conservación de la Biodiversidad para plantas fotovoltaicas en España. Jose Donoso, director de la UNEF, explica que para que las empresas obtengan este prestigioso sello, deberán lograr que las instalaciones se conviertan en «santuarios» de la flora y la fauna.

–¿Por qué se hace necesaria esta certificación?

–Es el resultado de la evolución que, desde hace ya varios años, viene teniendo la energía fotovoltaica. Si ha pasado a ser competitiva ha sido por el apoyo que le ha brindado la sociedad. Ahora, tenemos la responsabilidad de devolvérselo. Por eso, el objetivo del sello es mejorar la integración de las plantas solares en el entorno, desde el punto de vista medioambiental y social.

–Entre los requisitos ambientales, hay algunos muy novedosos.

–El fin de éstos es que, cuando dentro de 25 años se desmonte la planta, el terreno donde se haya levantado no solo esté bien, sino que esté mejor. ¿En qué se concreta esto? En no utilizar hormigón y que las plantas se hinquen en el suelo para que, cuando las quiten, solo quede un «agujerito». En no remover la capa fértil del suelo, no usar productos químicos para eliminar la hierba… Lo que queremos es que las empresas renaturalicen ese terreno, por ejemplo, con instalaciones para aves, hoteles de insectos, humedales, muros vegetales con plantas autóctonas, recuperación de majanos para la fauna pequeña...En definitiva, convertir los parques en santuarios para la naturaleza y la fauna. Que la planta no se vea como una amenaza, sino como una oportunidad.

Naturalización de los parques fotovoltaicos FOTO: Endesa

–Otra novedad es el tema de compensar emisiones.

–Eso es. Además del certificado de excelencia, la empresa, de forma voluntaria, podrá realizar una compensación de carbono de las fases previas a la puesta en marcha de la instalación. En caso de realizar esta compensación de CO2, el proyecto llevará un sello adicional.

–También pretenden la integración económica.

–Sí. Queremos que las empresas establezcan un diálogo con la comunidad donde quieren instalarse, que se dé prioridad a la contratación de empleados locales y que se impartan cursos de formación si es necesario. Además, la instalación de la planta tiene que ser de mutuo acuerdo entre los propietarios de los terrenos. Nada de expropiar.

–Para recibir este sello, ¿hay cumplir todos los requisitos?

–Sí. Queremos que se vea quién está haciendo un buen trabajo y que se le reconozca socialmente. Además, este sello es útil para que las administraciones lo tengan en cuenta a la hora de elegir qué empresa quieren en su pueblo o provincia. Al final, una planta es un matrimonio de 25 años entre una comunidad, un territorio y una empresa. Y tiene que ser un matrimonio bien avenido, que todo el mundo lo vea bien.

–¿Qué gana la empresa?

–Gana en tener la seguridad de que está haciendo las cosas de la mejor manera posible. Sí, hacerlo bien supone un sobrecoste, pero tienen que asumirlo porque es necesario.

Milanos negros en La Solanilla FOTO: FRV

–¿Ya hay interesados?

–Una docena de proyectos ya han solicitado la certificación. De hecho, ha habido una especie de «carrera» para ser el primero en obtener la certificación.

–¿Qué esperáis en el futuro?

–Queremos que la energía solar tenga un desarrollo ordenado y positivo que nos permita actuar frente a la emergencia climática en los plazos acordados o, incluso, acelerarlos. El cambio climático ya está aquí y España, el país del sol, tiene una ventaja competitiva muy importante. De hecho, se han producido numerosas des localizaciones de empresas extranjeras que vienen a nuestro país buscando surtirse de energía fotovoltaica. Sé de un inversor norteamericanos de diamantes artificiales que se ha ubicado en Trujillo (Cáceres) y ha creado 400 puestos de trabajo. Esto es lo interesante. La fotovoltaica puede crear empleo estructural para la España rural.