Los 1.400 millones de transacciones fantasmas que nunca volaron del Vaticano a Australia

La autoridad financiera australiana tumba un falso escándalo económico vinculado a la Santa Sede argumentando un error informático

El Papa sigue de cerca el control de las cuentas del Vaticano
El Papa sigue de cerca el control de las cuentas del VaticanoVATICAN MEDIA HANDOUTEFE

Se soltó a golpe de megáfono en medio de la plaza llena. La Santa Sede había transferido miles de millones de euros a Australia para no sé qué. “Para nada bueno, seguro”, se apostillaba a renglón seguido. Un titular más que verosímil teniendo en cuenta las corruptelas varias destapadas por entregas en los pasillos vaticano. ¿Una noticia falsa colada a los periodistas por un mentidero de tres al cuarto? No. Un error de la fuente oficial. Tal cual. El Centro Australiano de Informes y Análisis de Transacciones -la entidad auditora estatal- ha admitido haber metido la pata -hasta el fondo- al desvelar un movimiento ingente de dinero de Roma al país.

En un primer momento, las autoridades australianas soltaron que 1.400 millones de euros en 47.000 transacciones. Ahora, esa descomunal cantidad se reduce a 6 millones de euros repartidos en 362 transacciones, que el propio centro auditor reconoce como algo normal, “atribuible, entre otras cosas, a algunas obligaciones contractuales y a la gestión ordinaria de sus propios recursos”.

Pero, ¿quién está detrás de este tropezón? ¿Hay una conspiración anticlerical? Desde Australia se zanja el asunto. Un error de codificación del ordenador que tabula los datos que encalomó a a la Santa Sede los movimientos de las cuentas de Italia.

Lo cierto es que el destape ahora falso de esos 1.400 millones resultaba tan escandaloso que se llegó a especular con la posibilidad de que el cardenal defenestrado Angelo Becciu -acusado de malversación- podría estar detrás de esos pagos, orientados a influir como venganza en la causa penal por abusos que llevó al purpurado George Pell a prisión durante 400 días, para después ser absuelto.

Aunque el enfado, como es de imaginar, es mayúsculo de puertas para adentro en el Vaticano, de puertas para afuera, la diplomacia manda. Y en un comunicado sin acritud simplemente se pide ‘un poquito de por favor’: “Con la ocasión, la Santa Sede reitera su respeto por las instituciones del país y manifiesta su satisfacción por la colaboración entre las entidades involucradas”