
Parresía
Tierra de frikis
¿En qué momento sabremos por qué Pedro Sánchez cesó a Ábalos? Ninguno de los dos suelta prenda. Gato encerrado
Los españoles arrancamos 2025 sabiendo que, pese a los buenos datos macroeconómicos de los que nos informan, la realidad es que casi todo aumentará de precio, menos nuestros salarios. Y a la clásica cuesta empinada de enero, habrá que sumarle una lista de feos problemas que han ido creciendo, hasta convertirse en insoportables. Urge que nuestros gobernantes encuentren soluciones eficaces para adecentar el acceso a la vivienda. Conviene que los trenes y que Renfe, concretamente, deje de ser un problema diario allá donde mires y, cómo no, que la crisis migratoria canaria se solvente, que unos y otros seamos solidarios y ayudemos a las islas, sobrepasadas de menores no acompañados.
Entretanto, en estos días sin primeros espadas políticos a la vista, sin apenas actividad institucional, observamos otro fenómeno que se va convirtiendo en tradición: los frikis llegados de toda Europa y su fiesta no autorizada, bautizada este año como «Big Fucking Party». No hay mucho más que añadir, señorías. Este mes de enero han escogido los alrededores del aeropuerto de Ciudad Real y tenemos aseguradas, desde allí, imágenes impagables para nuestros informativos, al menos hasta el día de Reyes. En este mundo loco tiene que haber de todo y estos jóvenes, es verdad que resultan un tanto inquietantes y grotescos bailando y deambulando por aquel polígono perdido, entre la niebla, pero no provocan incidentes.
Locos y enfermos estaban, desde luego, los dos sujetos que han sembrado el pánico en Estados Unidos, con sus respectivos atentados. Los dos, veteranos del ejército y, al menos uno de ellos, el que ha matado a 15 personas en Nueva Orleans, vinculado o inspirado por Estado Islámico. Menudo preludio a la toma de posesión de Trump esa imagen de su hotel, en Las Vegas, y del TESLA de Elon Musk, saltando por los aires.
Con Estados Unidos en modo «psicosis» y unas cuantas guerras heredadas de años anteriores, el mundo se prepara para otros doce meses de alto voltaje.
Aquí, nos espera un mes de mucho trajín en los tribunales. Tres semanas después de su declaración ante el Tribunal Supremo, acabamos de ver y de escuchar lo que expuso aquel día José Luis Ábalos, rebajando su relación con «el cerebro corruptor» Víctor de Aldama –«se convirtió en una muleta, en un hombre para todo»– y pasando la pelota de la culpabilidad de todo a su ex asistente, Koldo García. ¿En qué momento sabremos por qué Pedro Sánchez cesó a Ábalos? Ninguno de los dos suelta prenda. Gato encerrado. Próximo capítulo de Ábalos: 13 de enero, Congreso de los Diputados.
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