Sección patrocinada por sección patrocinada

Verde

«España llega con retraso a la educación ambiental»

Federico Velázquez de Castro

Presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental (AEEA)

Francisco Velázquez de Castro
Francisco Velázquez de CastroLa Razón

Corrían los años 70. El interés por el medio ambiente despierta en España después de una larga siesta democrática. Entre tanto, en países como Reino Unido o Suecia, la educación ambiental ya había comenzado a promoverse de forma más o menos seria. No es hasta la fundación de la Asociación Española de Educación Ambiental, en 1995, cuando sintonizamos con el resto de Europa. Llegamos con décadas retraso a la implantación de este concepto. Aunque desde entonces «hemos ganado mucho protagonismo, aún queda mucho por hacer», señala Federico Velázquez, presidente de la entidad.

¿Es la educación ambiental una materia pendiente en España?

Efectivamente, queda mucho por hacer. No hay que olvidar que España parte con cierto retraso en relación a los países europeos, donde la cultura ambiental es cultura cívica. Aquí se ve un desfase con respecto a Alemania (no digamos ya países nórdicos), por ese abandono incluso político desde los tiempos oscuros de nuestra historia, donde lo ambiental no era la principal preocupación. Afortunadamente, España ha ido ganando protagonismo. En 1999 se publica el «Libro blanco de la educación ambiental» y en 2019 aparece otro documento con vocación de referencia, en el que ya se integran todos los actores de la educación ambiental: escuela, universidad, empresa, medios… El avance es claro. Pero, desde luego, si el concepto está vivo es porque existe una necesidad.

¿Qué queda por hacer?

Como digo, ha habido un avance. Veníamos de una etapa de descuido, de retraso que todavía hoy se sigue notando en relación a Europa. De cero, hemos pasado a unos niveles muy altos; prácticas como el reciclaje son muy aceptadas y destacamos mucho en aspectos de conciencia cívico-ambiental, pero todavía queda mucho por hacer para compararnos con otros países. Sobre todo, en aquello que supone un mayor compromiso a nivel personal. Hasta ahora se ha avanzado en todo lo que no compromete el estilo de vida. Cuando ya aparecen cuestiones que tocan tu forma de vivir, cuesta más.

¿Por ejemplo?

Realizar un cambio en nuestra dieta, en la movilidad, entender el ocio y el consumo de otra manera… Eso es lo que hoy es imprescindible para poder superar la crisis ambiental y ahí es donde debemos hacer más mella.

Educación ambiental es un concepto que aún hoy se identifica con talleres en las aulas, pero usted lo lleva más allá...

Criticamos lo que llamamos «folklore ambiental», que tiene que ver con un taller de plantas aromáticas o de fabricación de jabones, que, ojo, eso está muy bien y puede ser positivo, pero no coincide con lo que la educación ambiental es. Esta debe ser algo que no aparece de manera puntual, sino que tiene que estar dentro de un contexto, tiene que ser programada en un medio-largo plazo, tener que tener una visión finalista, debe de ser práctica, transformadora, integral. Eso es lo que pretende.

En sus palabras, ¿qué es educación ambiental?

Fíjate: educación ambiental son dos palabras, sustantivo y adjetivo, donde lo que realmente la define es el sustantivo. ¿Y qué es educar? Educar es generar nuevos valores; es cuando una persona descubre que los valores que le faltan son mejores que los que tiene ahora. Que le van a satisfacer más a ella misma y a su entorno que los que tiene ahora. La entendemos como una herramienta que por sí sola no cambia a nadie, pero sin ella no va a ver cambios definitivos.

¿Es decir?

Que dentro de una mirada global habrá diferentes instrumentos, pero uno imprescindible es la educación ambiental. Esta lo que intenta es alcanzar a toda la ciudadanía, haciéndola ver que hay otra forma de vivir necesaria y apremiante, que va a suponer una mejora a la persona que hoy es una marioneta de la publicidad, de las marcas, las modas y la sociedad de consumo. Es fomentar una visión crítica y, en cierta medida, rebelde, frente a lo que el sistema pretende que realice. Y aún con todo, va más allá. Pretende en el horizonte un cambio de modelo porque sabe que con este, pan para hoy y hambre para mañana.

¿Fomentar la educación ambiental es un reto legislador?

Decíamos que la educación ambiental es fundamentalmente educación. Eso significa que, si la educación verdaderamente funcionara, no habría que decir educación ambiental, educación para la salud o educación para la paz porque todo estaría integrado en lo que sería la verdadera educación. A ver, ¿qué educación no va a ser para la paz? A mí me parece redundante. Si ya hay un derecho a la educación y un derecho internacional al medio ambiente, de la convergencia de estos dos factores se deduce que la educación ambiental debe de ser algo que también sea recibido por parte de la población, no solo como un derecho, sino como el ADN, como una bandera.