En ocasiones, la gente se queja de que en España se escucha muy poca música en español. Seguramente no es exacta la percepción porque cada vez hay más grupos musicales de nuestro país que cantan en castellano y que rulan todo el rato por los mismos festivales de todo el rato y con el mismo soniquete de todo el rato todo el rato y por las mismas cadenas musicales de esas que programan todo el rato lo mismo. En España, digámoslo claramente, queremos música en español pero de grupos españoles, o, que también sucede, los hay que solo respetan lo que pueden traducir del inglés que hablan en la intimidad y piensan que el que no admira a Nick Cave es un incultísimo. Yo quisiera contarles hoy que Charly García está de vuelta. Quizá no les suene de nada, quizá no les interese saberlo, quizá no tengan la intención de saber quién es, quizá no les guste saber que hay música en español en Iberoamérica maravillosa y que no es el «Despacito» ni «La bicicleta» ni esas mierdas. Charly García es tan genio que se le ha quedado el mundo muy chico. Se ha muerto varias veces, se ha boicoteado a sí mismo, y, entre tanto, ha escrito algunas de las canciones más preciosas que uno pueda imaginar en español. Ha regresado gordo, con los dientes postizos, excesivo y genial y ha vuelto a meter miedo a todo lo establecido. Pero los dinosaurios van a desaparecer. Larga vida al rock argentino.