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El Papa Pablo VI y monseñor Óscar Romero, los nuevos santos de Francisco

El Pontífice ha firmado el decreto para la santificación del Santo Padre y la canonización del arzobispo de San Salvador, asesinado por odio a la fe.

  • Pablo VI, cuyo pontificado fue de 1963 a 1978, creó el Sínodo de Obispos.
    Pablo VI, cuyo pontificado fue de 1963 a 1978, creó el Sínodo de Obispos.
Ciudad del Vaticano.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de marzo de 2018. 00:32h

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Álvaro de Juana Ciudad del Vaticano. 7/3/2018

Ya es oficial: Pablo VI será canonizado este año, aunque de momento se desconoce la fecha exacta. Tras algunas semanas de intensos rumores, el Vaticano comunicó ayer que Francisco ha firmado el decreto para que el Papa Montini sea proclamado santo. No será el único. Francisco también ha dado su visto bueno a la canonización del que fuera arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Romero, asesinado por odio a la fe. Se trata de dos pesos pesados de la Iglesia que seguramente coincidan en la misma ceremonia a finales del mes de octubre, como broche final al Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes en el que el mismo Pontífice tiene puestas grandes esperanzas. Curiosa coincidencia, puesto que fue el propio Pablo VI quien creó este tipo de reuniones en las que participan cardenales, obispos y laicos de todo el mundo.

La proclamación de Pablo VI será uno de los hitos del Pontificado de Francisco, que se convertirá en el «hacedor» de Papas santos, puesto que será el tercero al que eleve a los altares después de Juan XXIII y Juan Pablo II. Aunque hasta ayer no era oficial, Francisco ya había hecho un pequeño anuncio días atrás. Fue a mediados de enero, durante su tradicional encuentro anual con los párrocos de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán. «Hay dos obispos de Roma (recientes) que ya son santos», dijo en referencia a Juan XXIII y Juan Pablo II. «Pablo VI será santo este año. Uno con la causa de beatificación en curso, Juan Pablo I, su causa está abierta». «Y Benedicto y yo, en lista de espera: ¡rezad por nosotros!», bromeó.

El milagro que hará santo al autor de la «Humanae Vitae» –la encíclica sobre la natalidad y la vida que marcó un antes y un después en la Iglesia– es la curación de Amanda, un bebé que nació el 25 de diciembre de 2014. Según ha quedado certificado, su madre, Vanna Pironato, vivió un embarazo de alto riesgo a causa de una patología que habría podido comprometer su vida y la del feto. Sin embargo, a los pocos días de que Pablo VI fuera beatificado, Vanna fue a rezar al Santuario delle Grazie, en Brescia (Italia), un lugar al que acuden los devotos del Papa Montini. Sin explicación médica, finalmente la niña nació en perfecto estado.

Disparado en misa

Por su parte, la canonización de Romero es una de las más esperadas de la historia. Después de muchos años durante los que la causa estuvo parada ante dudas sobre su ideología, Francisco, que se ha confesado devoto suyo en más de una ocasión, le ha sabido dar el empujón definitivo. Romero nació en la Ciudad de Barrios, El Salvador y murió mártir por odio a la fe en la capital del país el 24 de marzo de 1980 al ser disparado mientras celebraba misa en medio de una naciente guerra civil entre la guerrilla de izquierda y el gobierno dictatorial de derecha. La autoría del asesinato apunta a un grupo vinculado a la dictadura militar para el que Romero siempre fue incómodo. Las continuas denuncias de Romero contra los opresores y corruptos de la dictadura le granjearon no pocos enemigos. Por ejemplo, en sus diferentes homilías en la catedral no se cansó de denunciar los atentados contra los derechos humanos cometidos por el gobierno militar. Tampoco le fue fácil dentro incluso del seno de la propia Iglesia. Denunciado por algunos miembros, acudió a Roma, donde recibió precisamente el apoyo del Papa Pablo VI.

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