Canela Fina: Yolanda es una comunista; Garzón no es un comunisto

Psicólogo y odontólogo feminizan en psicóloga y odontóloga, pero psiquiatra no masculiniza en psiquiatro ni dentista en dentisto

Chema MoyaEFE

El idioma lo hace el pueblo, no los académicos, que se limitan a mantener su unidad y se esfuerzan por limpiarlo, fijarlo y darle esplendor, respetando la sabiduría popular. En España se castellanizó el basketball como baloncesto, el voleyball como balón volea, el handball como balonmano. Pero el pueblo decidió, en contra de la lógica lingüística, que al football no se le llamara balompié, sino fútbol.

Aunque algunas expresiones puedan estar impregnadas de machismo, la realidad es que en sectores muy amplios del idioma español predomina la tendencia feminista. ¿No ha pensado Yolanda que ella es una comunista, pero Garzón no es un comunisto? ¿Que si ella fuera conservadora su compañero sería conservador? Pero si senador feminiza en senadora, diputado en diputada, democristiano en democristiana… congresista no masculiniza en congresisto ni socialista en socialisto ni demócrata en demócrato ni falangista en falangisto.

¿Y las profesiones de las diputadas y diputados? Abogado feminiza en abogada, médico en médica, psicólogo en psicóloga, fotógrafo en fotógrafa, odontólogo en odontóloga. Pero psiquiatra no masculiniza en psiquiatro ni dentista en dentisto, ni fisioterapeuta en fisioterapeuto ni periodista en periodisto ni anestesista en anestesisto ni policía en policío.

Si Yolanda jugara al fútbol, ella sería una futbolista, pero Garzón no masculinizaría en un futbolisto; como tenista no hace tenisto ni atleta, atleto. Y si ambos, Yolanda y Garzón se dedicaran al mundo de la cultura se darían cuenta de que pintor feminiza en pintora, escultor en escultora, arquitecto en arquitecta, dramaturgo en dramaturga, filósofo en filósofa. Pero novelista no masculiniza en novelisto ni artista en artisto ni ensayista en ensayisto. Ignacio Bosque, desde su inmensa sabiduría filológica, ha afirmado que el género gramatical poco tiene que ver con el sexo. Y todo ello sin hablar de los numerosos nombres epicenos.

No quiero ofender a Yolanda a la que algunos han explicado que constituye una sandez llamar a la patria, matria; cuando, por cierto, estamos todos orgullosos de calificar a España de madre patria. Bueno, menos algunos sectores que ignoran la significación de una de las tres grandes naciones que engrandecieron la Historia del Occidente moderno.

Luis María Anson, de la Real Academia Española