Las nueces del PNV
Los partidos nacionalistas tienen la gran habilidad de utilizar el regate en el presente, pero nunca engañan sobre su objetivo futuro
foto-autor

El 24 de mayo de 2018, los cinco –siempre imprescindibles– diputados del PNV permitieron al Gobierno del PP aprobar los presupuestos. Ese día todos los medios titulaban que «Rajoy salva los dos años que quedan de legislatura gracias al PNV». Ocho días después, el 1 de junio, Pedro Sánchez ganaba una moción de censura y lo conseguía con los votos de los cinco –siempre imprescindibles– diputados del PNV. Los nacionalistas vascos habían conseguido cesiones de Rajoy para apoyar los presupuestos, y una semana después consiguieron cesiones de Sánchez para apoyar la moción de censura. Han pasado tres años desde aquel ejercicio de contorsionismo, que desvela la indiscutible versatilidad de este partido centenario.

En esta legislatura, el PNV ha facilitado la aprobación de los presupuestos de Pedro Sánchez, con las consiguientes concesiones de Moncloa. Entre ellas, la competencia de las prisiones. Ahora, el gobierno vasco puede determinar la situación penitenciaria de los presos de ETA, muchos de los cuales han sido trasladados a cárceles vascas por el Ministerio del Interior. Y, ahora, el nacionalismo vasco también hace oír su voz en el debate sobre el indulto a los dirigentes independentistas catalanes.

«El indulto no es suficiente», ha dicho Andoni Ortuzar, presidente del PNV. Y ha advertido a Sánchez de que los independentistas catalanes «van a poner encima las aspiraciones de Cataluña para llegar a acuerdos, lo mismo que haremos nosotros cuando llegue el momento de nuestro nuevo estatus». Como puede apreciarse, no dijo «nuevo estatuto», sino «nuevo estatus», que es una categoría superior. Anunció que la reivindicación se planteará en esta legislatura y que, terminado el proceso, tendrá que celebrarse un referéndum pactado. Parafraseando al líder histórico del nacionalismo vasco, Xabier Arzalluz, los independentistas catalanes mueven el árbol ahora y el PNV aspira a recoger las nueces más adelante.

No hay novedad en esta sucesión de tácticas a corto plazo y de estrategias con la vista puesta en el horizonte. Los partidos nacionalistas tienen la gran habilidad de utilizar el regate en el presente, pero nunca engañan sobre su objetivo futuro. Aceptan «insuficientes» victorias parciales inmediatas –por ejemplo, los indultos–, con el objetivo de conseguirlo todo al final.