La convivencia de abejas y paneles fotovoltaicos

Iberdrola ha instalado más de 300 colmenas en diversas plantas solares para preservar la biodiversidad en sus entornos

Vista de unas abejas en una colmena
Vista de unas abejas en una colmena FOTO: Dreamstime Dreamstime

Cada 20 de mayo, desde 2018, se celebra el Día Mundial de las Abejas. Una jornada instituida por las Naciones Unidas para recordar y sensibilizar sobre el importante papel que las abejas, y otros polinizadores, desempeñan en los ecosistemas. Su presencia contribuye directamente a la seguridad alimentaria y es indispensable para conservar la biodiversidad.

Son esenciales para la supervivencia de los ecosistemas, en tanto que las plantas silvestres y muchos cultivos dependen de la polinización para reproducirse. Varios datos dan muestra de la importancia de la conservación de abejas: casi el 90% de las plantas con flores se reproducen gracias a la polinización realizada por las abejas y otros polinizadores, el 75% de los cultivos cultivos alimentarios y el 35% de las tierras agrícolas mundiales necesitan en cierta medida de la polinización. Parece claro que los seres humanos precisan de los polinizadores mucho más de lo que normalmente es conocido. Así que, controlar su declive y proteger sus hábitats es crucial para su pervivencia y uno de los objetivos de esa celebración, nacida por iniciativa del gobierno de Eslovenia, país natal de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna.

Abejas, miel y paneles

Entre las medidas recomendadas para protegerlas están la reserva de espacios naturales como hábitats, creación de barreras vegetales y reducción del uso de pesticidas. En esa dirección se enfocan las iniciativa que Iberdrola, junto a la empresa especializada Tesela Natura, desarrolla en las plantas solares Arañuelo III, Núñez de Balboa y Andévalo, en las que se han instalado 35, 105 y 165 colmenas, respectivamente, y que congregan unas 15 millones de abejas.

Arañuelo III –de momento, la última instalación en incorporar «colmenas solares»–, está situada en terreno de dehesa de la comarca de Almaraz, Cáceres, calificado como ecológico por el Comité de Agricultura Ecológica de Extremadura, y sus 35 colmenas están atendidas por uno de los pocos apicultores certificados para producción apícola ecológica de la región. Por tanto, la miel producida será 100 por 100 ecológica.

En cuanto a Andévalo, sus 165 apiarios lo convierten en el colmenar fotovoltaico más grande del mundo. Este desarrollo renovable ha recibido el Certificado UNEF de Excelencia para la Sostenibilidad y criterios de conservación de la Biodiversidad, reconocimiento que valora los proyectos realizados bajo los criterios de integración social y ambiental.

Los espacios que acogen parques fotovoltaicos se convierten en terrenos libres de herbicidas y otros productos químicos agrarios, donde el pastoreo de ganado controla el crecimiento de hierbas silvestres. Así las abejas disponen de un entorno idóneo para su vida y la calidad de su miel se incrementa por el cultivo de diversas plantas aromáticas, como romero, tomillo, retama, etc.

La apuesta por apoyar la apicultura en las plantas fotovoltaicas es la continuación del objetivo de la compañía de proteger y mejorar la biodiversidad de sus entornos y a proteger a una especie como las abejas, que continuará desarrollándose en otros proyectos de Iberdrola en España. Adicionalmente, la ubicación de polinizadores en instalaciones renovables, permitirá demostrar que su presencia puede mejorar la estabilidad de los ecosistemas y potenciar el rendimiento de los cultivos en las tierras agrícolas contiguas. Y, paralelamente, a la promoción de la economía local, con la comercialización de la miel.

La planta foto voltaica de Arañueño III(40MW ), situada en Romangordo (Cáceres), es el primer proyecto fotovoltaico de España que incorpora un sistema de almacenamiento, en este caso, una batería de 3 MW de potencia y 9 MWh de capacidad de almacenamiento. Arañuelo I, II y III forman el complejo Campo Arañuelo, comarca de Almaraz, y suman una capacidad instalada de 143 MW que evitarán 41.000 toneladas CO2/año de emisiones a la atmósfera.

En Usagre (Badajoz), está emplazado el parque fotovoltaico Núñez de Balboa, capacidad de suministrar energía limpia a una población equivalente de 250.000 personas y evitar la emisión de 215.000 toneladas de CO2 al año.

En cuanto a la instalación renovable Andévalo, en Puebla de Guzmán (Huelva), evita la emisión de 15.000 toneladas de CO2 anuales. Adicionalmente, su producción de energía 100% renovable contribuye desde hace meses a descarbonizar el proceso de fabricación de cerveza que realiza Heineken en sus cuatro fábricas en España.

Iberdrola tiene plenamente integrada la conservación de la diversidad biológica de los ecosistemas dentro de su estrategia, demostrando que es posible hacer convivir de manera eficaz el suministro de energía competitiva, limpia y sostenible con el equilibro del medio ambiente.

Con la combinación de instalación de proyectos renovables y conservación de la diversidad biológica de los ecosistemas, cuidando flora, fauna y patrimonio natural, la compañía espera alcanzar ‘la pérdida neta nula’ de biodiversidad en 2030, apostando por el impacto neto positivo en los nuevos desarrollos de infraestructuras.