Plata o plomo

Normal que Gabriel Rufián bromee con las trolas del presidente. Sánchez primero vendió al PSOE y después nos vendió a todos

Emilio NaranjoEFE

Enfilamos la gran metamorfosis. La carcoma busca cambiar el sistema desde dentro. A diferencia de lo pronosticado por Leonard Cohen, nuestros golpistas soft, los gurús de la democracia búlgara y el carnaval asambleario, no serán castigados con veinte años de hastío. Al contrario, disfrutarán del palacio y del BOE, con todas sus prerrogativas a la carta y toda su corte de palmeros en busca de migajas. Los cheques europeos engrasan la operación para reconvertir la mentira en credo. La sumisión de una sociedad civil grogui, la negligencia de unas élites parasitarias y el gran bazar mercenario, donde chapotea buena parte de los prescriptores políticos y morales españoles, garantizan que aquí no se mueva nadie. Ni dios pía. Todos tragan. Como carece de las mayorías necesarias para operar los cambios constitucionales a cielo abierto, la coalición que mantiene a Pedro Sánchez optó hace tiempo por la vía alternativa, subterránea, de la legislación por píldoras y el acoso a los mecanismos contramayoritarios, consciente de que luego será casi imposible despejar los trastos ante el Constitucional. Demasiadas trabas, demasiado consolidadas y demasiado tiempo. El Gobierno maniatado, el más débil desde 1978, compra los usos políticos de Cataluña. Allí donde el poder político, antes de liquidar a sus enemigos, les ofrece una nómina. Plata o plomo, darling. La corrosión empieza por una prensa ovina, de editoriales únicos y predicadores travestidos de columnistas. Sigue por unos sindicatos directamente verticales. Enmierdados de sobornos. Ajenos al destino de unos pobres que darán mucha pena y estarán muy olvidados, primo, pero no dan para financiar prebendas, mariscadas, alquileres, carguitos y cursos. Como sucede en la verbena procesista, la disidencia resulta tan dura, hace tanto frío ahí fuera, que sólo un puñado de héroes tuvo el valor de oponerse. Normal que Gabriel Rufián bromee con las trolas del presidente. Sánchez primero vendió al PSOE y después nos vendió a todos. Usa el crótalo de las guerras culturales como señuelo. Con los 140.000 millones de Bruselas fumiga al revoltoso y compra silencios. Si lo vivido hasta ahora les parece intragable (1-0, coalición Frankenstein, indultos) recuerden que es sólo el principio.